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El encarecimiento de combustibles, transporte y paquetes turísticos impulsa la mayor subida de precios desde febrero de 2023, según los datos del INE
El IPC repunta al 4,9% e intensifica la presión sobre los costes de las empresas
La inflación vuelve a ganar intensidad en España. El Índice de Precios de Consumo (IPC) alcanzó en septiembre una tasa interanual del 4,9%, seis décimas por encima de la registrada en agosto y la más elevada desde febrero de 2023. Por su parte, la inflación subyacente aumentó dos décimas, hasta situarse en el 3,1%. Según el Instituto Nacional de Estadística, el repunte estuvo impulsado principalmente por el encarecimiento de los combustibles y lubricantes para vehículos, así como por la evolución de los precios de los paquetes turísticos.
La evolución de los precios vuelve a situar el aumento de costes entre las principales preocupaciones de las empresas. Sin embargo, el impacto de la inflación no será igual para todos los sectores. La composición del dato de septiembre muestra una especial incidencia de aquellas partidas más vinculadas al transporte, la logística y la energía, factores que tienen un peso relevante en la actividad de industrias, distribuidores y compañías de retail.
Transporte y energía, entre los principales focos de presión
Entre los grupos que más contribuyeron al repunte del IPC destaca el transporte, cuya tasa anual se elevó hasta el 10,5%, impulsada principalmente por el aumento de los combustibles.
Para Arnau Peris, Country Manager de Slimstock Iberia, la relevancia del dato reside en identificar qué categorías están impulsando la inflación y cómo afectan a la actividad empresarial. “Lo relevante de este dato no es únicamente la subida del IPC, sino dónde se está produciendo. Cuando la inflación viene impulsada por partidas como el transporte o la energía, las empresas tienen menos capacidad de maniobra porque son costes difíciles de evitar”, apunta el experto.
Según explica el directivo, sectores como la distribución, el retail o la industria manufacturera suelen verse especialmente afectados por este tipo de incrementos, ya que una parte importante de sus costes está ligada al aprovisionamiento, el almacenamiento y el transporte de mercancías.
Los sectores de bajo margen son los que cuentan con menos capacidad de absorción
Desde Slimstock Iberia señalan que las mayores subidas de precios no siempre son las que generan un mayor impacto sobre la rentabilidad. En sectores con márgenes más ajustados, como la alimentación, el gran consumo o parte de la distribución comercial, incluso incrementos moderados de los costes pueden dificultar la capacidad de mantener márgenes sin repercutir el aumento al consumidor final.
“Lo importante no es solo cuánto sube una categoría, sino la capacidad que tiene cada empresa para absorber ese incremento. Hay sectores donde una variación relativamente moderada puede tener un impacto muy significativo sobre la rentabilidad”, señala Peris.
En este contexto, la compañía apunta a la planificación de la demanda, la optimización de inventarios y la mejora de la eficiencia operativa como algunas de las principales herramientas para reducir el impacto de un entorno de costes al alza. “Cuando los márgenes se estrechan, la eficiencia deja de ser una ventaja competitiva para convertirse en una necesidad”, concluye Peris.
El IPC escala en Navarra hasta el 5,3%, un punto y una décima por encima de la registrada en agosto

