
Institución Futuro publica un nuevo informe que lleva por título “La red de carreteras de Navarra. Características, gasto en conservación y estado en comparación con el resto de España”
Institución Futuro, que lleva por título “La red de carreteras de Navarra. Características, gasto en conservación y estado en comparación con el resto de España”.
Institución Futuro presenta el informe “La red de carreteras de Navarra. Características, gasto en conservación y estado en comparación con el resto de España”, en el que analiza la extensión de la red viaria foral, la evolución del gasto destinado a su conservación y la posición de Navarra respecto a las demás comunidades autónomas. El estudio concluye que, aunque el gasto anual ha aumentado durante los últimos ejercicios, resulta insuficiente para corregir el deterioro acumulado.
El análisis se centra en los 3.192 kilómetros de carreteras convencionales dependientes de la Comunidad Foral, excluyendo las autopistas, autovías, vías desdobladas y carreteras gestionadas por el Estado. Esta red resulta esencial para la vertebración de una comunidad con baja densidad de población, una importante presencia industrial y una posición estratégica en los corredores de mercancías que conectan Francia, el Cantábrico y el eje del Ebro.
El gasto en conservación y reposición alcanzó los 65,8 millones de euros en 2024, el nivel más elevado de la serie analizada. Sin embargo, una vez descontada la inflación, esa cantidad equivale a 53,7 millones de euros de 2016. Además, la inversión en carreteras representó en 2024 el 1,07% del gasto no financiero ejecutado por el Gobierno de Navarra, todavía por debajo del máximo del 1,21% alcanzado en 2017.
En la comparación autonómica, Navarra invirtió 20.600 euros por kilómetro de red convencional en 2024. Se sitúa así en una posición intermedia y claramente por debajo de comunidades con redes de extensión similar, como el País Vasco, con 68.600 euros por kilómetro, o Canarias, con 35.900. La diferencia también resulta significativa al considerar el tráfico pesado: Navarra soporta una proporción de vehículos pesados ligeramente superior a la vasca —el 7,5% frente al 7,24%—, pero dispone de menos recursos de conservación en relación con esa presión sobre la infraestructura.
El principal problema, no obstante, es el deterioro acumulado. Según los datos de la Asociación Española de la Carretera recogidos en el informe, el 17% de la red navarra presenta deterioros graves y otro 32% muy graves. En total, casi la mitad de las carreteras se encuentra en estas dos categorías. Asimismo, 1.204 kilómetros necesitan una actuación urgente en menos de un año y otros 648 kilómetros requieren intervenciones antes de cuatro años. La inversión necesaria para poner la red en un estado aceptable ascendería a 461 millones de euros.
El informe distingue entre el gasto ordinario de conservación y la inversión extraordinaria necesaria para reparar el déficit acumulado. Los aproximadamente 65 millones anuales destinados actualmente al mantenimiento pueden acercarse al nivel teórico adecuado para atender las necesidades corrientes, según los cálculos de SEOPAN, pero no permiten recuperar las carreteras que llevan años deteriorándose. A partir de las necesidades de inversión estimadas por la Asociación Española de la Carretera, Institución Futuro calcula que sería necesario añadir unos 40 millones de euros anuales durante la próxima década para recuperar un estado aceptable de la red viaria foral.
A este déficit acumulado se añade otra amenaza de gran alcance a corto plazo para la conservación de la red foral: los próximos vencimientos de los contratos de concesión de las dos autopistas de peaje. La concesión de los 39,7 kilómetros de la Autopista Vasco-Aragonesa situados entre Cortes y Lodosa finaliza en noviembre de 2026, mientras que la de los 112 kilómetros de la Autopista de Navarra, entre Tudela e Irurtzun, vencerá en junio de 2029. Esto supondrá la incorporación a la red objeto de conservación de cerca de 150 kilómetros de vías de alta capacidad, actualmente mantenidas por las empresas concesionarias, y conllevará una sobrecarga extraordinaria para los costes generales de conservación asumidos por Navarra.


