A Annaliese le gusta el café. Bueno, más que gustarle: lleva tres años trabajando de barista y, con la leche y el café,, hace auténtico arte. Pero lo que ha convertido su cuenta de Instagram, @the.coffee.collect, en un pequeño fenómeno viral no son sus flores ni sus corazoncitos, sino algo bastante más personal y que tiene que ver con su fe: el Sagrado Corazón de Jesús y el Inmaculado Corazón de María, dibujados con espuma de leche sobre un café.
Detrás de la cuenta hay todo un pequeño proyecto, con web propia incluida, que Annaliese resume así: «Mi amor por el café empezó de forma sencilla, pero con el tiempo se convirtió en un aprecio más profundo por los momentos que se dan alrededor de la taza. Algunas de las conversaciones más importantes de mi vida, nuevas amistades, mañanas tranquilas con Dios y momentos creativos, todo eso ha estado marcado por el café».
Fue hace unos meses, cuando subió a sus redes estas dos devociones católicas que había conseguido plasmar en la bebida, cuando su popularidad se disparó. Estos vídeos, y otros en los que habla sobre su fe y la oración, ya acumulan cientos de miles de visitas.
Fue durante su primer año de universidad cuando esa afición se transformó en una vocación con nombre propio. Ahí nació The Coffee Collect, un espacio que ella misma define como «cálido, intencional y acogedor», donde el café sirve de excusa para casi todo: recetas y nuevas formas de preparar esta bebida, pero también mucha oración, adoración eucarística y espiritualidad, entrelazada en todo lo que hace en su trabajo con plena naturalidad.
«Para mí, el café se convirtió en una invitación: a bajar el ritmo, a estar presente, y a conectar con Dios, conmigo misma y con la gente que me rodea», explica en su web. Y remata con una frase que podría colgar en la pared de cualquier cafetería con vocación evangelizadora: «Este es un lugar donde el café no tiene que ser perfecto para tener sentido. Por supuesto que me encanta un café perfecto, pero, sobre todo, me encanta cómo el café puede ser una forma sencilla de hacer que otros se sientan vistos, acogidos y queridos«.
Ahí es donde encajan sus dos vídeos más virales. El primero, el del Sagrado Corazón, lo publicó el 12 de junio, coincidiendo con la Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús, acompañado de una frase que resume bien la devoción: «He aquí este Corazón que tanto ha amado a los hombres». El segundo llegó en agosto, mes dedicado tradicionalmente al Inmaculado Corazón de María, con el corazón de la Virgen dibujado sobre la taza.
Annaliese ya ha anunciado que le gustaría completar la trilogía con el Casto Corazón de San José, para representar así «los tres corazones de la Sagrada Familia» al completo.
Lo que da fondo a lo que podría quedarse en simple curiosidad de redes es el ritual que hay detrás de cada publicación. La joven asegura que reza antes de compartir cada vídeo, pidiendo que quien lo vea sienta algo más que ganas de un café: «Siempre hago una oración y pido que los corazones de quienes los vean sean tocados por los corazones de Jesús y María. Espero que estos sencillos diseños de café lleven a las personas hacia algo mucho más grande que el café mismo», cuenta.
«Está claro que a Dios le encanta usar las cosas sencillas y comunes para mostrar su grandeza», afirma. Su cuenta demuestra que no hace falta un ambón ni un micrófono para evangelizar: a veces basta una barra de café. RELIGIÓN en LIBERTAD


