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La transición renovable falla, necesitamos con urgencia una transformación sistémica

La transición renovable falla, necesitamos con urgencia una transformación sistémica

La transición renovable falla, necesitamos con urgencia una transformación sistémica

Las olas de calor que se han sucedido este verano están ampliando el debate sobre la necesidad de hacer frente al Cambio Climático. Sin embargo, las “soluciones” que se promueven tienden hacia la implantación de más infraestructuras para captar energía renovable, y a ser posible más grandes. Y se invoca a esa transición energética como la única forma de conseguir una “solución rápida al cambio climático”.

En Navarra estamos viendo, con datos del Gobierno de Navarra, que la implantación de renovables no sirve para reemplazar el consumo de combustibles fósiles. Navarra inició la transición hace más de 30 años, con los aerogeneradores instalados en El Perdón. Desde entonces las instalaciones renovables que pueblan nuestros montes y campos han aumentado de manera espectacular.

Sin embargo, las cifras del Balance Energético del Gobierno de Navarra indican que la electricidad sigue siendo solamente el 21% de toda la energía final que consumimos. Y eso viene siendo así desde hace muchos años, tanto en Navarra como en el resto de regiones de nuestro entorno. No está aumentando. Este fenómeno es contra-intuitivo, porque la publicidad de las renovables lo inunda todo, y hace suponer que cada vez se usan más. Y dado que la mayor parte se producen en forma de electricidad, el consumo eléctrico debería estar subiendo para conseguir que sustituyan a los combustibles fósiles. Pues no, su consumo se mantiene estable desde 2004.

Si es cierto que el origen de la electricidad ha variado en esos años, alcanzando la de origen renovable niveles superiores al 50% en Navarra: un 64% en el 2025. Pero dado que la electricidad viene a ser el 20% de la energía que consumimos, se puede decir que la electricidad de origen renovable es solo el 12% de toda la energía consumida.

Mientras, los combustibles fósiles siguen siendo el 74% del consumo de energía primaria en Navarra en 2024. Y esto no ha cambiado en los últimos años. Después de un descenso tras la crisis económica de 2008, su uso se mantiene inalterable, e incluso con ligeros repuntes, como ese 10% de aumento de los derivados del petroleo en 2024 con respecto al año anterior. De este modo, las emisiones de gases de efecto invernadero también se mantienen estancadas y no se consigue su reducción, algo que coincide con lo que está pasando a nivel del Estado Español.

A ello hay que sumar el hecho de que a nivel mundial en los últimos 75 años el consumo energético ha aumentado a un ritmo exponencial. Y el desglose del consumo por tipos de energía no muestra sustitución de unos tipos por otros, solo una acumulación de fuentes de energía para permitir ese espectacular aumento.

Por lo tanto, a pesar del desarrollo de renovables, Navarra no disminuye el consumo de fósiles. A día de hoy habría que multiplicar las primeras por 4 para intentar eliminar el consumo fósil, si ello fuera posible. Algo que choca con la realidad de un territorio ya saturado de infraestructuras renovables, en los últimos años la cantidad de proyectos de este tipo que el Gobierno de Navarra ha tenido que denegar por diferentes causas ha aumentado mucho. El territorio navarro está llegando al límite de capacidad de acoger este tipo de infraestructuras.

En el fondo se encuentran las dificultades que ofrecen las renovables para sustituir todos los usos que tienen actualmente los combustibles fósiles. Nos encontramos con fuentes energéticas intermitentes, que producen energía solo cuando se dan las adecuadas condiciones meteorológicas. Y que, además, necesitan un gran ecosistema de instalaciones para su funcionamiento: a las plantas de producción hay que añadir infraestructuras de interconexión, de almacenamiento y de control. Todas ellas caras y difíciles de instalar. Y que no se implantan al mismo ritmo.

Ahora es necesario instalar una gran cantidad de lineas de alta tensión, junto a diferentes sistemas de almacenamiento y control. Despliegue que aumentará aún más la insostenibilidad del sistema energético, porque precisará de un aumento en la extracción de los minerales que todas estas infraestructuras necesitan para ser construidas. Y despliegue que se dilata en el tiempo, como demuestran los casi veinte años que lleva en tramitación la línea de alta tensión Muruarte – Itsaso, recientemente aprobada. Una transición demasiado lenta para la urgencia a la que nos enfrentamos, y que profundiza en el colonialismo y el extractivismo necesarios para su desarrollo.

Por ello es necesario cambiar radicalmente el modelo que se está impulsando. El futuro será renovable, o no será. Y la urgencia de la crisis climática, junto con las implícitas en los otros ocho límites planetarios de los que ya hemos transgredido siete, hace necesario que el cambio sea rápido. Algo que vemos que no está consiguiendo Navarra, región modelo de esa transición renovable.
Es necesario reducir de manera importante los consumos de energía y materiales que realizamos. Y para ello hay que realizar t

ransformaciones de calado. Es necesaria, por lo tanto, una transformación sistémica, frente a la mera transición energética que no funciona. Y la necesitamos ya.

Y para ello es necesario profundizar en las particularidades de todas las transformaciones necesarias, no quedarse en la mera invocación del decrecimiento. Se trata de una tarea difícil, sujeta a incertidumbres y dificultades en la definición de las estrategias necesarias. Sustrai Erakuntza realizó un somero informe de propuestas para una sociedad navarra sostenible, y en él se pueden encontrar múltiples ejemplos.

Ideas como establecer medidas para facilitar el uso compartido de objetos y herramientas, que permiten fabricar muchos menos. Y hacerlos fácilmente reparables, reutilizables y reciclables. Reducir la necesidad de transporte de productos y personas, aumentando el transporte colectivo y reduciendo los vehículos privados. Priorizar el tren convencional, que ya utiliza energía renovable y permite la conexión de pueblos y ciudades, frente a un TAV que destroza el territorio y solo conecta ciudades…

Ejemplos de propuestas que es necesario desarrollar e implementar para conseguir el necesario decrecimiento justo y planificado, sobre todo en los países del Norte Global. Porque es necesaria una transformación hacia otro modelo socioeconómico que abandone el capitalismo. No es posible un crecimiento perpetuo del consumo dentro de un planeta finito. Y ahí está el verdadero origen de los problemas a los que nos enfrentamos. El sistema capitalista, tal y como está diseñado, no es compatible con la vida del ser humano en la Tierra.

Martin Zelaia Garcia  y Jule Goñi Montero, miembros de la Fundación Sustrai Erakuntza.

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