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El optimismo postpandemia nos ayudará a superarla

Observo, leo, intuyo, percibo que la sociedad -incluso los jóvenes-, no se ríen tanto, pasan muchos de la angustia a la violencia y del sinsentido al despropósito… ¡Una sociedad que no se ríe, que no rompe en carcajadas, o está enferma o tiene un dolor crónico que le genera tal estrés que reacciona huyendo, gimiendo o atacando! ¡Esto no es vivir, esto es estallar de rabia y de melancolía con visos de incertidumbre! En definitiva, estamos desarrollando síntomas enfermizos. No hay palabra dada, no se cumple, no nos fiamos, no hay puntualidad, no nos importa nadie nada, falta seguridad, hay mucho miedo y falta confianza… ¡Todo esto y mucho más es un aire viciado que se respira postpandemia! Lo dicen en la calle, en el bar, en la terraza, en el trabajo y yendo a coger el coche. ¡No estamos siendo felices! ¡Así no podemos seguir!

El optimismo, la esperanza, la ilusión, la utopía, el humor, la alegría, etc… Serán nuestra “mayor cotización en bolsa” para ser felices. Pero esto, solo procede de uno mismo, de tu interior, de tu introspección y del análisis personal que hagas de tu sencilla vida, que la llenes de brío, de responsabilidad y de entusiasmo, de lo que en resumen llamamos optimismo, el cual nos protege y aumenta el nivel de nuestro sistema inmune, generando -sin darnos cuenta-, un poder neurotrófico, que nos salva el cerebro y nos beneficia solamente con cambiar de actitud, con querer que eso sea a sí…; y, si realmente hacemos algo para que así sea, “¡miel sobre hojuelas!”.

El optimismo es un valor que nos ayuda a podernos enfrentar a las dificultades con un ánimo más positivo y con cierto nivel de perseverancia, tratando y descubriendo lo más positivo que hay en las personas que nos rodean y las cosas con las que cada día nos enfrentamos… Poniendo emoción en aquello que hacemos o intentamos hacer; porque la emoción, las emociones dan color a nuestra vida y filtran sin darnos cuenta muchas asperezas ridículas, que se convierten -sin emoción-, en obstáculos absurdos, taras que te hunden en la miseria del día a día. El humor y la emoción es tener una actitud siempre a mirar el lado más favorable y esperar los mejores resultados, porque la experiencia nos dice que, si evolucionamos de esta manera, las cosas funcionarán mejor y se sufre mucho menos. ¡En definitiva es un optimismo inteligente! Por eso dicen los sabios, que una persona optimista es una persona feliz y suele tener más éxito en la vida y mejor salud.

“La persona optimista espera resultados favorables y positivos de la vida. El talante optimista, el sentimiento positivo, la genuina alegría, la ilusión sin límites son los ingredientes necesarios para proteger la salud del individuo y prevenir el estrés” (Prf. Flórez-Lozano, JA.) El optimismo es un antídoto contra el miedo, contra insatisfacción y la desesperanza… Si no reforzamos el optimismo, van a durar más las consecuencias psicológicas de la pandemia que el propio virus.

Por eso se hace necesario oponerse a los pensamientos pesimistas que nos anulan y coartan. Intentemos ver casi siempre la parte menos mala de las cosas. No se centre ni confíe en el “siempre o nunca”, son actitudes que usa mucho el pesimista. Confíe en su generosidad personal y en que la vida le reportará siempre algún beneficio, si usted lo favorece con vínculos humanos, siendo agradecido a la vida, durmiendo bien, haciendo ejercicio sistemático y llevando una dieta equilibrada, y si además ayuda a alguna organización humanitaria le aumentará la felicidad y el optimismo personal, aunque nada pueda ofrecer, pero da su tiempo y su persona a su comunidad de forma desinteresada… Son fuentes sencillas, moduladores de un estilo de vida optimista que te hace cambiar lo triste por algo especialmente divertido; además, sin darte cuenta serás un imán para atraer y contagiar tu esperanza, tu tranquilidad y alegría allí donde estés, ¡no lo dudes!

Por supuesto, que no será fácil, pero valdrá la pena… Recuerde la frase de Churchill, que siempre me ha parecido muy práctica: “El pesimista ve dificultades en toda oportunidad y el optimista ve oportunidad en todas las dificultades”.

Dr. Emilio Garrido Landívar, Psicólogo clínico y doctor de la Salud, Catedrático de Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos (CEU)

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