La inteligencia artificial ya es capaz de analizar los informes de alta de los hospitales, localizar los diagnósticos y proponer los códigos de la CIE-10-ES, una tarea que tradicionalmente exigía revisar e interpretar a mano la documentación médica. Con motivo del Día Mundial de la Codificación, ASHO subraya que esta tecnología puede agilizar el trabajo de los equipos de codificación clínica, pero no sustituye su criterio.
Uno de los principales avances es su capacidad para analizar documentación clínica escrita en lenguaje natural. Mediante técnicas de procesamiento del lenguaje, estas herramientas identifican diagnósticos y localizan información relevante en los informes de alta, lo que facilita parte de un proceso que requiere mucho tiempo.
“La evolución más importante es que la tecnología ya no se limita a organizar datos, sino que puede ayudar a interpretar la información recogida en los informes clínicos y proponer códigos para su revisión. Esto abre nuevas posibilidades para agilizar el trabajo, pero también exige comprobar que cada propuesta se ajusta a lo que realmente recoge la documentación”, explica Ruth Cuscó, directora gerente de ASHO.
La IA propone los códigos, pero los profesionales siguen teniendo la última palabra
Los resultados dependen de la calidad de la documentación de partida y de la capacidad de las herramientas para interpretar cada caso. Por eso la supervisión resulta clave para comprobar que los códigos se corresponden con lo que recoge el informe y que se aplican correctamente las normas de clasificación. Una codificación precisa mejora la calidad de los datos con los que trabajan los centros sanitarios y las administraciones.
“La inteligencia artificial puede ayudarnos a agilizar determinadas tareas y a gestionar grandes volúmenes de documentación, pero su utilidad depende de la calidad de la información de partida y de que los resultados se revisen adecuadamente. La tecnología debe facilitar el trabajo de los profesionales, no sustituir su criterio”, señala Cuscó.
La clasificación también evoluciona, con 524 nuevos códigos de procedimientos desde enero
La codificación clínica es una pieza clave para transformar la información de los informes médicos en datos estructurados que permiten analizar la actividad hospitalaria y planificar los recursos sanitarios. En España, el proceso dio un paso importante en 2016 con la implantación de la CIE-10-ES, el sistema de referencia para clasificar diagnósticos y procedimientos.
Desde entonces, la clasificación ha avanzado al ritmo de la medicina y de las necesidades del sistema sanitario. La sexta edición, publicada en enero de 2026, incorporó actualizaciones en diagnósticos y procedimientos, con 524 nuevos códigos en este último ámbito que permiten registrar con mayor precisión las intervenciones y las tecnologías sanitarias.

