La apertura de la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro por el Papa Francisco da inicio al Jubileo 2025 bajo el lema «Peregrinos de Esperanza»
El Papa Francisco este 24 de diciembre ha celebrado el rito de la apertura de la Puerta Santa y Misa de Nochebuena para el Jubileo Ordinario 2025, Jubileo de la Esperanza y la Reconciliación. Rito de la apertura que realiza el Papa tras la lectura del Evangelio de San Juan (cap.10 – v.9).
El Jubileo Ordinario del año 2025, celebración propia de la Iglesia católica, coincide con un aniversario significativo para todos los cristianos: el 1700 aniversario de la celebración del primer Concilio Ecuménico, el Concilio de Nicea. Lo recuerda, en una nota, el Dicasterio para la Unidad de los Cristianos.
El Concilio de Nicea trató de preservar la unidad de la Iglesia, que se había visto socavada por la negación, por parte de algunos, de la plena divinidad de Jesucristo y, por tanto, también de su consustancialidad con el Padre. Por la gracia del Espíritu Santo, los Padres del Concilio de Nicea aprobaron por unanimidad el Credo que todavía recitamos cada domingo durante la celebración de la Eucaristía (cf. Bula de Indicción, Spes non confundit §17).
Puerta Santa, símbolo del Jubileo
La Puerta Santa es el signo preeminente del Jubileo, ya que la meta tradicional del peregrino jubilar es atravesarla. El Rito de apertura de la Puerta Santa para el Jubileo de 2025 subraya la enseñanza del Concilio de Nicea de que la Natividad del Señor es la venida de la «luz de la luz» e invita a los creyentes a atravesar la Puerta Santa con fe, la fe que todos los cristianos pueden profesar con las palabras del Credo Niceno.
El Rito de Apertura de la Puerta Santa incluye la proclamación de una lectura del capítulo 10 del Evangelio de San Juan, que incluye el versículo: «Yo soy la puerta. Si alguien entra por mí, estará a salvo; entrará y saldrá y encontrará pasto» (v. 9). Entrar por la Puerta Santa expresa la voluntad de seguir y dejarse guiar por el Hijo Unigénito de Dios. Es una manifestación de la fe que todos los cristianos comparten en Jesús, el Verbo Eterno hecho hombre.
Jubileos en la Iglesia Católica
Jubileo Ordinario: Se celebra cada 25 años. Es un año de perdón y gracia, marcado por peregrinaciones a Roma, la confesión, la comunión y la realización de obras de misericordia. El Jubileo Ordinario más reciente fue en el año 2000, bajo el pontificado de San Juan Pablo II, y el próximo está programado para el 2025.
Jubileo Extraordinario: Es convocado en ocasiones especiales, cuando el Papa considera que la Iglesia necesita un tiempo especial de gracia. Un ejemplo reciente es el Jubileo de la Misericordia, proclamado por el Papa Francisco en 2015-2016, que se centró en la importancia de la misericordia divina y en la necesidad de que los fieles la practiquen en su vida diaria. Según detalla Diego López Marina
Apertura de las Puertas Santas e indulgencias
Durante un año jubilar, se abren las Puertas Santas de las cuatro basílicas principales de Roma: San Pedro, San Juan de Letrán, Santa María la Mayor y San Pablo Extramuros. Cruzar estas puertas simboliza la entrada a un camino de reencuentro con Dios y perdón.
Los fieles pueden obtener indulgencias plenarias cumpliendo con las condiciones establecidas: confesión sacramental, comunión eucarística, oración por las intenciones del Papa y la realización de obras de caridad.
Unión de los cristianos
Aunque el Jubileo Ordinario es una celebración propia de la Iglesia católica, la coincidencia del Jubileo con el aniversario del Primer Concilio Ecuménico ofrece la oportunidad de incluir en su celebración a hermanos y hermanas de otras Iglesias y Comuniones cristianas. En la Bula de convocatoria del Jubileo, el Papa Francisco escribió que el aniversario del Concilio de Nicea «invita a los cristianos a unirse en alabanza y en el agradecimiento a la Santísima Trinidad y, en particular, a Jesucristo, Hijo de Dios, “de la misma naturaleza del Padre”, que nos ha revelado semejante misterio de amor» (Spes non confundit §17).


