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Si  no cambiamos al “cambiador”, no cambiará nada… sino a peor

Volvió el showman sabatino después de algún tiempo sin rollo soporífero leído de fin de semana y  demostrando su “transparencia” al no admitir periodistas ni preguntas –esta vez al menos fue breve–, tras dos derrotas del virus –no sabemos esta vez a cuál de sus variantes, china, británica o india, que ahora prefieren llamar Delta  “para no perjudicar a esos países”, dicen desde algún sitio y no tengo claro cuáles fueron las alfa, beta o gamma, cuando ya asoma la Lambda peruana– y haber “doblegado la curva” otras dos veces y, como la anterior, en verano y en vísperas de sus vacaciones –¿será “casualidad”?–, seguramente con vuelta a La Mareta y Las Marismillas, que “el dinero público no es de nadie”, y ya veremos si también con familia, numerosa por cierto, y pandilla de amigos, algunos bien colocados en altos cargos, porque para ellos no parece que exista esa quinta ola que se “dispara” –ahora entre los jóvenes– según los seguidistas mediáticos de la versión oficial, que hay que seguir asustando al personal para conseguir esa “inmunidad” que no llega de(l) “rebaño” (cada vez más numeroso), pero ese tema no toca hoy, que estamos con los cambios ministeriales.

Reaparece Mr. Postureo vendiéndonos un “cambio de gobierno para la recuperación” que no es sino un cambio de caras, porque continúa el gobierno socialcomunista del frente popular constituido en Enero de 2020 tras su abrazo –48 horas después de las elecciones de Noviembre anterior– con el que no lo dejaría “dormir tranquilo, como al 95% de los españoles”, que no se atreve a tocar porque sabe que se le acabaría ipso facto el chollo del Falcon y demás prebendas. Sería mejor llamarlo “gobierno de mantenimiento”, el suyo en Moncloa. Lo adornó diciendo que tenía que ser “Digital” –indudable, porque su dedo es el que decide–; “Verde” –tal vez se refería a seguir valiéndose de VOX, sacado de sus cenizas en 2018 para aumentar la fractura de la derecha, a lo que Abascal se prestó– y, ¡cómo no!, “Feminista”, de lo que se vanaglorió al decir que con él  conseguía “liderar la paridad en Europa” –parece que no se enteró muy bien del significado de paridad– con una presencia femenina que pasa del 47% al 63%, lo que más que paridad sería mayoría clara de casi 2/3 frente a 1/3 –puede que en otra crisis llegue al 100% con algún “elle” para la cuota–, y pleno de mujeres vicepresidentes –con “e”–, tres de tres. Una reedición del gobierno de “Pajines y Aídos” de su ya superado modelo, Zapatero, aunque en este caso con algo de experiencia municipal. Lo que no dijo es que preside el gobierno más numeroso y caro de Europa, que nos cuesta más de 1.700.000€ sólo en ministros –22, más él– y 130 millones en asesores, un 36% más entre todos los ministerios, según datos de A3, pero puede que falte alguno tras el sinnúmero de nombramientos desde que llegó a Moncloa, doble o más de los que tenía Mariano Rajoy, que ya eran muchos y, lo que es peor, no desde la cualificación profesional para esos puestos sino desde el compadreo, no exclusivo del PSOE, pero sí mucho más abundante en la izquierda. Un gobierno el 28% más caro que el suyo anterior y el 64% más que el de Rajoy. Nos habló el “presimiente” Pinocho Sánchez de una “Recuperación, que tiene que ser justa, que tiene que llegar a todos los rincones del país y a toda la sociedad” y que había que “Relanzar con toda la fuerza la agenda de cambios que anuncié en el discurso de investidura” –de momento sólo parece haber puesto en marcha los que no anunció y llevaba en la manga cual tahúr tramposo–.

