Últimas noticias

Misa del Jubileo de las Familias: El Papa clama por la unidad familiar

El Papa León XIV clama por la unidad familiar como signo de esperanza en la Misa del Jubileo de las Familias

Este domingo 1 de junio, en la Misa conclusiva del Jubileo de las Familias, los Niños, los Abuelos y los Ancianos, León XIV ha destacado que ellas forjan el futuro de los pueblos y pidió a los esposos ser ejemplo de coherencia y amor que educa en libertad.

El Papa les ha confiado a las familias, el precioso mandato del Evangelio del día: vivir una «unión universal» que refleje el amor mismo de Dios. «Todos hemos recibido la vida antes de quererla», recordó. Y añadió que especialmente los más pequeños necesitan de los demás para vivir, porque «nadie puede hacerlo solo». Vivimos —dijo— «gracias a una relación, es decir, a un vínculo libre y liberador de humanidad y cuidado mutuo».

León XIV se ha sumergido en el Evangelio de San Juan para destacar la oración de Jesús en la Última Cena, donde el Señor pide al Padre que “todos sean uno”. No se trata de una fusión impersonal, aclaró el Santo Padre, sino de una comunión viva que nace del amor con que Dios ama: un amor que une sin aplastar, que salva sin imponer, que construye comunidad sin borrar la diferencia.

En este contexto, el Papa hizo un llamamiento urgente a redescubrir la vocación de la familia como santuario del amor fiel y fecundo. Citó con entusiasmo a matrimonios canonizados juntos, como los santos Luis y Celia Martin o los mártires polacos Ulma, para sostener que “el matrimonio no es un ideal inalcanzable, sino el modelo concreto del amor entre el hombre y la mujer”. Y subrayó: «Ese amor, al hacerlos ‘una sola carne’, los capacita para dar vida, a imagen de Dios».

A los esposos, el Papa les ha pedido ser ejemplo de coherencia para sus hijos; a los niños, gratitud hacia quienes les dieron la vida; y a los abuelos y ancianos, una vigilia amorosa llena de sabiduría. «En la familia, la fe se transmite como el pan en la mesa y los afectos del corazón», dijo.

Finalmente, el Obispo de Roma alzó la mirada hacia el horizonte eterno, recordando que un día seremos todos «uno» (In illo uno unum), una sola cosa en Dios. «No sólo nosotros —afirmó—, sino también los que ya nos han precedido en la luz de su Pascua». Su mensaje concluyó con un gesto de esperanza y un eco profético: que las familias, unidas en su diversidad, sean el signo de paz que el mundo necesita.

About The Author

Responder

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *