No es la primera vez que nos deja una primera vez –perdón por la redundancia– el paciente de la tríada oscura que nos desgobierna desde hace algo más de ocho años. La penúltima fue el sábado 20, primera vez que se imponen medidas cautelares –retirada de pasaporte, prohibición de salir del país y obligación de acudir al juzgado cada 15 días– a la mujer, o lo que sea, de un primer ministro de un país supuestamente democrático, tras la comunicación, también por primera vez, de apertura de juicio oral por tráfico de influencias, corrupción en los negocios, apropiación indebida y malversación a Begoña Gómez. Unas medidas cautelares impuestas por el juez Juan Carlos Peinado, que levantaron gran revuelo entre sus sincronizados políticos y periodísticos, cuando no dejan de ser las normales que se le impondrían en su caso a cualquier presunto delincuente. Medidas que llevaron al órgano político de los jueces a reunirse de urgencia, telemáticamente el domingo y presencialmente el lunes, para que el voto de calidad de su presidente Isabel Perelló –la primera vez también que una mujer ocupa ese puesto junto a la presidencia del Tribunal Supremo– decidiera abrir expediente al instructor. Y aunque no fue su primera vez en demostrar su fervoroso sanchismo, ahí estuvo la ministra de Ciencia, Innovación y Universidades y secretaria general socialista de Valencia, Diana Morant –también hay ingenieros que dejan mucho que desear– para atacar al insumiso juez: “Seguramente el señor Peinado estaba pagando esos favores a la señora Ayuso y desde luego, contribuyendo a ‘quien pueda hacer que haga’ –lo que no hace mucho decía Aznar, que a veces acierta– con este maltrato que ha tenido contra Begoña Gómez, con esta persecución que sorprende a todo el mundo en la judicatura –seguro que la lista de no sorprendidos sería mucho mayor– y desde luego que se entiende que es una causa política contra la mujer del presidente, por ser la mujer del presidente, para que le afecte al presidente del gobierno y para intentar tumbar al gobierno de España” –sólo esto último justificaría cualquier cosa–. Todo dentro de una estrategia de señalamiento, insultos y acoso por parte de ministros y cargos socialistas a jueces que investigan la corrupción vinculada al sanchismo, que los ha llevado convocar una huelga en defensa de su independencia. Estrategia en la que no podía faltar la aportación del ministro Tres en uno, el fiel Félix “Gracita” Bolaños: “Se trata de una instrucción que está siendo insólita, que está siendo muy anómala desde cualquier punto de vista… –o sea, el suyo y el de los sincronizados de Producciones Moncloa–. Yo creo que el CGPJ tiene que decidir si procede una corrección disciplinaria… No es normal que una instrucción haya sufrido 15 ‘revocaciones’ por parte de la Audiencia Provincial de Madrid –pero no dice que las “revocaciones” han sido más de carácter formal que de fondo–. Y como siempre, la de arena: “…quiero mostrar una vez más mi confianza en la Justicia, en nuestro sistema de recursos y de garantías para revocar cualquier resolución que sea contraria a Derecho, que sea incomprensible”.
Y también ha sido con Pedro Sánchez la primera vez que un prófugo de la justicia condiciona una legislatura o que una investidura se negocia fuera de España, con un verificador internacional, se compra con una amnistía y se indulta a cambio de votos a golpistas que atentaron contra el orden constitucional suprimiendo después el delito por el que habían sido condenados. Además de ser la primera vez que durante cinco años no hay debate sobre el Estado de la Nación y que una legislatura lleva tres años sin Presupuestos Generales del Estado. Sin olvidar que en las elecciones que tuvo que repetir en noviembre de 2019 hizo coalición con el que “no podría dormir, como el 95% de los españoles” y que en las de 2023 mintió de nuevo y pactó con el brazo político de ETA: “Con BILDU no vamos a pactar, si quiere se lo repito cinco veces durante la entrevista, o veinte”.
