Inicio del Consistorio: los cardenales votan sinodalidad y misión como temas de reflexión
Por “amplia mayoría”, los cerca de 170 cardenales reunidos en el Consistorio extraordinario convocado por el Papa León XIV en el Vaticano —el primero de su pontificado— votaron “Sínodo y sinodalidad” y “Evangelización y carácter misionero de la Iglesia a la luz de Evangelii gaudium” como los temas sobre los que reflexionar durante estos dos días de trabajo (miércoles 7 y jueves 8 de enero de 2026). Debían elegir dos, por razones de tiempo y para garantizar una profundización más adecuada, de entre un conjunto de cuatro temáticas, que incluían también la Liturgia y la constitución apostólica Praedicate Evangelium sobre la Curia romana y su servicio a las Iglesias locales.
“Un tema no excluye a otro”, explicó el director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, Matteo Bruni, en un briefing nocturno con los periodistas. “El Papa ha recibido la señal de una urgencia o de la necesidad percibida de algunos temas. Se encontrará la manera de abordarlos dentro de los otros”, añadió al responder a las preguntas de quienes insistían en el motivo por el cual no se había incluido el tema de la liturgia.
Metodología sinodal
La sinodalidad, no solo como tema, fue también la metodología utilizada en los trabajos de la tarde: diálogo y escucha, todos sentados alrededor de una mesa circular, divididos en 20 grupos según la lengua, con intervenciones de unos tres minutos cada una. En definitiva, el mismo procedimiento de los dos últimos Sínodos sobre la sinodalidad.
“La sinodalidad es el camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio”, había dicho el Papa a los cardenales, a quienes, al concluir la jornada, afirmó: “Siento la necesidad de poder contar con ustedes”.
Trabajos en grupo
Más en detalle, la primera parte del Consistorio se desarrolló en el Aula del Sínodo para la fase introductoria, presidida por el cardenal Ángel Fernández Artime, pro-prefecto del Dicasterio para la Vida Consagrada, y estuvo marcada por el canto del Veni Creator, la lectura de un pasaje del capítulo 6 del Evangelio de Marcos, dos minutos de silencio, un breve saludo del cardenal Giovanni Battista Re, decano del Colegio Cardenalicio, y la meditación del cardenal dominico Timothy Radcliffe.
Los purpurados, alrededor de las 16:20 y hasta las 18:00, pasaron luego al Aula Pablo VI para los trabajos en grupo, en los que no participó el Pontífice, quien regresó solo para escuchar los informes finales. Por razones de tiempo, únicamente los secretarios de los primeros nueve grupos -que incluían cardenales de las Iglesias locales (a los de la Curia, como explicó el propio Papa, puede consultarlos con mayor facilidad)- pudieron ilustrar en tres minutos el trabajo realizado y los motivos que llevaron a la elección de dos de los cuatro temas. Los secretarios de las otras once mesas se limitaron a comunicar los títulos de las temáticas escogidas.
Mañana, jueves 8, continuará el debate y la reflexión durante la sesión matutina, precedida por una Misa en el Altar de la Cátedra de San Pedro, concelebrada por el Papa con los cardenales. Por la tarde tendrá lugar la tercera sesión y la conclusión. No está previsto un texto final; como indicó el Papa en su discurso, el objetivo es aprender un estilo -el colegial y sinodal- para “trabajar juntos” y “crear algo nuevo”.
Las palabras finales de León XIV
El camino es tan importante como la conclusión, reiteró León XIV en su intervención final, subrayando una vez más la importancia de la “experiencia de colegialidad” para buscar juntos lo que el Espíritu Santo quiere para la Iglesia hoy y mañana.
“El tiempo es brevísimo”, pero es importante también para el propio Papa: “Siento la necesidad de poder contar con ustedes. Ustedes han llamado a este servidor a esta misión; es importante que discernamos juntos”, añadió, retomando amplios pasajes de su homilía de ayer en la Misa de la solemnidad de la Epifanía. Entre ellos, la pregunta: “¿Hay vida en nuestra Iglesia?”. La que desea León XIV es una “Iglesia misionera”, una Iglesia “que mira más allá de sí misma”, cuya razón de ser es anunciar el Evangelio. Salvatore Cernuzio – Ciudad del Vaticano
