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Artículo 42

Llega uno a una edad en la que poco a poco va cambiando las actuaciones por las visitas al médico. Antes ibas a un pueblo de La Mancha y ahora vas al urólogo. Cambias unos días de teatro por una biopsia, y casi sin querer tus nuevas “amistades” son médicos y enfermeras de distintas especialidades.

Lo que ahora cuento no me duele lo más mínimo, de ser así acudiría al psicólogo. Solo hay que estar seguro de haberlo hecho bien y sin dopar. He hecho reír con cierto éxito a gentes de tres siglos distintos, XIX, XX y XXI.

Es habitual que el daño y la critica a tu persona lleguen del entorno artístico por muchos y variados caminos. No perdonan el  éxito, que suele ir acompañado de dinero, por más que lo intentan no logran tu directo ni el cariño del público que te acompaña.

Entrevistan a uno y a otro y a otro más, y aunque cuentan y hacen cosas muy similares a las tuyas ni te nombran ni conocen y lo que aún es peor, no te devuelven el saludo. Claro, que visto así tampoco habla nunca de mi la prensa de mi tierra.

Con 52 años de oficio y 70 de vida, soy consciente de que esto termina tarde o temprano y que hay que guardar lo justo para no prostituirse. Que no es humor darle golpes a un compañero con una goma de piscina ni caer repetidas veces por una superficie inclinada sobre otro necesitado o que te electrifiquen tus bajos.

He hecho un humor como el que aprendí de mis predecesores a los que admiré y gocé de su amistad: Los Hermanos Tonetti, Mingote, Darío Fo, Chimy Chumez, Manolo Summers, Cassen, Gila, Luis Calderón, Antonio Ozores, Antonio Garisa, Martínez Soria, Tip o mis Hermanos Calatrava.

El humor crítico e irónico de Cervantes o Quevedo, ese humor que despierta a la sociedad dormida con una sonrisa.

Este artículo lo escribo por los tantos y más familiares, amigos y conocidos que me llaman, me ven o tropiezan conmigo y me preguntan un poco indignados: ¿Por qué no te sacan en la tele ni en los programas de refritos o en los que hablan de los cómicos de cada autonomía? Porque ya hice mucha televisión y en programas míticos como el UN, DOS, TRES, 625 Líneas, Martes Fiesta, Noche de Estrellas, La revista, Humor se escribe con hache, etc.

Si he estado cada sábado durante ocho años consecutivos en la 1 de TVE y su Canal Internacional. ¿Para qué más televisión? Además, la hice cuando se cobraba por hacerla. Cuando te veían veinticuatro millones de telespectadores en cada programa.

Si añadimos a estos, cinco años en las televisiones autonómicas es mucho decir contando que soy el autor de todos los programas.

He tenido la suerte de que mis libros fueran prologados por ilustres de las letras y el humor: Camilo José Cela, Antonio Gómez Rufo, José Luis Coll, Evaristo Acevedo, Javier de Campos, Forges…

También me sabe mal por mi amiga representante que paseó mi ultimo libro por los platós de televisión y estudios de radio, sin éxito alguno y recibiendo algún que otro desprecio: “No interesa, ni él ni el libro”. Otros tiempos eran cuando me llamaba para poner humor en su programa.

Segura has de estar amiga de que aquí entre motos y motas no te dejan ser ni couche ni coucha.

Más te digo, en un programa de humor de TVE sobre los cómicos aragoneses dijeron el martes 25 de mayo de 2021: “Bueno, y a los que ya no están con nosotros como Antonio Garisa, Manolo Royo o Paco Martínez Soria”.

Pues nada, en paz descanso.

Manolo Royo, humorista www.manolo-royo.com

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