También ha sido la primera vez que un expresidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, del mismo partido y “presidente en la sombra” de su sucesor, es imputado por organización criminal, tráfico de influencias, falsedad documental y blanqueo de capitales en el rescate de la aerolínea Plus Ultra y está investigado por posesión de joyas sin origen justificado, valoradas tras una tasación en más de 1,3 millones de euros. No está de más recordar el sucinto perfil del personaje que Cayetana Álvarez de Toledo le recordaba al ya citado ministro Bolaños: “Zapatero es el mentor de Sánchez, la matriz de la degradación española. Inauguró la política del muro, el Pacto del Tinell, reabrió las heridas de la guerra civil, convirtió la memoria en trinchera, alentó la polarización. La tensión nos conviene ¿Se acuerdan? Rehabilitó un partido que sigue justificando el asesinato de 850 españoles, impulsó un Estatuto inconstitucional, dio legitimidad y oxígeno a una narcodictadura, traficó con el sufrimiento de presos políticos, hizo y hace de peón de Pekín en Europa y Análisis Relevante es el muñidor de la coalición del chantaje y la impunidad que sostiene a Sánchez en el poder. El talante era la máscara, una tapadera de la peor corrupción que degrada la democracia y socava la nación, pero había más y ahora empezamos a saberlo según la Justicia, corrupción económica, oro, divisas, petróleo, tráfico de influencias. Ahora se entiende perfectamente su empeño en blanquear a Delcy”.
Y hemos vivido esta semana otra primera vez, la última por ahora de este personaje. Una mayoría de Congreso y Senado ha pedido la dimisión del presidente del gobierno después de que, también por primera vez, la Mesa del Congreso vetara la propuesta de que la Cámara votara la petición al presidente de convocar elecciones. El primer presidente que llegaba con la primera moción de censura ganadora, invocando el principio de responsabilidad política para “acabar con la corrupción” del Partido Popular y que ahora aglutina el mayor número de casos de corrupción que le afectan. Una moción de censura que defendía sobre esa tesis José Luis Ábalos: “Desalojando un gobierno que ampara la corrupción de su partido, ya habremos hecho un favor a nuestro país”, entonces secretario de Organización del PSOE, dos días después ministro de Transportes del primer gobierno sanchista y hoy inquilino del “resort” de Soto del Real, condenado a unas largas vacaciones de 24 años por organización criminal, cohecho, malversación y tráfico de influencias, tras la sentencia de 224 páginas del Tribunal Supremo que se conocía el lunes. Sentencia que también imponía 19 años al ayudante del ministro, Koldo García, por los mismos delitos y sólo 4’5 al empresario Víctor Gonzalo de Aldama por su colaboración con la Justicia, que además no comportan la entrada en prisión, aunque sí un año de trabajos sociales. Una exoneración que hizo salir en tromba contra el Supremo a la tropa sanchista, olvidando cuando el propio Bolaños justificaba el indulto del concejal del PP de Majadahonda José Luis Peñas, que ayudó a destapar la Gürtel, argumentando que «Quien colabora con la Justicia tiene el apoyo del gobierno de España». Pero claro, actúa como decía el fundador Pablo Iglesias Posse: “Si la legalidad favorece nuestros objetivos”. Evidentemente no estamos ante un gobierno, sino ante una banda dirigida por un psicópata que se aferra al poder porque en Moncloa se siente más seguro. Ábalos ha sido la primera vez de un exministro de un gobierno en activo condenado. También lo fueron José Barrionuevo y su secretario de Estado Rafael Vera, pero ya no gobernaba Felipe González. Como ha sido la primera vez que un fiscal general del Estado es inhabilitado para ese puesto por el TS durante dos años, por revelación de secretos para destruir a una rival política del gobierno que lo nombró, aunque debería haberlo sido por mucho más tiempo y para cualquier puesto público o incluso haber sido expulsado de la carrera fiscal.
Y también es la primera vez que el segundo secretario de Organización del Partido sanchista, Santos Cerdán, ha pasado por Soto del Real y está en libertad provisional pendiente de algunas causas ya judicializadas que se están investigando por ser el cerebro de una trama de mordidas, comisiones y adjudicaciones de obras que probablemente lo llevarán de nuevo a prisión. Y la primera vez que el hermano de un presidente del gobierno en ejercicio, David Sánchez, ha sido juzgado por prevaricación administrativa y tráfico de influencias y está pendiente de sentencia de la Audiencia Provincial de Badajoz.
