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El flúor también está en la alimentación: por qué la sal fluorada puede ayudar a cuidar la salud bucodental
Consumir sal fluorada no significa consumir más sal, sino elegir una alternativa que aporta flúor dentro de las cantidades recomendadas
Cuando pensamos en el flúor, lo más habitual es asociarlo a la pasta de dientes o a los enjuagues bucales. Sin embargo, este mineral también forma parte de nuestra alimentación diaria y desempeña un papel importante en el mantenimiento de la salud bucodental. Presente de forma natural en alimentos como el agua, el pescado o el té, el flúor contribuye a fortalecer el esmalte dental y favorece su remineralización, ayudando a prevenir la aparición de caries.
En este contexto, Sal Costa, la marca centenaria del Grupo Salins y referente en el mercado de la sal en España, recuerda que la sal yodada fluorada constituye una fuente adicional de flúor dentro de una alimentación equilibrada, siempre respetando recomendaciones de moderar el consumo total de sal.
“La prevención de la caries no depende de una única medida, sino de la combinación de una buena higiene bucodental y una alimentación equilibrada. La sal fluorada permite aportar flúor dentro del consumo habitual de sal, sin que ello implique aumentar su ingesta”, explica Óscar de Vicente, director general del Grupo Salins España.
Un mineral clave para proteger el esmalte dental
El organismo almacena pequeñas cantidades de flúor en huesos y dientes. De acuerdo con la evidencia científica, su principal beneficio está relacionado con la salud bucodental. Entre sus funciones destacan favorecer la remineralización del esmalte cuando aparecen las primeras lesiones, reducir la desmineralización provocada por los ácidos generados por las bacterias y aumentar la resistencia del esmalte frente a la aparición de caries. Su importancia es especialmente relevante durante la infancia y la adolescencia, cuando se forman los dientes permanentes, aunque en la edad adulta también continúa contribuyendo al mantenimiento de la mineralización dental.
¿Dónde encontramos flúor en la alimentación?
El flúor está presente de forma natural en distintos alimentos y bebidas, aunque su concentración varía en función del agua y del suelo de cada región.
En la dieta podemos obtenerlo mediante la ingesta de:
- Agua potable (según su contenido natural en flúor)
- Pescados y mariscos, especialmente aquellos consumidos con espinas, como las sardinas
- Té
- Algunos cereales
- Determinadas frutas y verduras
A estas fuentes se suma la sal yodada fluorada, que constituye una alternativa para incorporar este mineral dentro de una dieta variada y equilibrada. No obstante, los expertos recuerdan que esto no supone consumir más sal. Las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud continúan siendo las mismas: limitar la ingesta diaria de sal por motivos cardiovasculares. La diferencia está en elegir una sal que, dentro de esa cantidad recomendada, aporte también flúor.
Flúor: qué hay de cierto en los principales mitos
En los últimos años han aumentado las dudas sobre la seguridad del flúor, impulsadas en gran parte por informaciones difundidas en internet y redes sociales. Sin embargo, la evidencia científica disponible concluye que el flúor es seguro cuando se consume dentro de los niveles establecidos.
Como ocurre con otros minerales, tanto el déficit como un consumo excesivo pueden resultar perjudiciales. No obstante, la EFSA señala que la exposición habitual de la población europea se sitúa, en términos generales, dentro de niveles considerados seguros.
Además, los posibles efectos adversos descritos en algunos estudios están asociados a exposiciones prolongadas muy superiores a las habituales, especialmente en regiones con aguas subterráneas que presentan concentraciones naturalmente elevadas de flúor, una situación que no es comparable con el consumo habitual de alimentos o de sal fluorada en Europa.
Cómo asegurar un aporte adecuado de flúor
Mantener una alimentación variada, seguir una correcta higiene bucodental y utilizar productos con flúor siguiendo las recomendaciones de los profesionales sanitarios son las principales medidas para favorecer un aporte adecuado de este mineral. En este sentido, optar por sal yodada fluorada dentro del consumo habitual recomendado de sal puede contribuir a completar la ingesta de flúor, especialmente en aquellas zonas donde el agua contiene niveles naturalmente bajos de este mineral.
