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Los III Encuentros de Navarra afrontan el problema habitacional con soluciones que van de la tradición a la provocación

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Los III Encuentros de Navarra afrontan el problema habitacional con soluciones que van de la tradición a la provocación

Los III Encuentros de Navarra «La vivienda que queremos», organizados por la Fundación Arquitectura y Sociedad (FAyS) con el patrocinio del Gobierno de Navarra, cerraron este viernes su tercera edición con la jornada dedicada a España. Una sesión que se movió entre dos extremos. Por un lado, se habló de una arquitectura que debe recuperar la sabiduría de la construcción tradicional. Es decir, se planteó una forma de construcción sostenible (“pasiva”), ligada al territorio y atenta a los espacios comunes como generadores de comunidad. Y, al mismo tiempo, se puso sobre la mesa todo “un órdago sin complejos” a la regulación urbanística vigente como única vía para responder a la emergencia habitacional que sufre el país.

La primera postura estuvo representada por la arquitecta Bet Capdeferro, del estudio Bosch Capdeferro. En su ponencia con la que arrancó esta sesión compartió con los asistentes, muchos de ellos jóvenes alumnos de la Universidad, una propuesta para traer al presente el conocimiento acumulado por la arquitectura tradicional, y que resumió en cinco principios. “Los arquitectos deben hacer una apuesta decidida por la construcción pasiva”, defendió, reduciendo al máximo la mecanización y la climatización artificial de los espacios, así como el consumo energético de los edificios. “Como arquitectos, somos esencialmente configuradores de microclimas y microcosmos”, sintetizó. Reclamó, además, una arquitectura atenta al origen de los materiales, a su impacto ecológico y a su capacidad de reutilización, con evaluaciones que incorporen “los beneficios ecológicos” y no solo el balance de costes a corto plazo.

Capdeferro abogó también por edificios flexibles, capaces de adaptarse a los nuevos usos que puedan requerir las ciudades del futuro, frente a los espacios hiperespecializados. “Somos agentes de adaptabilidad”, afirmó. Alertó, asimismo, de la pérdida de identidad de los nuevos ensanches urbanos, “exactamente iguales en un continente que en otro”, y reivindicó la capacidad de la arquitectura para generar lugares de encuentro y pertenencia. Cerró su intervención recordando que los espacios deben aspirar a generar atmósferas que promuevan “el bienestar físico, pero también espiritual” de quienes los habitan.

Por su parte, Miguel Herráiz, del estudio MADhel, presentó junto a Daniel Bergman una ponencia centrada en los espacios comunes de la vivienda colectiva madrileña. A partir de ejemplos históricos de maestros de la arquitectura de la ciudad y de proyectos propios, apostó por privilegiar estas zonas compartidas frente a la vivienda estrictamente individual, tanto por su eficiencia energética como por su capacidad de generar comunidad. “Si haces espacios de buena calidad, consigues que cristalice esa vida comunitaria”, sostuvo.

Herráiz explicó que la tipología de la vivienda social está muy condicionada por la normativa y por las exigencias de los promotores, lo que deja poco margen de exploración arquitectónica. Ese margen, señaló, se encuentra en la manera de agregar las viviendas entre sí y en cómo se accede a ellas. Llamó la atención, además, sobre la falta de un término preciso para nombrar esos espacios de transición —hall, lobby, portal, patio, zaguán—, pese a que cumplen una función similar en proyectos muy distintos entre sí.

UNA PROPUESTA “PROVOCADORA”

La tercera ponencia de la mañana fue la de Eduardo Leira, de Fundación Casas, quien expuso un diagnóstico crítico sobre la respuesta actual a la crisis de la vivienda. Advirtió de que se trata de un problema global, pero con “peculiaridades muy locales, muy españolas”. Denunció que el regreso a la vivienda de protección oficial, presentado hoy bajo la etiqueta de vivienda asequible, no recupera todos sus atributos originales, sino solo la limitación de precio. Recordó, además, que hace unos años se dio por buena la idea de que el mercado bastaría para proveer vivienda a todos, “una falacia” que, a su juicio, ha quedado desmentida.

Frente a esa situación, Leira planteó lo que llamó “un órdago a la vivienda”: “Si un pacto de Estado es, como ha demostrado el actual Parlamento, imposible, hay que buscar al menos un acuerdo sobre la excepcionalidad”, expresó. Por ello, su receta pasa por permitir en suelo urbano proyectos libres de regulación, con mayor densidad y altura, y por lanzar un reto a los profesionales para que inventen suelo donde no lo hay, demoliendo o reconvirtiendo edificios existentes. “Frente a la tentación de intentar volver a una normalidad que ya no será posible, esta es la provocación que quiero hacer”, concluyó.

A la vista de los extremos planteados durante la mañana, el arquitecto Patxi Mangado, fundador de Fundación Arquitectura y Sociedad, a modo de conclusión, afirmó “estos encuentros, por sí solos no resuelven el problema de la vivienda aunque sí sirven para insistir en la gravedad de una situación que es urgente”. En su opinión, por tanto, la arquitectura “puede resolver buena parte de los problemas, no los más determinantes”. “Desde nuestra Fundación llevamos años alertando de que estamos en medio de una auténtica crisis social que, esperamos, no derive en consecuencias mayores”, advirtió.

JORNADA VESPERTINA

Los III Encuentros de Navarra “La vivienda que queremos” se completaron, ya por la tarde, con las ponencias de María Carrascal, del CAPCResearch Group, y Cino Zucchi, de Cino Zucchi Architetti.
Tras una pausa, la cita incluyó una ponencia a cargo de Manuel Carbajo, de Carbajo Barrios. El periodista Llàtzer Moix, relator de los Encuentros, resumió después lo más destacado de la sesión de mañana.

Finalmente, un debate, dirigido por Valerio P. Mosco, dio paso al acto de clausura con la asistencia del alcalde de Pamplona, Joseba Asiron.

Los Encuentros de Navarra arrancaron en septiembre de 2024 con expertos de España, Portugal y Francia, y prosiguieron el pasado año con invitados de España, Alemania e Inglaterra. La edición de 2026 incorpora a Italia y Suiza, con el objetivo declarado de que en cada delegación convivan arquitectos, economistas y personal de las administraciones implicado en la gestión de la vivienda.

Las jornadas están organizadas por la Fundación Arquitectura y Sociedad y cuentan con el respaldo del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, el Gobierno de Navarra, Knauf, Schüco, Norvento Enerxía, Cosentino, Tectum, Saltoki y Daisalux.

 

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