Sin olvidar que, tras la visita de la UCO a Ferraz, los datos de las agendas de Leire Díez y de Santos Cerdán, y las aportaciones del citado Aldama, todo apunta a la posible financiación irregular del PSOE y de la Internacional Socialista. Como decía Cayetana Álvarez de Toledo, podemos estar ante la “Primera vez que el escándalo deja de parecer excepción y se convierte en sistema”, aunque sabemos que Fray Perico “no tiene nada que ver” con el exsecretario de Organización y exministro del presidente, ni con el exchófer del presidente, ni con el otro exsecretario de Organización del presidente, ni con el fiscal general del presidente ni, en cualquier momento lo dirá, con la mujer de presidente, ni con el hermano del presidente. Pero con el precedente de Aldama, al que dedicó aquello de “Menuda inventada”, que ha resultado bastante cierta, y la sentencia del empresario: “Este señor es el número uno, a este señor lo que le debe de preocupar, sinceramente, es ir a la cárcel, que va a ir a la cárcel”, Sánchez debería preocuparse por si otros como el propio Santos Cerdán, Leire Díez, Julito Martínez, el testaferro de Zapatero, su fiel secretaria Gertru o el que fuera presidente de la SEPI, Vicente Fernández, sigan su ejemplo y llamen a José Antonio Choclán, abogado de Aldama y experto en negociar colaboraciones con la fiscalía.
Mientras, el presimiente seguía en su realidad paralela en un acto en el IMSERSO, en el que decía que “A quienes se preguntan por qué este gobierno quiere continuar pese a todas las dificultades y a las piedras en el camino la respuesta está aquí. Seguimos para mejorar la vida de la gente…”. Hablaba de “piedras en el camino” el que tiene cerros de corrupción sobre su familia, partido y gobierno, y anunciaba la aprobación en el consejo de ministros de una inversión millonaria en dependencia. Mejor sería que respondiera, ahora que se ha levantado el secreto del sumario del caso SEPI, qué hacía en Ferraz Andoni Ortúzar, el expresidente del PNV que decidió la moción de censura contra Rajoy, pactando un préstamo de 113.000.000 € a la empresa vasca Tubos Reunidos en la que recaló el tal Fernández. Tal vez venga de ahí parte del interés del PNV por mantener a P. S. en la Moncloa. Por cierto, hablando de piedras en el camino, Ana Rosa Quintana recordaba la canción El rey que, casualidades del destino, cantaba un tocayo mejicano del citado expresidente de la SEPI, en la que la primera estrofa y el estribillo parecen escritos para el ONE de la trama Moncloa-Ferraz.
Lo que no fue otra primera vez sino la enésima, fue la pantomima de sesión de control del desgobierno, que esta vez el felón quiso aprovechar para comparecer a petición propia y hablar, que no explicar, sobre los casos de corrupción que lo rodean en todos los ámbitos. Empezó mintiendo, como es habitual en él, para decir que “En febrero de 2024 supimos de este caso por primera vez tras las acusaciones contra José Luis Ábalos –por eso lo había cesado en julio de 2021– y su colaborador, Koldo García… Un año más tarde, en junio de 2025, conocíamos otros hechos relativos a Santos Cerdán… Y el pasado mes de mayo, en 2026, conocimos nuevas informaciones que apuntan a que en ese mismo grupo operaba también la señora Leire Díaz… Señorías, jamás conocí ni hubiera tolerado ninguna de estas prácticas” –una frase que ya fue guion de la sincronizada–. Aseguró que “El partido socialista no se ha financiado irregularmente, al contrario, si ha ocurrido algo de eso es que han sido otros quienes se han aprovechado de sus recursos”. Como era previsible defendió a su mentor, guía y faro moral: “Sobre el expresidente Zapatero…, en su gobierno no hubo un solo escándalo, hace 15 años que no ostenta un cargo público y le avala, como poco, la presunción de inocencia”. No tuvo más remedio que hablar de la familia: “La tercera cuestión que integra esta maraña judicial son los casos abiertos contra mi familia, contra mi esposa y contra mi hermano. Podrán comprender que para mí no es fácil hablar de ellos porque afectan a personas que quiero y porque sé, sin el más mínimo grado de duda, que se construyen sobre acusaciones infundadas, sobre un patrón de acoso y derribo que se articula en 3 compases: difusión de informaciones falsas a través de pseudo medios que viven, no de sus lectores, sino de la financiación pública de gobiernos del Partido Popular y de determinados lobbies que después presentan las denuncias. Organizaciones vinculadas a la ultraderecha que se basan exclusivamente en recortes de prensa de esos pseudo medios y, por tanto, en bulos y en desinformación”. Repitió dos veces, por si colaba, que “La instrucción contra mi mujer, también contra mi hermano, se ha hecho contra el criterio de la Fiscalía” –¿De quién depende la…?–. Y terminó con la pregunta que ahora le gusta repetir: “Y ante este panorama, para mí la pregunta no es si debemos continuar. ¿La pregunta es, cómo no vamos a continuar?”.
