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Mentiras pre-doctorales

Mentiras pre-doctorales

La Universidad Pública Española es una institución educativa y de investigación que la ciudadanía reconoce y estima, siendo habitualmente una de las organizaciones españolas mejor valoradas. Es triste pero cierto, que nuestra sociedad no se cuestione ni traiga a debate cómo trabaja la universidad, quiénes la constituyen, qué tipo de investigaciones realizan, cuáles son los privilegios de sus trabajadores, o la adecuación de sus salarios. Se sorprenderían saber la burrada que ganan algunos catedráticos y algunas catedráticas para la actividad que realizan.

Las palabras Universidad e Investigación son para nuestra sociedad lo que la Iglesia para los creyentes, son instituciones generadoras indiscutibles del bien. Lo que clama al cielo es que el ciudadano de pie sea más crítico con los temas religiosos que con la universidad que costea, cuando es en esta institución donde más dinero invierte y más pierde. El ciudadano, como decía, profesa fe ciega en el sistema universitario e investigador español, y de esta manera se le concede un cheque en blanco para que profesores y catedráticos sigan viviendo como señores en sus feudos, haciendo y deshaciendo en sus departamentos como les da la gana, pasando por encima de muchos estudiante noveles ignorantes de sus derechos y deberes cuando acceden por primera vez a un departamento universitario. Bajo el escudo protector que genera la marca Universidad les permite jugar con recién licenciados como si fueran piezas de ajedrez para el beneficio de los primeros. Tratados como mano de obra barata e incluso gratuita, se ven inmersos en episodios más propios de mitades del siglo pasado que de justos y modernos centros de excelencia. Paséense por los Cortijos-Universidad de Andalucía, y ya me dirán.

El profesorado y a su vez investigadores, navegan incontrolados e incontrolables por el mar de universidades españolas con un futuro asegurado.  A esto hay que añadirle que los profesores universitarios se caracterizan por ser un gremio cerrado que se defienden los unos a los otros y pocos dados a las denuncias de comportamientos poco éticos. Así  difícilmente podemos avanzar. Tenemos que aceptar de una vez por todas que no son personas diferentes al resto de los humanos, ni con un coeficiente intelectual mayores que otros profesionales, sino que al igual que pasa en la clase política, o entre los electricistas o fontaneros, entre ellos encontramos individuos pésimos en su trabajo, otros que se mueven por el poder y hasta vividores aprovechando su condición de funcionario del estado.

Este escrito nace con el espíritu de advertir a aquellos estudiantes que, tras la realización de su carrera y máster, deciden seguir su formación en la investigación con la realización de un doctorado. Estas son las mentiras más comunes en la Universidad pública española que deberían identificar:

-La primera mentira es la económica. Sabemos que el doctorando debe buscarse algún sustento optando a algunas de las becas del ministerio, autonómicas, de diferentes instituciones o de algún proyecto científico. Pero esta tarea es difícil y no siempre exitosa, y de esto se aprovecha el director de tesis. Éste motiva al doctorando con la promesa de alguna ayuda económica siempre y cuando trabaje fuerte. Sin embargo esta promesa raramente se cumple, pero entonces han pasado ya varios meses y el doctorando comienza a tener algunos resultados. ¡Pum!, la mano de obra gratuita ha sido captada y será difícil perderla.

Ésta es la primera instrucción que debe aprender el doctorando. Si no hay dinero ahora, por qué lo habrá dentro de cuatro meses y por qué se lo van a destinar a él. Es buen momento para buscar otros centros que ofrezcan un salario digno o de dar el salto al extranjero.

-La segunda mentira son las promesas de las publicaciones, fundamentales para el currículum vitae del interesado. El doctorando además de trabajar en su proyecto participa en otros estudios al formar parte de un equipo, generando resultados y participando en discusiones científicas. De una u otra forma, el estudiante hace méritos suficientes para aparecer como co-autor  en publicaciones.  En el momento que el doctorando no es considerado para tales fines (normalmente se le explica que todavía no es su momento), debería pensarse seriamente salir del grupo de investigación. Si decide protestar, puede que le inviten a salir de grupo o le hagan mobbing.

Ésta es la segunda instrucción que debe recordar el doctorando. Preferiblemente antes de entrar en el Departamento o en su caso, nada más llegar, debería hacer una intensa búsqueda bibliográfica en plataformas científicas para encontrar el número de publicaciones de doctorandos o recién doctorados del grupo y compararlo con el número total de publicaciones realizadas en el departamento. Puede llevarse la sorpresa de que su director publique más estudios que sus lacayos, robando sus coautorías para cederlas a otros amigos y colegas de profesión que ni si quieran saben de qué va el tema. Bienvenido a la mafia universitaria.

-La tercera mentira es la de participar en actividades docentes. Para el doctorando ésta es una golosina muy suculenta. Verse como profesor o ayudante dando clases en la universidad es muy atractivo, así que el director de tesis le promete que en el curso venidero, se encargará de algunas tareas educativas. Qué curioso, siempre se refiere al curso siguiente pero nunca al actual.

Aquí viene otra instrucción que debe aprender el doctorando. Éste debe mirar a su alrededor y ver si los otros compañeros de grupo participan en las tareas educativas propias del departamento. Podrá entonces analizar cuánta verdad hay en estas promesas. Por cierto, el doctorando debe asumir que él no es especial ni es el preferido para el director de tesis, siempre y cuando esta promesa no se haga realidad inminentemente.

-La cuarta mentira es que le mandarán al extranjero para realizar una estancia científica. A muchos doctorandos les gustaría pasar tres, seis meses o un año en un centro de investigación extranjero por la experiencia en sí y por mejorar el nivel científico de la tesis. El doctorando debe preguntarse qué posibilidades tiene de marchar al extranjero si el resto de compañeros no fueron, o por qué lo iban a mandar expresamente a él si no han cumplido con las anteriores promesas.

Si el estudiante, antes de empezar su aventura doctoral, tiene claro que le gustaría realizar una estancia en el extranjero, debería plantearse por qué no hacerla entera fuera de España. Le aseguro que tendrá muchas más oportunidades laborales en un futuro que si se queda en esta España nuestra.

-La quinta mentira se basa en la consecución de una plaza de profesor o de investigador en la misma Institución científica que trabaja. Llegado a este punto, el doctorando está dirigido por alguien sin escrúpulos y debería dejar el grupo mafioso cuanto antes.

Esta realidad se puede encontrar hoy en día en la universidad española. El director de tesis, con bastante experiencia vivida (perro viejo), sabe a lo que juega y va encadenando promesas o mentiras una detrás de otra hasta que enreda de tal forma al doctorando que se cree especial y termina colaborando, como mano de obra barata o gratuita, para provecho del primero. Huyan si están a tiempo.

Antonio Moreno Herrera, doctor en Ciencias Químicas profesional en investigación científica

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