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11-M, y ya van veintidós años sin saber la verdad ni la menor intención por ella.

 

Como seguramente recordarán mis lectores, durante años, cada 11 de marzo, he venido recordando este luctuoso aniversario del terrible atentado terrorista perpetrado, más que probablemente, para cambiar la Historia de España.

Por tanto, no me voy a repetir y me limito a dejar el enlace del artículo que escribí para el 20º aniversario, 11-M de 2024 , que, desgraciadamente, sigue manteniendo viva mi pregunta al que se hiciera famoso como instructor, Javier Gómez Bermúdez, de lo que al final no pasó de pantomima pese a la solemnidad que se le quiso dar. Un magistrado que después pasó a mucho “mejor vida”, en el sentido más literal de la palabra –económica, naturalmente–, tras incorporarse al mundo privado de la abogacía, como recogía, entre otras cosas, en el recordatorio al 21º  aniversario del atentado y 1º de la ignominia de su archivo, 11-M de 2025, que hoy ya es 22º y 2º, respectivamente, con alguna curiosa particularidad que invito a recordar.

Y, como de costumbre, no puede faltar mi despedida habitual de estos recordatorios: “Hasta el año próximo. D. E. P. las víctimas inocentes y todo mi apoyo y respaldo a sus no menos inocentes familias”Y, también como siempre, reclamando MEMORIA, DIGNIDAD y JUSTICIA, por respeto a los casi 200 muertos, a los cerca de 2.000 heridos y mutilados, físicos o psicológicos –muchos con traumas incurables o inolvidables–, a sus familias y a los millones de españoles que lo condenamos y seguimos queriendo saber TODA LA VERDAD, CAIGA QUIEN CAIGA.

Y este año, además, una vez sentado el precedente, más formal que de fondo, de la desclasificación parcial de los documentos del intento fallido de golpe de Estado del 23-F, con la petición de que si el principal partido de la oposición, el Partido Popular, principal perjudicado político también por ese atentado disfrazado de yihadismo, pero muy lejos de serlo, que se anime, si llega al gobierno, a desclasificar todo lo relativo a ese no fallido objetivo de cambiar la política nacional que inició el zapaterismo y que en esta segunda entrega sanchista puede llegar a ser casi irreversible. Principalmente para que no haya que repetirle la pregunta que le hacía a Mariano Rajoy hace dos años: “¿Qué teme o qué debe -y a quién-?”. Le garantizo que muchos millones de españoles estamos más que preparados para saber la verdad, es más, nos la tememos.

Antonio De la Torre,  licenciado en Geología, técnico y directivo de empresa. Analista de opinión.

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