La mascarilla constituye uno de los principales elementos de defensa ante el y evitar su propagación. Según el director de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EEUU, CDC, el doctor Robert Redfield, «si pudiéramos hacer que todo el mundo se la pusiera, la pandemia podría estar bajo control en cuatro a ocho semanas».
Así lo señaló el doctor Redfield, junto a otros expertos, en un editorial recogido por el Journal of the American Medical Association.
En España, uno de los grandes cambios de criterio y de las mayores rectificaciones del Gobierno de Sánchez e Iglesias a lo largo de su nefasta gestión de la crisis sanitaria, tuvo a las mascarillas como elemento central. Así, en abril el el uso de la mascarilla era solo «recomendado», mientras que en febrero y en marzo, con el inicio de la crisis, se restaba importancia a este material de protección y «no tenía ningún sentido». Todo ello, según reconoció con posterioridad Fernando Simón, porque no existía stock suficiente. En el decreto aprobado el pasado 9 de junio, el Consejo de Ministros blinda su uso obligatorio durante la ‘nueva normalidad’, habilitando además a las autoridades para poner multas de 100 euros a todo aquel que incumpla esta obligación.
Mientras los investigadores se esfuerzan en buscar una vacuna eficaz y estudian los principales elementos de defensa contra el covid-19 y evitar su propagación, la pandemia de coronavirus sigue avanzando implacable por todo el mundo.
Ya son más de catorce millones las personas contagiadas por coronavirus en todo el planeta, según los datos de la Universidad Johns Hopkinssegún los datos de la Universidad Johns Hopkins, mientras que el número de muertos asciende hasta más de 600.000.
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