Visto lo visto y el momento de hacerlo, parece más que el “valiente déspota”, que no sale a la calle para no recibir abucheos, se asustó tras la reunión del viernes con Isabel Díaz Ayuso, o esa impresión da tras rueda de prensa que al finalizar la reunión con el inquilino de la Moncloa dio la Presidente de Madrid en un auténtico discurso de Estado, clara y contundente, como de costumbre, sin tardar en darle buena réplica. Dijo que “España está secuestrada en manos de minorías que la odian y nos recuerdan cada día que quieren acabar con ella”, y añadió que, “En definitiva, están fabricando una España que no conocemos y que nadie quería”. Lo puntualizó más: “No aportan soluciones para la España real y sólo inventan nuevos problemas cada día”. Añadió que su “principal misión en esta reunión ha sido también recordarle al presidente cuál es nuestro proyecto como Comunidad de Madrid y preguntarle adonde va el suyo”, con preguntas tan concretas como “¿Dónde quiere llevar a España, cuánto cuesta el chantaje independentista, va a dejarse engañar por ellos, va a permitir que le roben España a los españoles?, y apostilló que, “Si el presidente del gobierno decide conducir a España por el camino de normalidad, sensatez, unidad, lo de siempre, ahí tendrá a la Comunidad de Madrid”. Pero, “si por el contrario, el gobierno se va a dejar humillar, despedazar y hundir a manos de enemigos confesos, espantando a la empresa, capital, inversión o a los estudiantes, desuniendo esta gran Nación, empobreciéndola o arrastrándola, que no cuente ni conmigo ni con nadie del gobierno”. Le dejó claro un “No quiero una fiscalidad a la carta para Cataluña ni una mesa bilateral con un territorio como si de otro estado se tratara” y le advirtió de que “lo que está pasando en Cataluña con el independentismo pasará también en otras regiones como País Vasco y Navarra y podría ocurrir en Valencia y Baleares” –por ahora, añado yo–.

Y vamos ya con algunos de los cambios ministeriales. Otros no merecen ni siquiera la cita, ya sea por el paso sin huella de algunos de los que se van –Duque y Rodríguez Uribes, por ejemplo–, el desastre que dejan otros –Celaá y González Laya– o por el desconocimiento de la trayectoria profesional de los que llegan –ninguna– o política –poca, salvo una relativa en lo municipal de algunas en ciudades “medianas”, para que no se molesten: Gavá, Gandía o Puertollano no son grandes urbes–.

La nueva ministra de Justicia, más cuota de sectarismo y poca categoría, que demostró cuando como presidente –seguimos con la “e”– del Senado tomó juramento o promesa a dos senadores catalanistas que repitieron cual cotorras aleccionadas que “mientras se consigue la constitución de la república catalán, por imperativo legal, prometo” y se quedó tan tranquila, dejando clara la ralea del personaje y la “tranquilidad” que puede transmitir desde su nuevo puesto la nueva Notaria mayor del Reino.

Qué decir del ministro de cuota Miguel Iceta, al que no le dio tiempo de calentar el sillón de Política Territorial del que se despide “con tristeza”, sin que se le conozca una mala palabra ni una buena acción salvo sus guiños al secesionismo en los escasos seis meses desde que llegara defenestrado de la candidatura a la Generalidad –en Español, como corresponde y no hacen los “periolistas” de tres al cuarto que replican la terminología impuesta por la izquierda sectaria que, por desgracia, la falta de personalidad de la supuesta derecha secunda también e incluso inició ¿verdad don Manuel Fraga (q.e.p.d.) y don José Mª Aznar (recuérdese lo de “A Coruña” con el PP en España y Galicia)–, que en la línea característica de no pocos “políticos profesionales”, “vale para todo”, va ahora a Cultura y Deporte, nada más apropiado al perfil de quien fue expulsado de tras cinco años sin aprobar primer curso de Económicas y de deporte sólo se le conoce su “habilidad” para el baile “loquillo” de aquel acto de precampaña junto a su “renombrador”, que prescindirá de él en cuanto no le sirva para su juego, aunque ser cuota catalana le asegura un poco más la continuidad.

Cuota catalana, ésta con “pedigrí”, que también representa la hasta ahora alcaldesa de Gavá, Raquel Sánchez, desde el sábado ministra de Transportes, que “mejora” la cuota “consorte” del Sr. Campo “de Meritxell”, quemado con los indultos y que parece que, como en su día su antecesora Lola Delgado “de Garzón” –la que “bebe de mi copa”– volverá sin solución de continuidad, como ha ya pedido al CGPJ, a la Audiencia Nacional de la que venía, en una más que irregular “tradición” que, en nuestra política, se sigue sin pudor alguno, especialmente si hablamos de esta izquierda sin principio ni escrúpulo.

