El Papa a los cardenales: Necesito su apoyo firme, franqueza y lealtad
“Necesito su apoyo: firme, explícito y público. Necesito sentirme apoyado por ustedes como por hermanos” porque” el ministerio que el Señor me ha confiado no puede vivirse en soledad”. Fueron las palabras del Papa León XIV a los mas de cien cardenales llegados a Roma para el segundo Consistorio por él convocado, que inicia hoy 26 y concluirá mañana 27 de junio.
El Pontífice abre su discurso dándoles la bienvenida y agradeciéndoles “de todo corazón” por haber aceptado una vez más su invitación. “Su presencia, afirma, pone de manifiesto la preocupación por toda la Iglesia que compartimos en el servicio al Pueblo de Dios y a la misión que el Señor nos ha confiado”.
León XIV recuerda el deseo sencillo expresado en el Consistorio del pasado mes de enero, es decir, que estos encuentros “nos ayudarán a aprender cada vez más a «trabajar juntos al servicio de la Iglesia» y a continuar «un diálogo que me ayude en el servicio a la misión y a toda la Iglesia»”. “No fueron solo palabras introductorias”, añade.
Sigo pensando que esta es una de las responsabilidades más importantes confiadas al Colegio Cardenalicio. También nosotros, como toda la Iglesia, aprendemos caminando. La comunión nunca es un logro adquirido de una vez por todas: sigue siendo una conversión cotidiana, que toma forma en la oración y a través de actitudes concretas, relaciones de confianza y la disposición a escucharnos mutuamente.
Constructores de la comunión de Cristo
Reitera que “estamos llamados a ser constructores de la comunión de Cristo”, una comunión “que se concreta en una Iglesia sinodal en la que todos cooperan en la misma misión, cada uno según su propio carisma y su propio ministerio”. Luego, enumera los cuatro temas en los que se centrarán las sesiones.“En primer lugar, estamos invitados a contemplar el mundo en el que la Iglesia está llamada a anunciar el Evangelio”, evidencia y añade que “antes de preguntarnos qué hacer, debemos detenernos ante la realidad, mirándola con los ojos de la fe y dejándonos interpelar al escuchar a nuestros hermanos”.
«Posteriormente reflexionaremos juntos sobre la cultura del poder y la civilización del amor” continúa el Pontífice y observa: “muchos de ustedes provienen de tierras marcadas por la guerra, la violencia, la polarización social o religiosa. Pero ninguno de nosotros es ajeno a las múltiples formas de conflicto, de opresión y de fractura que atraviesan hoy nuestras sociedades. Por eso, el discernimiento que estamos llamados a realizar nos concierne a todos e interpela la misión de la Iglesia en cada contexto. Indica que “algunas claves valiosas para interpretar este tiempo” la ofrece la encíclica Magnifica Humanitas.
Me interesa sobre todo escuchar cómo resuenan estas páginas en sus Iglesias, qué interrogantes suscitan, qué perspectivas abren, qué pasos sugieren. Una encíclica continúa, de hecho, su camino cuando es acogida, interpretada y encarnada en la vida concreta de las Iglesias.
El Papa León recuerda que se dedicará una sesión al camino de implementación del Sínodo. “Ante las heridas del mundo, la construcción del bien común y la misión de la Iglesia, dice, la sinodalidad señala una forma de proceder: escuchar, discernir y asumir juntos la responsabilidad de las decisiones que el Señor nos confía”.
La sinodalidad no es, ante todo, un conjunto de procedimientos; como he tenido ocasión de decir en varias ocasiones, la sinodalidad es una actitud, una apertura, una disposición a comprender. A veces se ha interpretado como una disminución de la autoridad. En realidad, nos ayuda a comprender más profundamente el significado de la autoridad misma, que existe para custodiar la comunión, favorecer la participación de todos y orientar el camino común de la Iglesia.
«Cuento con ustedes»
Por eso el Papa pide a los cardenales una “ayuda especial. El ministerio que el Señor me ha confiado no puede vivirse en soledad. Necesita de su experiencia, de su sabiduría pastoral, de su conocimiento de las Iglesias y de los pueblos que les han sido confiados”.
Cuento con ustedes para que me ayuden a discernir lo que el Espíritu le dice hoy a la Iglesia. Necesito su apoyo: firme, explícito y público. Necesito sentirme apoyado por ustedes como por hermanos. Les pido, pues, que me acompañen no solo en estos días de trabajo, sino también en el servicio cotidiano a la comunión de la Iglesia universal. Ayúdenme a escuchar lo que surge en las Iglesias, a reconocer los signos de esperanza que a menudo crecen en el silencio, pero también a no ignorar las dificultades, los malentendidos y las resistencias que pueden ralentizar el camino. Necesito de su libertad, de su franqueza y de su lealtad. Un consejo sincero es siempre un acto de comunión.
León XIV pide además “que apoyen, cada uno en su propia Iglesia y en su propio ministerio, este estilo de discernimiento eclesial. Sé que requiere paciencia y que a veces suscita interrogantes”, constata.
Les pido que se sumerjan con confianza en este ejercicio eclesial. También nosotros aprendemos la sinodalidad practicándola; aprendemos juntos a crecer en la comunión. Les agradezco desde ya por su disponibilidad, por su libertad interior y por su amor a la Iglesia. VATICAN NEWS
