El Rey valoró el miércoles la transformación de España tras cuarenta años de pertenencia a la UE y afirmó que «nunca como en estos tiempos oscuros, ha sido la idea de Europa tan necesaria»
En una intervención ante el pleno del Parlamento junto al presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, para conmemorar la adhesión de España y Portugal a la Unión Europea, Felipe VI afirmó que seguir trabajando en nuestra defensa, en nuestra autonomía estratégica, en el refuerzo del pilar europeo dentro de la Alianza Atlántica, es «una necesidad inaplazable». Apostó también por preservar un vínculo trasatlántico basado en el respeto y la lealtad, sin el cual «estaremos abocados a un mundo más incierto, más inestable y más peligroso».
Al inicio de su discurso, el Rey agradeció, en nombre de todos los españoles, las muestras de afecto recibidas tras el accidente ferroviario en Adamuz. El pleno guardó, además, unos momentos de silencio en homenaje a las víctimas.
La presidenta del PE, Roberta Metsola, destacó que la adhesión de España y Portugal, después de años de transición, transformación y perseverancia, «marcó un nuevo capítulo de libertad y oportunidad que cambió vidas». Metsola agradeció al Rey al presidente portugués por su incansable compromiso personal e institucional y su firme convicción europea y recalcó que «España y Portugal nos recuerdan lo que 40 años de compromiso compartido pueden ofrecer, y por qué nuestro trabajo conjunto debe continuar».
Ante los eurodiputados, Felipe VI repasó cómo ha cambiado España en las últimas cuatro décadas y cómo ha contribuido al cambio y al crecimiento de Europa. Describió la UE como «un proyecto de convivencia que nos ha hecho, a todos, más libres, más prósperos, e incluso más fuertes». También advirtió de que, en la UE, cualquier fenómeno que afecte a una parte, nos afecta a todos, y recalcó que «nuestra fuerza es nuestra unidad».
La pertenencia a Europa ha sido un factor decisivo en la transformación de España, afirmó el Monarca, apuntando a la solidez democrática, el crecimiento económico y el desarrollo de las energías renovables. También destacó la contribución y liderazgo asumido por España en la construcción europea, en ámbitos como la política de cohesión, el desarrollo del pilar social, el espacio de libertad, seguridad y justicia, el reciente recurso a mecanismos de deuda mancomunada, la vecindad con los países del sur del Mediterráneo y, junto con Portugal, el énfasis en la relevancia estratégica de América Latina y el Caribe.
Pero «no podemos dar Europa –la Unión Europea– por descontada», agregó. Rechazó las críticas que ponen en jaque nuestros principios y valores y advirtió contra la desmemoria de lo que ha supuesto la construcción europea. «Nunca como en estos tiempos oscuros, ha sido la idea de Europa tan necesaria», subrayó Felipe VI.
Diálogo en favor de la paz y la estabilidad, más esfuerzo en defensa y autonomía
En un contexto de inestabilidad geopolítica, el Rey recordó que Europa defiende las soluciones basadas en normas y el diálogo como cauce para resolver conflictos y promover la paz, la estabilidad y la cooperación. «La fuerza sin principios equivale a la barbarie», afirmó.
Pidió a la UE seguir trabajando en la defensa común y la autonomía estratégica, así como reforzar el pilar europeo dentro de la Alianza Atlántica, que también ayudará a preservar un «vínculo trasatlántico basado en el respeto y la lealtad».
Impulso a la productividad y la innovación
Por último, Felipe VI demandó audacia en la política interna, evitando la burocracia y el exceso regulatorio, y con medidas para impulsar la productividad, la innovación y la inteligencia artificial.
Discurso completo de Felipe VI

