Últimas noticias
Lateral derecho Castillo de Javier
Lateral izquierda Castillo de Javier

5. Preservar nuestra rutina. ¿O no?

  • Por Koro Cantabrana Ruiz de Larrinaga, periodista, escritora y coach.

En estos días de confinamiento, recibimos muchos artículo, audios, vídeos… hablando de que “debemos seguir nuestras rutinas” para mantener una buena salud mental. Y es que las rutinas pueden ser muy útiles porque:

  • Nos proporcionan orden
  • Reduce el estrés y la ansiedad, con lo que nos da salud mental
  • Nos ayuda a anticipar qué viene después
  • Nos hace más productivos
  • Nos ayuda a gestionar nuestra energía
    Nos da sensación de control y seguridad
  • Apoya la voluntad y autodeterminación

Así, en estos momentos, es importante tener ciertas rutinas básicas, por ejemplo en lo que afecta a la higiene, los  horarios de comidas, o los de sueño.

Sin embargo, muchas veces, equiparamos rutina con monotonía y aburrimiento. No es lo mismo.

  • La rutina es un conjunto de patrones que nos sirven para organizarnos eficientemente.
  • La monotonía es la uniformidad, la falta de variedad, la hibernación en unos patrones que no dan satisfacción, energía, y nos llevan al tedio.
  • El aburrimiento es la falta de diversión o interés por algo

Aunque, por otro lado la misma rutina nos podría llevar al aburrimiento, a la falta de creatividad, a olvidar la espontaneidad de la vida, a la vez que vivimos en un mundo de cambios vertiginosos e imprevisibilidad constante.

Solo si equiparamos rutina con aburrimiento y monotonía, podremos entender la siguiente cita:

Así que, crear una rutina sin monotonía ni aburrimiento es la clave. Un equilibrio entre una rutina que nos facilite estructurarnos la vida, sin ahogar o cortar las alas es lo ideal.

Organizar nuestro tiempo

Es importante organizar nuestro tiempo durante el día a distintas parcelas puede ser muy útil. Y en ese tiempo, incluiríamos aspectos como:
• Tiempo para compartir con la familia: espacios de comida, momentos lúdicos de juego…
• Tiempo para la intimidad: estar 24 horas con las mismas personas puede ser difícil y crear roces.
• Tiempo para alguna actividad con la que nos sintamos bien
• Tiempo para el cuerpo (algo de movimiento para no agarrotarnos. Algunos recomiendan aumentar el ejercicio, otros practicar meditación… cualquier cosa con la que nos sintamos bien).
• Momentos para la higiene (algunos equiparan el estar en casa a dejarse, porque no sienten que necesitan arreglarse para nada).
• Cuidar el hogar, la limpieza, el orden (que no se nos amontone).
• Dedicar solo un espacio para las noticias (porque además ya estamos demasiado saturados hasta ahora),

Todo esto ayuda a mantener nuestra salud mental, ya que el riesgo de desequilibrio aumenta si no cuidamos estos aspectos básicos

Además, para aquellos que en su rutina estaba el salir de casa a trabajar (es decir, aquellos que tenían trabajo y que lo hacían fuera de casa), y que, entre las 8 horas de trabajo y los desplazamientos, tenían ocupadas una media de 9 ó 10 horas de su día, ocupar ahora ese espacio (sobre todo si su labor no puede ser realizado por teletrabajo) resulta difícil por falta de costumbre y por sentirnos sin quehaceres productivos.

Así que, a tener 9-10 horas en las que no sabemos qué hacer, o aflojamos lo que sí sabemos qué hacer, puede hacer que perdamos la noción de tiempo, nos organicemos mal el día, y acabemos al final de nuestra jornada con una sensación de pérdida de tiempo que nos crea insatisfacción.

