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Lateral izquierda Castillo de Javier

¿Un “boina verde” en el banquillo?

En esta España no ganamos para “sorpresas”. Cuando no nos habíamos recuperado de la que nos brindó el miércoles el carismático líder de Vox anunciando “solemnemente” desde el atril su moción de censura -le faltó sacar el pañuelo (verde, por supuesto) a modo de muleta y, mascarilla con bandera de España en mano, brindar la piel de toro girando sobre las punteras-, aparece un nuevo asunto en el Tribunal Supremo que afecta a su Secretario General. Por cierto que al de Amurrio se le “olvida” que las mociones de censura no se anuncian, se presentan, y previamente se negocian con posibles apoyos para ir sobre seguro, ya que se supone que se promueven para ganarlas, salvo que se trate de lo que muchos pensamos, una sacada de pecho “patriótico” cuando las encuestas van cayendo, o un nuevo intento de desgaste de su verdadero enemigo político, Pablo Casado. Lo cierto es que ya veremos si termina de materializarse esta inconsistente iniciativa, que nada más anunciarla “matizaba” la portavoz, Macarena Olona -buena cabeza bajo muy mala dirección-: “presentar la moción no implica que tenga que ser Santiago Abascal el que la defienda” -¿querrá achicharrar el vasco a algún compañero incómodo?-, pero que refuerza indirectamente al presidente del desgobierno cum Fraudillo Sánchez, como ha venido haciendo desde su “milagrosa” reaparición en escena y como pasó en los intentos fallidos de Antonio Hernández-Mancha a Felipe González en 1987 o de PabLenin Iglesias a Mariano Rajoy en 2017 -defendida por cierto entonces por su ya pareja, Irene Montero, ministra de “Igual… da” hoy-, en las que los presidentes censurados salieron reforzados y los “censuradores” quemados -le costó la carrera política al Abogado del Estado pacense y puede ser un aviso para el vasco y puede que bueno para España si acaba igual-.

Mientras vemos cómo se desarrollan los acontecimientos respecto a la moción, al “soporte” jurídico de los verdes se le acumula el “trabajo” ante el Supremo, dada su calidad de “aforado”. Hace unos días, la Unidad de Delitos de Odio de la Fiscalía General del Estado pedía al alto Tribunal abrir una investigación penal al Secretario General de Vox , Javier Ortega Smith, por la querella presentada contra él por unas declaraciones que podrían ser constitutivas de un delito de odio a las Trece Rosas republicanas, fusiladas en Agosto de 1939 -pocos meses después de acabada la Guerra Civil-. Según recogió la prensa, en una entrevista en la RTV “Espantosa” de Rosa Mª Mateo en Octubre del año pasado, el Sr. Ortega decía de las Trece Rosas que “lo que hacían era torturar, violar y asesinar vilmente” y que “cometieron crímenes brutales en las checas”, declaraciones que al desmemoriado José Luis Rodríguez, despertador de “las dos Españas” con su ley de Memoria Histórica, le llevaron a pedir una “reacción democrática”, porque “quizá sea la mayor infamia que recuerdo en los últimos años. Debo decir que me parece algo que no se puede pasar por alto”. Lo dicho, muy mala memoria después de lo que nos está dejando el personaje, ya declarado defensor y colaborador del comunismo bolivariano, pero ese es otro asunto. Y ahora, el viernes, buena parte de la prensa recogía la noticia que publicaba Voz Populi sobre una nueva denuncia contra don Javier, ésta presentada por un cabo que estaba siendo objeto de un expediente en el que, al parecer, la Teniente Auditor Instructora, Diana Mª Fernández Almeida, pedía a Vox la relación del expedientado con el partido, a raíz de unas presuntas declaraciones del mismo en un programa de televisión de Cuatro, Todo es Mentira, en las que aparecía como “expresidente provincial de Vox en Toledo” -algo incompatible al parecer con su condición de militar “sin haber solicitado previamente el paso a la situación legalmente establecida”– y denunciaba presuntas “irregularidades” del partido en relación con una supuesta “donación de 15.000 € por parte de un constructor que había contactado con él y no quería dejar rastro”. A este requerimiento respondía la Vicesecretaria Jurídica Nacional de Vox , Marta Castro, adjuntando un certificado firmado por Ortega en el que confirmaba que el cabo expedientado ha pertenecido al partido político Vox en calidad de Presidente Provincial de Vox  en Toledo desde el 01 de julio del 2018 hasta el 31 de octubre de 2018”, lo que el afectado niega porque, según manifestaciones recogidas en prensa, él nunca estuvo afiliado a Vox y dada su colaboración con varios dirigentes provinciales, el partido le designó provisionalmente su delegado en Toledo”. Por eso denuncia al Sec. Gral. de Vox por un “presunto delito de falsedad documental”, alegando que el citado documento “ha de presumirse de carácter público, por devenir del Secretario General de un partido político, sometido a la Ley Orgánica 6/2002, de Partidos Políticos“.

En fin, ya veremos en qué quedan ambas diligencias pero, a este paso, el denunciado Javier Ortega va a tener más causas abiertas que cargos, aunque todavía está lejos, porque no parece afectarle a este señor la crisis derivada de la pandemia, que dejó 1’074 millones de desempleados más en el segundo trimestre del año. Recordemos que, además de Secretario General de Vox y director -o como se llame el cargo- de la Asesoría Jurídica del partido, es diputado en el Congreso -y puede que como tal forme parte de alguna comisión-, concejal y portavoz del grupo municipal en el Ayuntamiento de Madrid, cargos que, aunque cobre un solo sueldo, seguro que devengarán dietas y prebendas. No es mal pluriempleo para los que venían a sanear la política, pregonando el mensaje de “Un hombre, un cargo”, uno de los “principios” del Vox inicial, que ahora parecen ser “otros”. Tendrá que decidir el Supremo, ya que el citado Javier Ortega es uno de los casi veinte mil aforados políticos de España, otra figura que venían a eliminar estos “salvadores de la Patria”.

Y es que de estos dirigentes de Vox puede esperarse cualquier cosa tras la “agonía política” que comenzó después de las elecciones europeas de 2014 con el “golpe de mano” del verano de ese año, iniciado en un conato de Asamblea que acabó con la Policía Nacional y la Municipal en el Centro Cultural Sanchinarro y finalizado en otra en Septiembre siguiente en La Latina, ambas  impugnadas. La casi defunción fue certificándose después, en las tres elecciones a las que concurrieron hasta su “milagroso” renacer, cual Ave Fénix, con la llegada de Pedro Sánchez a Moncloa y después de reunirse éste con George Soros -que no digo yo que haya relación causa/efecto, pero ahí dejo el dato-, si bien es cierto que el cabreo de muchos votantes del PP con Mariano Rajoy y la fuga de caídos de listas azules a los verdes, ayudaron mucho en la jugada. Si no, repasemos brevemente los resultados: Andaluzas de 2015: 18.000 votos desde los 32.000 obtenidos en Mayo anterior en esa región; Generales de Diciembre de 2015: 57.733 votos en toda España; Generales de Junio de 2016: 46.781 votos; Vascas de Octubre de 2016: 771 votos. Muerte por inanición, pero llegó la moción J-18.

Cierro mi reflexión de hoy copiando, entrecomillado, el último párrafo de un artículo sobre la citada moción de censura de Vox, publicado en Reeditor, Red de publicación y opinión profesional, bajo el seudónimo de Sisenando Madrid (librepensador), al que no tengo el gusto de conocer, que resume lo que en su opinión -que comparto- es esta aventura verde. Por si alguien no sabe a quién se refiere en cada “presentación”, he añadido entre guiones los nombres a los que creo que corresponde: “En definitiva, Vox es una ola de cabreo sobre la que se han aupado un chuponcete que lleva viviendo de la política desde los 16 años -Santiago Abascal ,“todo por la pasta”-, un niño bien que no es capaz de encontrase el culo con las dos manosIván Espinosa de los Monteros (y su señora, presunta arquitecta, y superior en la vida y en la secta Rocío Monasterio, a la que por su tono y prédica le dediqué en su día el apelativo cariñoso de “Monjasterio”), y un adolescente tardío que presume de COE por haber hecho nueve meses de mili en una oficina -el repetido Ortega Smith, que presumía de boina verde-. Y la ola no da más de sí. Muchos empiezan a darse cuenta de que el voto a Vox a quien en realidad está beneficiando es a Sánchez. Esto último en la línea de lo que algunos venimos repitiendo desde antes de las elecciones de Abril-19: “Votar a Vox es votar a Sánchez”, error que volvió a repetirse en Noviembre. Una afirmación que también hacía Teodoro García Egea en una entrevista en ABC: “Destacados dirigentes socialistas confirman en privado que mientras Vox exista y la fragmentación del centro-derecha siga como está, Sánchez tiene asegurada la presencia en La Moncloa de la mano de Podemos e independentistas”, de la que el diario sacaba como titular sólo lo subrayado -flaco favor -, que descontextualizaba la respuesta y le sirvió a Abascal para atacar una vez más al PP, su tarea favorita dentro de la soflama populista para fieles a los que les pueden la añoranza o las vísceras. Esperemos que muchos hayan aprendido la lección y dejen de castigar a Rajoy -por mucho que se lo pueda merecer- en las espaldas de Casado, porque creo que no hay otra alternativa en España contra el socialcomunismo, posible hoy por hoy.

Antonio de la Torre, licenciado en Geología, técnico y directivo de empresa. Analista de opinión

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