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4. Te ocupas o te preocupas

  • Por Koro Cantabrana, periodista, escritora y coach

Cada día recibimos más y más noticias alarmantes, estremecedoras. Incluso recibimos bulos o “Fake news” que nos impactan aún mas.. Entre todas ellas nos abruma la cantidad de información devastadora, que llegan incluso a romper algunos de los esquemas que tenemos sobre cómo funciona el mundo o sobre nuestra forma de vida.

Todo esto nos puede llevar a cierta intranquilidad y preocupación: ¿qué pasará? ¿Cómo será la vida a partir de ahora? ¿Cómo será el mundo?…

Sin negar la realidad de lo que estamos viviendo en esta pandemia, necesitamos espacios para recomponernos emocionalmente, para no dejar que nuestro equilibrio personal o familiar decaiga.

Así, preocuparnos constantemente conlleva un desgaste tal que resulta insostenible en un momento de cuarentena, en el que además hay pocos o ningún espacio para el esparcimiento, para airearnos o para coger fuerzas.

¿Es normal que en nuestra cabeza vaya preocupación? Si. ¿Es normal que todo esto nos cause pensamientos de inquietud? Si. Sin embargo… ¿nos resulta beneficioso estar en la preocupación constante o frecuentemente, tal y como pasa estos días? La respuesta es NO.

Preocuparse significa inquietud y temor ante algo a lo que le damos vueltas a algo, probablemente imaginando los peores escenarios, sin actuar ni avanzar hacia algún sitio.

La preocupación nos provoca emociones de inquietud, agitación, desazón, agobio, desconsuelo, congoja, tristeza, aflicción, sofocación… incluso angustia, miedo, ansiedad… O lo que algunos denominan un “sin vivir”.

Y la pregunta es: ¿de qué sirve preocuparnos? Es decir, ¿para qué damos vueltas a algo anticipando resultados nada favorables? Y lo hacemos incluso cuando ese resultado al que tememos, es una entre todas las posibilidades infinitas de lo que puede llegar a ocurrir.

Es decir, al preocuparnos, pensamos en el futuro de una situación, y la imaginamos de manera poco o nada satisfactoria, por lo que nos puede entrar la inquietud, la angustia y, entre otras posibilidades, el miedo y el pánico.

Actualmente nos puede preocupar qué va a pasar con nuestra salud, con los seres queridos que no están muy fuertes, con nuestro trabajo, con la economía del país, con nuestra propia economía, con el crédito que estamos pagando…

Por otra parte, la ocupación es pasar a la acción; es dejar de estar en nuestra cabeza más allá de lo necesario, imaginando escenarios oscuros, y ponernos a la tarea de hacer algo que vaya a evitar aquello no deseado que pudiera pasar.

De ahí la pregunta: “¿Te ocupas o te preocupas?”

¿   TE  OCUPAS   o   TE  PREOCUPAS   ?

La elección está entre estos dos extremos:

  1. Elegimos PREOCUPACIÓN: darle vueltas a lo no deseado que pueda pasar, paralizándonos, sin avanzar hacia la solución.
  2. Elegimos OCUPACIÓN: hacer o ser algo que cree mayor bienestar, que sea más contributivo en todos los ámbitos de nuestra vida en lo que podríamos llegar tener algún inconveniente futuro?

La elección es fácil: estar en aquello que nos sea más beneficioso: Ocuparnos.

Así, algunos extremos entre los que elegir son:

  • Preocuparnos por el futuro vs. Ocuparnos del presente.
  • Preocuparnos por la salud vs. Ocuparnos de ponernos o mantenernos equilibrados y fuertes física, emocional y mentalmente.
  • Preocuparnos por quienes queremos vs. Ocuparnos de ellos y atenderlos en lo que sea posible.
  • Preocuparnos por el trabajo vs. ocuparnos en hacer algo hoy que nos sirva para cuando pasen estos difíciles momentos.
  • Preocuparnos por nuestras defensas vs. Ocuparnos de elevar el sistema inmune (por ejemplo con ejercicios físicos -como las respiraciones- o herramientas emocionales -como el buen humor o la risa en abundancia-).

Sinceramente, todos sabemos la opción que mejor nos viene y la que menor angustia nos crea: la Ocupación.

Además, Cuando te preocupas por todo, no te ocupas de nada:

Y ocuparnos… ¿ de qué?

Hay muchas acciones que pueden servir estos días con este fin:

  • Ocuparnos de cuidarnos a nosotros mismos.
  • Ocuparnos de agradecer todo lo grande que somos cada uno y todo aquello que tenemos.
  • Ocuparnos de sentirnos bien con cada cosa que hacemos, con cada interacción que tenemos en nuestras relaciones.
  • Ocuparnos de quienes queremos; de ayudarles en la medida de lo posible, por ejemplo acompañando a alguien que tiene temor o un bajo estado de ánimo, y hacerlo sin juzgarle, sin negarle sus sentimientos, y llevándole hacia un mejor humor.

Un proverbio chino dice:

Si algo tiene solución… ¿para qué te preocupas?
Y si no tiene solución… ¿para qué te preocupas?

Por ejemplo, estar ocupados ayudando a otros -sin olvidarnos nunca de nosotros mismos- hace que nos sintamos bien porque nos sentimos útiles, contributivos con otros y con la sociedad en general. Porque contribuir es una de las necesidades humanas, y al satisfacerla, nos hace sentirnos llenos y realizados.

Además, al hacer algo por los demás y sentimos bien generamos una bioquímica natural que potencia nuestro sistema inmune, creando una defensa natural de nuestro organismo a las infecciones.

Incluso la Biblia habla de evitar preocuparse:

Por tanto, no os preocupéis por el día de mañana,

porque el día de mañana se cuidará de sí mismo.

Bástele a cada días sus propios problemas.”

Mateo 6:34 .”

¿Cómo podemos pasar de la Preocupación a la Ocupación?

Preocuparse es darle vueltas a algo sin avanzar hacia una solución. Es tener constantemente el problema o el miedo en la cabeza.

Solo podemos pensar una cosa a la vez, incluso las mujeres, ;D. Así que el tema está en saber dónde pongo mi foco de atención: ¿estoy en lo que me preocupa o en aquello en lo que me puedo ocupar?

Así, podemos dar algunos pasos para saltar desde la preocupación a la ocupación:

  1. Relajarnos un momento: tomar aire y confiar en que las cosas van a ir bien (Pensar que van a ir mal es preocuparnos. No sabemos a ciencia cierta cómo van a ir, así que, si no sabemos, ¿porqué muchas veces elegimos la peor de las posibilidades? Ante la elección, decidámonos por la que mejor nos viene en este momento, que es pensar que van a ir bien).
  2. Preguntar: Lanzamos una pregunta al aire y ver qué nos llega: ¿Qué puedo hacer yo hoy con lo que vaya a sentir mejor?
  3. Activarnos: Ponernos en marcha con cualquier cosa. Salir del bucle de darle vueltas a la cabeza negativamente y activarnos.

Con estos tres pasos empezamos a crear otro paradigma distinto al que teníamos en la preocupación.

Para los coaches, hacer preguntas es una parte muy importante de su labor. Las preguntas son estructuras tan poderosas, que nos marcan la dirección: nos dirigen hacia una respuesta u otra. Si ante una situación que nos hace sufrir pregunto: ¿porqué estoy mal? las respuestas nos lleva al motivo, a confirmar que tengo fundamento para estar mal; si por el contrario preguntamos: ¿cómo puedo estar bien? las respuestas irán en dirección a encontrar qué es posible hacer para estar bien.

Christie Marie Sheldon, coach, escritora y publicista digital, afirma que la pregunta más potente es: “¿Qué se necesitaría para ….?” Y completa los puntos suspensivos cono lo que deseas: tener buena salud, mantenernos ocupados, estar positivo…

Para Access Consciousness, es importante además no responder a esas preguntas poderosas, dejarlas en abierto: preguntar y después darnos un tiempo, sin responder. Así la respuesta llegará cuando menos lo esperemos. Como decía el filósofo chino taoísta en el s. VI a.C.:

Ten paciencia. Espera hasta que el barro se asiente y el agua esté clara. Permanece inmóvil hasta que la acción correcta surja por si misma”.

Y es que… ¿No te ha pasado alguna vez que, cuando no podías resolver algo, has dejado de darle vueltas y de repente, como por arte de magia, por ejemplo en la ducha o tomando un café, te ha venido una gran idea o la respuesta más apropiada?

Así que hacer la pregunta y esperar a que la respuesta nos llegue y nos marque la dirección. Access Consciousness sugiere preguntas poderosas de tipo “¿Cómo puede mejorar esto?” “¿Qué más es posible?” “¿Qué podría hacer yo, que si lo hiciera, todo esto sería más contributivo para mí y para los demás?”

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2 Comentarios

    1. Koro

      Gracias, Desire.
      Es importante conocer la diferencia para no quedarse dando vueltas a la preocupación, que solo nos lleva a comernos la cabeza, y pasar a la acción de ocuparse en lo que nos permita avanzar.
      Un saludo
      Koro

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