Confinamiento y tiempo de televisión

Si a esa insatisfacción por no hacer nada productivo, sin saber a priori a qué dedicar el tiempo, le sumamos el tiempo que empleamos a estar frente al televisor, de forma pasiva, consumiendo todo lo que nos proyectan, la insatisfacción aumenta, y con ello el malestar, el agobio, y el decaimiento.

Y esto es lo que está pasando. Se está incrementando de manera considerable las horas que consumimos de televisión. De hecho, tan solo la primera semana de confinamiento debido a la pandemia ha dejado récords históricos de consumo de televisión entre los españoles. Hemos dedicado una media de 5 horas y 25 minutos (325 minutos) por persona al día. El mayor tiempo de consumo desde que existen registros, hace casi 30 años (1992). Esto representan hora y media más de lo habitual, es decir, un incremento del 39%.

Es curioso como por franjas de edad, tan solo la última semana, el tiempo ante el televisor ha sido:
• En los jóvenes 13 a 24 años un incremento del 57%
• En las parejas con hijos mayores con un 52% más
• En los niños de 4 a 12 años con un 44% más

Y por franjas, a lo largo del día hay una media de más de10 millones de personas viendo la televisión:
• Un incremento del 75% en las mañanas
• la tarde (+51%)
• sobremesa (+50%).
Además, estas 5 horas de media que hemos pasado frente al televisor, hay que entender que son la media, porque muchas personas sabemos que han incrementado
Además, el consumo de radio, ha aumentado en un 61%t desde que comenzó el confinamiento y un 17% el consumo de en apps y webs de radio. Entre las que más han aumentado están Los 40 con 167% de incremento, Cadena Ser un 100%, Cadena Cope, un 78% y Europa FM casi un 40%.

Todos estos datos nos llevan a pensar que no estamos teniendo todo el equilibrio y el mantenimiento de ciertas rutinas que nos piden los expertos.

Por otra parte, cuando oigo comentarios estos días como: “hay preservar nuestras rutinas habituales en la medida de lo posible”. Yo opino precisamente lo contrario. Me estoy refiriendo a “LAS RUTINAS HABITUALES”. No a las rutinas básicas de cuidado del cuerpo, por ejemplo en higiene. Sino a todas las demás, las que podrían ser consideradas más laxas, más opcionales.

¿Preservar las “rutinas habituales”?
¿Cómo eran algunas de nuestras rutinas antes de esta crisis? ¿Beneficiosas para nosotros o más bien destructivas?

Vamos a hacer un juego. Valora del 0 al 10 cada una de estas actividades, que corresponden a las rutinas y costumbres que has tenido en tu vida hasta ahora en algunos aspectos, sólo algunos. No estamos valorando estos aspectos en los momentos de confinamiento, sino tus rutinas anteriores a esto. Y sería muy curioso valorar las rutinas que estás teniendo ahora, o la falta de ellas; quizá en otro momento lo hagamos. Valora del 1 al 10; cuando es verdad para ti pon un 10 (sí, lo practico, yo soy así) y un = cuando es No, esto no es verdad, esto no lo hago, no lo practico, no soy así.

• Rutina alimentación
_ ______ Llevo una alimentación Saludable y equilibrada, con alimentos frescos, sanos
_ ______ Nunca bebo o como más de la cuenta
_
• Rutina de Ejercicio
_ ______ Practico ejercicio diario
_ ______ Hago un mínimo de 1 hora de cardio
_ ______ Practico estiramientos

• Rutina de cuidados mentales
_ ______ Ejercito todos los días tu mente
_ ______ Estudio mínimo 20 minutos de algo nuevo al día

• Rutina para el equilibrio emocional
_ ______ Practico relajación, meditación… algo que me hace parar
_ ______ Tomo un tiempo para estar en calma
_
• Rutina para una buena actitud
_ ______ Me mantengo positivo ante las adversidades
_ ______ Evito critica ni juzga a otros
_ ______ Evito criticarme o juzgarme
_ ______ Funciono con ilusión por todo lo que soy y hago
_
• Rutina biológica
_ ______ Cumplo mis ciclos de sueño
_ ______ Cumplo mis horarios de alimentación sin saltar algunas comidas o picotear.

