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La Inteligencia Artificial en la empresa requiere conocimiento e inteligencia emocional según CEDEC

La Inteligencia Artificial en la empresa requiere conocimiento e inteligencia emocional según CEDEC

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Que el mundo está en constante evolución es una realidad indiscutible, cambios que los avances tecnológicos han acelerado de forma exponencial los últimos decenios. Desde mediados del siglo pasado, la inteligencia artificial (IA) se ha convertido en uno de estos avances que ya forma parte de nuestras vidas. La inteligencia artificial es una realidad también en el ámbito empresarial, una evolución imparable que llegará a todos los ámbitos de nuestra existencia

CEDEC, como partner en gestión estratégica para pymes y empresas familiares, acompaña a propietarios y directivos empresariales en la confección y puesta en marcha de métodos y herramientas que permitan conseguir sus objetivos. Y entre ellos, la inteligencia artificial se muestra como uno de los principales avances a su alcance a través del cual ganar competitividad en todas sus áreas de trabajo y acelerar la toma de decisiones.

Hoy en día, no existe empresa que no utilice cualquier tipo de sistema que no contenga elementos propios de la inteligencia artificial. De hecho, cualquier sistema informático es parte principal de un sistema de inteligencia artificial, algo ya imprescindible en el mundo empresarial. Pero, ¿qué uso se le da en el mundo empresarial a la IA?, ¿podrá sustituir la IA al empresario en su toma de decisiones?

Como Inteligencia Artificial apelamos al conjunto de herramientas y algoritmos que permiten a las máquinas tomar decisiones de forma autónoma, es decir, simular procesos de inteligencia humana por parte de éstas sin la intervención humana.

Gran parte de esas herramientas desarrolladas desde la IA se encuentran actualmente en la empresa, los denominados Sistemas de Información (SI), herramientas a disposición de las empresas para una mayor, mejor y más veloz gestión de los datos y procesos. Hoy en día, cuando la velocidad en disponer la información para la toma de decisiones es imperativa, los SI se han convertido en una herramienta imprescindible para entender mejor y más rápidamente la evolución del negocio.

Como ejemplos prácticos de IA en las empresas se encuentran todo tipo herramientas de análisis de datos (big data) para obtener información de interés, la automatización de procesos de tareas rutinarias que pueden programarse para llevarse a cabo en menos tiempo y con menos recursos, los chatbots como servicio de atención al cliente en páginas web o el servicio de asistente virtual, ya muy introducido en numerosos hogares. Las aplicaciones son más numerosas de lo que a priori parece.

En cualquier caso, una herramienta no puede sustituir a un humano en la toma de decisiones estratégicas, contribuyen sin duda, pero no toman la decisión. Detrás de cada decisión humana existe una emoción que la matiza. Más aún, la información que generan los SI proviene de un extenso conocimiento del negocio, de la empresa y del sector que permite una parametrización precisa de dicha información, que sepa separar lo realmente importante de lo superfluo, y resuma la información en algo realmente útil y necesario.

No hay que olvidar que la empresa está formada por personas, empezando por el propio empresario. Por tanto, se hace absolutamente necesario utilizar otro tipo de inteligencia, en teoría inherente al ser humano, que es la denominada Inteligencia Emocional, que se usa por y para las personas, empleados, clientes, colaboradores, proveedores, etc. Daniel Goleman, investigador y psicólogo estadounidense, popularizó el concepto de Inteligencia emocional que incluye descripciones de la misma como autoconocimiento, autocontrol, automotivación, empatía o habilidades sociales, fundamentales para el desempeño laboral.

En consecuencia, puede afirmarse que la incorporación de SI derivados de la inteligencia artificial en las organizaciones no hace más inteligentes a las personas que manejan la empresa, ni les aportan mayor experiencia, ni toma decisiones en su nombre. Son muy necesarios, pero se hacen indispensables otros dos elementos básicos; el conocimiento y la inteligencia emocional. Así pues, cabe diferenciar entre:

1. Conocimiento. Es imprescindible conocer y dominar los indicadores esenciales de la gestión del negocio. Conocer la información precisa, que sea realmente útil para dominar la empresa, clasificada y ordenada de manera ajustada, evitando excesos e información superflua e innecesarias que sólo distorsionan la información realmente importante.

2. Inteligencia emocional.Tener al alcance y utilizar las técnicas absolutamente necesarias para poder obtener el máximo rendimiento, propio y del personal que depende de uno mismo, de una forma armoniosa y motivante.

3. Sistemas de Información procedentes de la inteligencia artificial. Tener la herramienta necesaria que proporcione de forma clara, ordenada, comprensible, perfectamente parametrizada e interpretable solo aquella información que realmente sea necesaria para la correcta toma de decisiones.

 

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