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¡Lo he perdido todo, mi casa…!

Más de quinientas casas engullidas por la lava… Miles de familias “sin nada”, sin su casas, huérfanos de su casa, de su hogar; de la mañana a la noche, en un abrir y cerrar de ojos; aún peor, viendo cómo se las traga el volcán, imagen que jamás olvidarán… “¡Han perdido todo, su casa…!” Todo, significa su casa; qué importante es la casa de uno, cuántos sacrificios, hipotecas, cuotas, esfuerzos, meses, dificultades para poder cumplir con el préstamo del banco, de la familia, incluso de algún amigo, que es como su hermano… ¡La casa de uno! ¡Qué gran cosa es la casa de uno! Qué tendrá la casa que hasta los enfermos crónicos mejoran una vez entran en ella…, en casa nos curamos de casi todo. “Perdona, que me voy a mi casa, que tengo un mal momento, de angustia, de…” y, entrando en su casa, se echa en el sofá, en tu sillón, y casi todo vuelve a un cierto equilibrio homeostático, que solo lo da la casa, la casa de uno, mi casa… ¡La Palma ha perdido quinientas casas, se las ha tragado la lava! ¡Sus casas, su terreno, su dinero, su vida, sus recuerdos, su cama, su…todo!

 

Cuántas horas pasamos en casa, cuántas cosas suceden en casa, cuántas comidas, cuántas horas de ocio, de sueño…y, nos quedamos en un momento vacíos de todo eso, con la incertidumbre y con el estómago encogido y la esperanza hecha trizas… “¡Que importante es la casa, todos hablan de “mi casa” que ya solo queda en mi recuerdo y alguna foto que hemos podido rescatar!” repiten a los periodistas.

Todos sabemos que la habituación es un proceso muy potente, es lo que hemos denominado en otros campos la adaptación hedónica, que nos hace soportar y superar situaciones terribles en la vida… Nuestro cerebro se acomoda a cualquier cambio repentino, pero si ese cambio permanece y no provoca ninguna consecuencia importante, el cerebro termina perdiendo el interés por él. Pensemos por un momento las horas que pasamos en casa: Una parte de nuestra vida consciente más las horas del sueño… ¡Son muchas horas! Y, sin embargo, nuestro cerebro se siente feliz en casa y a pesar de la habituación -adaptación hedónica-, no tiene tanta cabida como en otras conductas. Nuestros cerebros y nuestros sistemas nerviosos dejan de reaccionar a las cosas con habituación…, cuando estas no son biológicamente relevantes.

A nuestro cerebro humano apenas le lleva tiempo aprender que nuestra casa es el lugar donde podemos satisfacer todas nuestras necesidades biológicas esenciales, así que formamos un asociación positiva con ella, aprendiendo que nuestra casa solo es el lugar donde ocurren cosas biológicamente relevantes… Lo relevante -en casa-, es aquello que nos mantiene con vida, que contribuye -la casa- a procurar nuestra supervivencia. Nuestro cerebro humano “anula” la habituación cuando se trata de cosas importantes. ¡Perder la casa, casi es perder la vida…! Por eso entendemos a los isleños de La Palma, que han perdido todo, su casa. Nuestra empatía y nuestro cariño es lo que más les puede consolar, porque sentirse apoyados por la gente de España, es un gran respaldo emocional que lo necesitan.

La casa, nuestra casa, también tiene un sentido de protección antropológica -como la cueva en la prehistoria-, pues nos evita muchos peligros y amenazas, no solo se muere de hambre, sino también de no estar protegido en las amenazas del medio ambiente (mecanismo básico y complejo de detección de la amenaza) La amígdala y el córtex cingulado anterior amén de otras áreas cerebrales nos informa de las amenazas y el riesgo, evaluando dicho peligro y activando la reacción apropiada… Por eso quedarse sin casa es un gran quebranto a todas luces, y es lo que más deberíamos intentar desde las instituciones paliar semejante catástrofe.

Sin casa mucho tiempo, nuestra gente de La Palma, acumula miedo y ansiedad constante, debilitando sin querer su sistema inmune, generando una manera de vivir estresante que afecta negativamente a su salud física y mental. Esta es una clara ventaja biopsicológica de tener pronto un hogar, una casa.

Dr. Emilio Garrido Landívar, Psicólogo clínico y doctor de la Salud, Catedrático de Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos (CEU)

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