Últimas noticias

El Papa: “Sin familias fuertes, el mundo no tiene futuro”

“«La alegría del amor que se vive en las familias es también el júbilo de la Iglesia». Así, hace diez años, el Santo Padre Francisco iniciaba la Exhortación Apostólica Amoris laetitia”. Con estas palabras, inicia la homilía preparada por el Papa León XIV, que fue pronunciada por el cardenal Luis Antonio Tagle, recientemente nombrado decano del Colegio Cardenalicio, durante la Santa Misa al término del encuentro por el décimo aniversario de la publicación de la Exhortación Apostólica Amoris laetitia, que el purpurado presidió esta mañana en la Plaza de San Pedro.

“Hoy celebramos la Eucaristía, presentando al Señor los frutos del trabajo que, en este tiempo, hemos realizado en torno a tal documento, tratando de asimilar su riqueza y de poner en práctica sus directrices pastorales”, resalta en su homilía el Papa, quien se está recuperando de la intervención quirúrgica, sin complicaciones y que concluyó con éxito, a la que se sometió en la tarde de este martes en el Policlínico Agostino Gemelli de Roma.

La verdadera alegría del amor es la lenta fusión de los esposos

En la homilía, pronunciada por el decano del Colegio Cardenalicio, León XIV subraya que la liturgia de hoy “invita a reflexionar sobre este tema”. Y pone de relieve que, en la primera lectura se proclamó el “himno a la caridad” de san Pablo, que la Exhortación “sitúa como base de una profunda meditación sobre las virtudes del matrimonio cristiano, una unión «afectiva, espiritual y oblativa» e icono del amor de Dios”.

“Es a través de estos valores que los esposos, a imagen de la Trinidad y con la ayuda de la gracia, crecen juntos día a día, madurando cada uno en su propia singularidad y, al mismo tiempo, realizando esa semejanza recíproca que crece a partir del «proyecto estable de compartir y construir juntos toda la existencia»”, remarca el Pontífice.

“Así pues, la verdadera alegría del amor es una lenta fusión de ambos esposos, en la que la singularidad de uno florece, en el don, a través de la presencia del otro”, indica el Papa, quien destaca que el apóstol, además, dirigió sus palabras a una “comunidad rica en dones y carismas”, pero “necesitada de madurar en la caridad”, recordando a los corintios que, “sin ella, a pesar de todos los talentos recibidos, el hombre es como «un metal que resuena o platillos que retumban»: una voz desprovista de amor, un oído incapaz de transmitir mensajes al corazón, una individualidad distante, fría e impenetrable”.

“No estamos hechos para esto”, recalca León XIV, subrayando que el Salmo responsorial también lo recuerda, “llamándonos ‘pueblo’ y ‘rebaño’ de un Dios cuyo «amor permanece para siempre» y cuya fidelidad se extiende «por todas las generaciones», de un Señor que ama sin cesar, sin dejar jamás de buscarnos, de confiar en nosotros y de renovar su amistad con nosotros”.

Educar a los jóvenes que se preparan para el matrimonio

“Esta es la caridad que Amoris laetitia nos invita a establecer como fundamento de nuestras familias”, precisa el Pontífice, enfatizando que “es por amor verdadero” que “exhorta especialmente a educar a los jóvenes que se preparan para el matrimonio, enseñándoles «la importancia de las virtudes», entre las que se otorga un lugar especial a la castidad, «condición preciosa para el crecimiento genuino del amor interpersonal»”.

En este sentido, el Papa expresa que “son dignos de elogio” los programas específicos que se llevan a cabo a nivel parroquial o pastoral, pero recuerda que, sin embargo, “estos programas por sí solos no bastan si no van precedidos y apoyados por una educación en el amor que acompañe todo el crecimiento del niño, desde la infancia”.

Y cita al Papa Francisco, quien, al respecto, observó que «aprender a amar a alguien no es algo que se improvisa ni puede ser el objetivo de un breve curso previo a la celebración del matrimonio», y explicó: «En realidad, cada persona se prepara para el matrimonio desde su nacimiento», y todo lo que un joven experimenta en el hogar debe contribuir a «capacitarle para un compromiso pleno y definitivo». Alvaro Vargas Martino – Ciudad del Vaticano

About The Author

Responder

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *