Las personas (mujeres y hombres) somos poliédricas, y por ellos con multiples aristas. Hay dos caras que se tocan como son el Homo sapiens deportivus y el Homo sapiens politicus. Y que se unen en una arista a la largo del tiempo y el espacio.
Ya en la antigua Grecia se decretaba una tregua entre las polis para poder celebrar los juegos deportivos en el monte Olimpo. Fue Pierre de Coubertin, quien ideó los modernos juegos olímpicos. Durante las guerras mundiales las olimpiadas se suspendieron. Ya en el 36 hubo problemas con Irlanda. En el 56 hubo países que se negaron a participar por la represión soviética en Hungría. Los boicot se sucedieron en el 76 y especialmente en el 80 y 84.
Además del incidente entre Owens y Hitler en el 36. Es relevante el saludo del “Black Power” en la recogida de medallas del 68. Los juegos también sirvieron para presionar la apertura del régimen de apartheid que había en Sudafrica. Y Mandela aprovechó un mundial de rugby para cohesionar la sociedad sudafricana tras salir del mencionado apartheid.
Sin embargo, el futbol además de deporte, es un espectáculo y un lucrativo negocio. Y por ello no encaja en ser utilizado para protestar. No así el ciclismo donde el año pasado los cortes de carretera de la Vuelta por manifestantes estuvieron a punto de provocar accidentes. O el reciente caso de Eurovisión, festival de la canción, que distintos países han boicoteado.
En el mundial de Catar, previamente hubo numerosos artículos denunciando las condiciones de esclavitud de los trabajadores de los nuevos estadios, mayoritariamente pakistaníes. Sólo la selección alemana hizo un comunicado manifestando su posicionamiento a favor de los minorías sexuales, y la FIFA presionó para que no lucieran ningún distintivo por ello. Es más, Messi recogió la copa con una túnica típica catarí, blanqueando así el mundial.
Este año los mundiales de futbol son los más grandes jamás celebrados. Más selecciones, más partidos y organizados por los tres países que componen el desunido subcontinente de Norte América.
Y asistimos a hechos que dan vergüenza ajena. Como ver al sr. Infantino reír las gracias a Trump en el despacho oval. La expulsión de un colegiado somalí y al abuso que ha padecido la selección iraní compitiendo en condiciones desiguales, con largo desplazamiento previo y posterior al partido. Salvo la información de estos hechos y la denuncia/posicionamiento de algunos periodistas llama la atención la falta de pronunciamientos de nuestros políticos tan dados a manifestarse por otros hechos. También es sintomático el silencio de la Federación Española de Futbol.
Lo que está mal está mal, sea en Israel, Venezuela, Estados Unidos, Irán, Sebastopol ó Katmandú. Más vivimos en una época de exaltación de los sentimientos, de una sociedad líquida, en donde todo es relativo y en donde el poder del dinero compra lealtades y disimula los olores de la corrupción. Mientras señalamos la paja en los ojos de los contrario y no vemos la viga en los nuestros.
El mundo del futbol está más preocupado en batir sus récords, no sólo deportivos sino también económicos. Ya no es un deporte, aunque nos lo envuelvan como tal. Ni siquiera es un buen espectáculo. Muchos partidos son un juego de estrategia en donde la táctica es no jugar, muchas veces engañando al arbitro y perdiendo el tiempo según vaya el resultado. Y en otros la diferencia de nivel provoca goleadas que son humillantes para el derrotado. Veremos muchos goles, muchos partidos y se salvarán unos pocos, contados con los dedos de una mano.
El futbol es un bochornoso negocio que además carece de empatía por la dignidad de las personas. La administración Trump sigue con su política de deportaciones y encarcelaciones de inmigrantes. Expulsa árbitros, y la FIFA traga. Manipula la competición con desplazamientos de casi 3000 km y la FIFA mira para otro lado. Está demasiado preocupada por el récord de goles, y acabar con la historia de la momia de Fontaine.
Nuestros políticos sopesan, no es lo mismo perder un puñado de votos de unos frikis por la Eurovisión que meterse con los millones de forofos del futbol. La aritmética manda. Y el sentimiento futbolístico desata pasiones incontrolables. En cuanta a la igualdad salarial poco se habla de la equiparación de los sueldos de las selecciones de futbol masculino y femenino. Mientras las mejores notas de la PAU tienen rostro femenino.
Y un brujo africano predice que este año Ronaldo lo consigue. Ya ha marcado y batido otro record, hacerlo en seis mundiales.
Jesús Bodegas Frías