¿Qué te ha salido? La máxima puntuación sería 150, para aquellos que cumplen con todo esto. Yo conozco a más de uno que el total sería cero o muy cerca de cero. Y curiosamente, ahora sigue en cero, o bajo cero.

¿Y tú? ¿Qué conclusiones sacas del test? Así que, ¿cuántas de nuestras rutinas pueden precisar un cambio? Probablemente muchas. Tenemos una gran oportunidad estos días para elegir cómo queremos ser y vivir estos aspectos antes mencionados.

¿Cómo queremos que sea nuestra vida?

El confinamiento prolongado que estamos experimentando puede servirnos para resetearnos, reiniciarnos, recomenzar, retomar, reemprender, reanudar y restablecer nuestra vida, de una forma que nos encaje mejor, que nos haga sentirnos bien y que nos engrandezca. Así que….

¡A RE-INICIARNOS en lo que nos haga más granes!!!!

Sin embargo, (¡y aquí viene el gran tema!) cuántas veces nos hemos propuesto cambiar algo, por ejemplo de alimentación, estudiar algo nuevo, o tomarnos las cosas de forma más relajada? Posiblemente muchas. Y¿ cuántas de esas veces lo hemos conseguido? Si aún nos lo estamos proponiendo eso es porque no lo hemos conseguido hasta ahora, o hemos avanzado poco en ello.

Esto pasa porque muchas veces nos quedamos en “meras intenciones”. Es decir, no pasamos a la acción. Las intenciones sin acciones concretas se quedan en eso, en intenciones. Porque nos falta el verdadero compromiso que nos lleve a movilizarnos, a la acción.

Y… ¿por qué no pasamos a la acción? Porque funcionamos con hábitos que están tan incorporados a nosotros, que vamos en piloto automático haciéndolo todo y repitiendo todo de la misma manera. No salimos de esa rutina, porque la vida nos lleva y nos arrastra, sin tiempo para reorganizarnos y repensar las cosas.

Son hábitos. Y ¿sabes qué es un hábito?

HÁBITO

Lo que hacemos o pensamos de manera repetitiva sin ser conscientes de ello.

Porque cuando ya somos conscientes, deja de ser un hábito y pasa a ser una elección.

Creamos hábitos por varios motivos. El cerebro los utiliza para analizar y actuar con eficiencia, es decir, con el mínimo consumo de sus recursos. Y además de la eficiencia, la elección de un hábito se da por los beneficios (normalmente emocionales) que ofrece esa acción o pensamiento (siempre elegimos lo que más satisfacción nos da, o aquello que “nos dé la razón” en nuestra forma de pensar y actuar).

Un hábito se consigue practicando. Existe el mito de que se requieren 21 días para convertir una acción o comportamiento en un hábito. ¡Ojalá! Esta idea viene de la mala interpretación del trabajo del Doctor Maxwell Maltz en 1960, quien se refería al tiempo que tarda una persona en habituarse a su nueva imagen tras una operación de cirugía estética, y que era un mínimo de 21 días.
Sin embargo, las investigaciones de Phillipa Llay en 2010 afirman que se tarda una media de 66 días en formar un hábito, aunque depende de la persona, de sus circunstancias y de la acción de la que se trate.

Bueno, no sabemos cuánto tiempo vamos a estar en casa confinados, así que… ¿Qué tal si empezamos ahora nuestras nuevas acciones y actividades, esas de las que llevamos hablando o pensando tanto tiempo? ¿Esas que sabemos que van a ser beneficiosas para nosotros, y que, sin embargo, precisamente por esa falta de tiempo, no hemos conseguido incorporar a nuestra vida hasta ahora?

Otras noticias publicadas

Responder

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies