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Nuestra primera Fotografía 4D

 

Nuestra primera ecografía de un nieto, fue para mi mujer y para mí, fue un premio de la ciencia médica, me acordé en esos momentos oscuros y en un silencio entre misterioso y nervioso, de la frase del farmacéutico en la zarzuela de “La Gran Vía Madrileña”, cuando decía: ¡la ciencia avanza que es una barbaridad! Y en ese silencio sobrecogedor, el gel se deslizaba sobre esa piel tersa y abombada de una madre embarazada, y el Dr. Laiz resbalaba el transductor sobre el abdomen a derecha e izquierda con lentitud y parsimonia, pero con presión, hasta que ¡oh misterio de la ciencia!… Aparecía en pantalla un ser vivo, con un ruido casi ensordecedor que nos daba el premio de la ciencia y de la vida. Oír y ver una vida, en pantalla sin abrir el vientre, sin tocar apenas, simplemente aprovechando esas ondas de sonido de alta frecuencia para crear una imagen de los órganos internos, que es lo que se denomina una ecografía, también fotografía 4D.

Lo siento mucho, pero no podré nunca transmitir -con palabras-, la emoción que me contrajo por dentro y es cuando “en alguna medida prehistórica emocional”, percibí veladamente lo qué puede ser un embarazo, una madre, una vida, un latido de alguien que vive dentro de nosotros y acaba siendo lo que más queremos a pesar de los pesares… ¡Esa nuestra primera ecografía de un nieto, que según el Dr. Laiz, eran dos! Gemelos, cuatro piececitos se movían intermitentes y jugando al escondite, entre brumas y ruidos extraños… Dos vidas, dos regalos, dos personas, dos seres humanos… ¡Tengo que descubrir que me emocioné, por dentro, sobre todo, porque era mi primera ecografía en vivo y en directo! La tecnología más moderna: la ecografía 4D, que le permite al médico visualizar los movimientos del no nacido en tiempo real. La imagen de tres dimensiones proporciona una visión «en vivo». Estas imágenes suelen ser de color dorado, lo que permite mostrar luces y sombras… Las luces eran de los abuelos, hablo por mí; porque tanto mi nuera como mi hijo estaban pletóricos de gozo, dos vidas, dos seres humanos, dos galaxias de un universo humano, cuyos destellos acababan de deslumbrarnos a unos y a otros. Fue nuestra primera ecografía, gracias Dr. Laiz, gracias a la ciencia, gracias a la vida, gracias a Dios. El doctor y el ecógrafo nos detectó dos placentas, ninguna anomalía, se controla la cantidad de líquido amniótico, patrones de flujo sanguíneo, comportamiento y actividad del feto, evaluación de la placenta, longitud del cuello del útero…etc.

Por eso una ecografía, es una verdadera prueba de vida, de cómo afloran los sentimientos ante la experiencia subjetiva de esa emoción de ver a tus nietos nadar a sus anchas en un líquido amniótico, gracias al cual permite el crecimiento óseo, desarrollo apropiado de los pulmones, manteniendo una temperatura relativamente constante alrededor del bebé, protegiéndole así de la pérdida del calor… Pero entendí de primera mano que no hay sentimientos sin emoción.

Me cuesta entender que esta maravillosa prueba de vida, no guste, se critique, se desprecie, se ningunee, se considere una trampa. ¿A quién puede hacer daño una prueba de vida? No priva la libertad de nadie, simplemente es tener más opciones para lograr una mayor libertad, porque solo la verdad nos hará libres. Dejando de lado criterios demasiado categóricos, sin imponer dogmas, ni credos de una izquierda ideológica con la única moral correcta, a ultranza. El hombre no se embaraza y claro, no aborta, no deja de ser como una ventaja, pero si el hombre -como humano-, participa en una emoción tan fuerte y tan científica como es una ecografía, no podremos decidir, aunque podamos orientar, proponer, sugerir, emocionar, colaborar y por supuesto decidir el sí o el no, yo no lo haría, por principios y por valores humanos. No se puede confundir la libertad con el derecho, el derecho primordial es la vida y no pude ser desviado como a veces ocurre más veces de las deseadas, de forma inconsciente y no quiero ni pensarlo, otras de manera muy frívola.

Dr. Emilio Garrido Landívar, Psicólogo clínico y doctor de la Salud, Catedrático de Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos (CEU)

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