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El Gobierno encarga barcos a Navantia para renovar la Armada después de siete años

El Gobierno encarga barcos a Navantia para renovar la Armada después de siete años
El patrullero oceánico 'Rayo', buque de acción marítima (BAM). (EFE)
El patrullero oceánico ‘Rayo’, buque de acción marítima (BAM). (EFE)

La mejoría económica pregonada por el Gobierno da ya para que la Armada española recupere sus planes de modernización y para dar carga de trabajo a los astilleros de Navantia. El Ministerio de Hacienda ha autorizado algo inédito desde 2006: el encargo de dos barcos a los astilleros públicos necesitados de proyectos con el fin de paliar las urgencias operativas de la Marina de la guerra.

Se trata de la segunda serie de los buques de acción marítima (BAM) que tienen que renovar la actual flota de patrulleros de altura en servicio, la mayoría obsoletos. Era la principal reclamación de la Armada para mantener la operatividad, tanto en las misiones de vigilancia de costas como en las nuevas operaciones en el exterior del tipo de lucha contra la piratería.

El anterior Gobierno se comprometió en su segunda legislatura a hacer el encargo correspondiente, que iba a servir también para dar carga de trabajo a los astilleros de Navantia en Cádiz. La crisis y los primeros y casi únicos recortes presupuestarios que hizo el Ejecutivo socialista recayeron en el capítulo de la Defensa e incluyeron a los BAM pendientes.

El Ejecutivo del PP mantuvo y amplió la misma línea de ajustes presupuestarios en las Fuerzas Armadas durante 2012 y 2013, pero ahora se ha decidido a encargar al menos dos de las cuatro unidades de BAM que figuraban en el plan de modernización de la Armada. El presupuesto alcanza los 400 millones de euros, que son financiados de entrada por el Ministerio de Industria.

El Gobierno ha incluido el compromiso formal de hacer el pedido de barcos en su programa de anuncios y datos de mejoría de la economía con que se despacha en las últimas semanas. El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, ya ha podido sacar pecho con el encargo en Galicia porque la decisión de Navantia es construir uno de los BAM en Ferrol y el otro en Cádiz, donde ya se habían hecho los 4 con que cuenta la Armada.

Los astilleros públicos se han garantizado 36 meses de actividad y un total de 2,2 millones de horas de trabajo en un momento en que más de la mitad de la plantilla de Cádiz estaba parada y a la espera de varios encargos de países extranjeros, algunos a punto de hacerse realidad, pero que siguen sin concretarse.

El Gobierno no hacía encargos de barcos de guerra a Navantia desde 2006, cuando en tiempos de José Bono como ministro de Defensa se puso precisamente en marcha el primer programa de los BAM. Después, con Carme Chacón en el departamento, se acabaron las inversiones para la modernización de la Armada, aunque las entregas de grandes unidades como el Juan Carlos I, las últimas fragatas F-100 y los pedidos de países como Australia mantuvieron activos los astilleros de la empresa pública.

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