Más que notable ha sido la defenestración del todopoderoso –se creía él– Iván Redondo: “Un asesor tiene que estar dispuesto a tirarse por un barranco por su presidente y yo lo estoy, ahora, mañana y pasado mañana…”, lo que no podía imaginar era que muy pocos días después de su predisposición al sacrificio, el sacrificado sería él y es que estos aficionados a políticos no se enteran de que apoyar a un mentiroso y traidor, como ha demostrado ser por activa y por pasiva el doctor Plagio cum Fraude desde que apareció por primera vez en el primer plano político allá por Julio de 2014 –constancia dejamos sólo cinco meses después de su llegada– y mucho más desde que alcanzara la presidencia del gobierno en 2018 sobre una de sus falacias y se regodeara en ellas para consolidarse en Noviembre de 2019 en pactos con los que no quiso hacerlo en Abril anterior, como decía antes sobre Podemos o con los que “no pondría la gobernabilidad de España en sus manos”, pero acabó apoltronarse gracias a los dos y a algunas otras sanguijuelas del Estado español. Lo sustituye al frente del gabinete el “súper crack” Óscar López, que “sobrevivía” como presidente de Paradores por la “insignificante” cantidad de 200.000€ de sueldo y desde donde, según ABC, pasó los últimos seis meses organizando el cambio. Recordemos que pasó a la triste historia socialista por aquellos “tres argumentos de peso, de mucho peso, para votar el próximo domingo”, obviamente al PSOE, “Uno tiene que ver con las pensiones, otro tiene que ver con el subsidio, las ayudas por desempleo y otro tiene que ver… ¡eh!…” y se quedó “en blanco” (sic). Por cierto, puede sorprender que del yerno del empresario de las saunas gay de Madrid nombre como jefe de gabinete a quien no lo votó en las primarias de Mayo de 2017, las del retorno a la política, en las que votó a Pachi López, alias “Nadie”, que podría haber sido “agraciado” con el ministerio de Ciencia en sustitución del astronauta, de “éxito académico” equiparable al de Cultura y Deporte. Y el que hasta el sábado estaba a sus órdenes, Félix Bolaños, titular ya de la cartera de Presidencia que ostentaba Carmen Calvo –alias “Pixie” después de lo que “dixit”–, se lo ha dejado claro en la toma de posesión de manos de la “genio de Cabra”: “Estas cosas que no se deben pedir y no se pueden rechazar”. Respecto a esto último añado yo que siempre que no se sea tan sectario como el “cambiador” o no se tenga donde caerse muerto, que no parece ser el caso de este señor, luego ya lo tenemos encasillado en la primera “categoría” –se debería llamar cloaca, porque categoría tiene poca el sectarismo–. Mientras, la paisana de José Solís y Juan Valera, gracias a la ley dejada por su amigo José Luis Rodríguez pasará a ocupar una plaza de vocal permanente, es decir, vitalicio –-80.000€ de sueldo (al menos), despacho, coche oficial, secretaria y guardaespaldas–, del Consejo de Estado y se rumorea que puede ser la próxima presidente del PSOE en el próximo congreso previsto para Octubre.

Termino con una breve referencia al primer consejo de ministros de las nuevas caras, que no sé si quedará marcado por haberse celebrado en martes y 13, pero que empieza dejando una muestra de su talante con la negativa hasta cuatro veces de la nueva portavoz y ministra de Política Territorial, Isabel Rodríguez, a llamar dictadura al régimen comunista que tiene paralizada Cuba desde hace 62 años y que parece que puede empezar a tambalearse porque el pueblo ya no puede más y ha salido a la calle. No sé qué esperan para decir algo Pablo Iglesias y su tropa, así como los que defienden las “libertades” de esos países pero viven en paraísos de libertad económica y capitalistas y no se animaron a trasladarse a vivir bajo ese clima de “paz, libertad y abundancia”, como los Bardem –  uno de ellos, Carlos, decía en la SER que es “superior moralmente por ser de izquierdas y que todo aquel que no se sienta así, es basura”–, Willy Toledo y otros especímenes de la calaña de aquellos que se identificaron en su día por su apoyo a Zapatero como los de la “Zeja”. No se hizo esperar un Comunicado Oficial de la Comunidad de Madrid, “Kilómetro cero de la Libertad”, que “condena rotundamente la dictadura criminal que ha convertido a Cuba en una inmensa cárcel y ha condenado a sus habitantes a la pobreza, el hambre o el exilio durante los últimos 62 años”, exigiendo “al gobierno de España que abandone la ambigüedad, prescinda de eufemismos y actúe sin equívocos del lado de la libertad, la democracia y los Derechos Humanos”. Claro y sin ambages, como siempre.

Antonio de la Torre, licenciado en Geología, técnico y directivo de empresa. Analista de opinión

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