Le respondió Alberto Núñez Feijoo, al que le volvió a atacar con la foto de Marcial Dorado, esta vez en plural: “…muchas de las fotos que usted sostuvo con un narcotraficante en su época en Galicia”. El líder del PP le replicó contundentemente: “En fin, ha vuelto a hablar de una foto después de 35 años. Yo tengo que reconocer que tengo más fotos. Fíjese la última que tengo con alguien acusado de contrabando y la que tengo con aquel que en varios informes le llaman el 1. La verdad, señor Sánchez, es que hay cada foto por ahí… Por supuesto que al señor P. S. le estoy dando lecciones y se las daré mientras me dedique a la política. He gestionado 20 años recursos públicos, no he tenido ningún problema. A mí no me ha financiado mi carrera ningún magnate de la prostitución. A mí no me han metido en la cárcel a ningún número dos de mi partido y nadie de mi equipo ha sido investigado, juzgado ni condenado. No me dé lecciones, señor Sánchez, no se las acepto”.
También fue buena la réplica de Santiago Abascal, que esta vez no atacó al PP como es habitual en él confundiéndose (es un decir) de enemigo: “El señor Sánchez hablaba de la moralidad más autoexigente y decía esto el jefe de Ábalos, el yerno de Sabiniano, el esposo de Begoña, el hermano de David, el socio de Arnaldo, el cómplice de Puigdemont, el capo de Leire y el Pana de Zapatero. Cuando Sánchez se presentaba en esta Cámara como azote de la corrupción del Partido Popular, se ponía ingenioso y le gustaba repasar el abecedario y nos decía de la A a la Z, de Ayuso a Zaplana. Yo he hecho la prueba: A de Ábalos, B de Begoña, C de Cerdán… en otras había varias opciones, por ejemplo, ¿en la P qué ponemos, Puente, Plus Ultra, Parador de Teruel, Pegasus, o directamente PSOE o P. S.? Desde luego, la Z es muy fácil, podría ser Zarrías, pero no, la Z es Zapatero”. Tuvo una dura y certera acusación, aunque se lio un poco: “Lo puedo decir más claro, Sánchez está actuando para robar las próximas elecciones en España”. Y estuvo ocurrente en su cierre: “Ya sé que usted ha hecho de la resiliencia su bandera, pero le tengo que decir que las cucarachas le ganan en resiliencia y eso no las hace admirables”.
Y aunque me alargue un poco más, quiero hacer una breve referencia al comité federal del PSOE que como ha dicho el secretario general del PP Miguel Tellado ha vuelto a ser una secuela del “silencio de los corderos”, en el que sólo se ha escuchado el “balido” del de siempre, el castellanomanchego Emilino García Page, que pidió el adelanto electoral. Según él “no hay que tener ningún miedo a convocar a la opinión pública, hay que confiar en que confíen. Lo que detecto es lo contrario, mucho miedo, también de los supuestos socios, a darle la palabra a la ciudadanía”. Y después de decir que “No merece la pena entretenerse mucho en cómo hemos llegado a este punto, que para mí es el más grave, el peor momento de la historia reciente del Partido Socialista”, sentenció que “Hoy creo que España entera se pregunta solamente cuándo. Y yo creo que tenemos que anteponer los intereses del país a los propios y desde luego, los del PSOE de mañana a los de cualquier dirigente. El PSOE está muy por encima de cualquier dirigente”. En esa línea se manifestaba también la alcaldesa de Palencia, Miriam Andrés, que no entiende que el partido se resiste a ver que “el rey está desnudo”. Pero parece que no aparecen cuatro diputados decentes que apoyasen una hipotética e imprescindible moción de censura.
Y termino con mi recuerdo a las víctimas de los terremotos de Venezuela que ya deja 1.450 muertos y cerca de 13.000 familias afectadas.
Antonio De la Torre, licenciado en Geología, técnico y directivo de empresa. Analista de opinión.


