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Dos fallos humanos “inasumibles”.

La víspera del segundo aniversario de la DANA de Valencia y sus más de 235 cadáveres sobre las conciencias, si las tuvieran, de algunos de nuestros dirigentes políticos, y nueve meses y doce días después del trágico accidente ferroviario de Adamuz, 16 de enero pasado, que dejó otros 46 fallecidos, se repite la historia en la decana de nuestras otrora emblemáticas vías de Alta Velocidad, la Madrid-Sevilla, que, en sus casi tres décadas y media dejó, desde Córdoba, alguna que otra ramificación por el Sur de España.

Esta vez ha sido la localidad toledana de Urda la que se ha puesto en el mapa internacional por sus, hasta ahora, 69 nuevas víctimas que, desgraciadamente, todo apunta a que serán más en los próximos días, ojalá no, y que también caerán sobre las conciencias de este fúnebre desgobierno Frankenstein que acumula ya, con creces, más muertos –otros 146 dejó la violación de la integridad territorial en Ceuta– que imputados, viviendas o reales decretos. Al final, la idealista “FUERZA DEL AMOR” con que nos quería engañar el sanchismo como lema de su campaña, va a tener que ser sustituida por la triste REALIDAD DEL HORROR que deja la pésima gestión de un ministerio de Transportes que acumula escándalo tras escándalo desde la llegada del presimiente Sánchez y su banda al gobierno.

Y nuevamente, el titular de tan preocupante ministerio volvió a dejar muestra de su condición miserable cuando, pocos minutos después de la tragedia, ocurrida a las 08:53 de la mañana del miércoles, de la que se entera de inmediato: “Yo me entero pocos minutos antes de las nueve”, tiene el cuajo de publicar en X un post dedicado a su amigo Lula da Silva –recordemos que nos dijo en su día que lo maneja él y no un mandado–, a las 09:08, en el que presumía de la «superioridad moral de la izquierda» https://x.com/oscar_puente_/status/2115354883394347055. Y no contento con eso, pudo estar detrás de la filtración parcial, precisamente a dos medios afines de la opinión sincronizada, El País y la Cadena SER, de unos audios que daban a entender un posible error humano protagonizado por un técnico del Centro de Control de Atocha, último eslabón de una cadena de no pocos fallos sistémicos que parecen evidentes. Así lo daba a entender en su primera comparecencia a las pocas horas de la tragedia: “Se da una orden para que reanude la marcha –el AVE de RENFE–, se tiene un tiempo para corregir esa decisión, a todas luces una decisión errónea, y se produce el impacto por alcance en la entrada de la estación de Urda al tren Iryo que está detenido en ese momento”. Todo ello sin ir todavía al lugar de los hechos y después de decir que “La caída del sistema, como todos los sistemas que dependen de ordenadores y de informática, puede producirse”. Todo eso además de repetir tres veces “Urta” –no sé si sin h o con ella, que lo habría retratado– en lugar de Urda.

Define muy bien al personaje el periodista Luis Miguel Fuentes en un artículo https://www.elindependiente.com/opinion/2026/10/28/oscar-puente-profecia-de-muerte/ en El Independiente, que recomiendo leer, en el que dice, entre otras lindezas que “Óscar Puente es ese esbirro de mazmorra con potro y hachón, el ogro de los cuentos que nos cuenta él mismo… Es la misma muerte bamboleante…, es el Igor de Sánchez, es el hombre del saco, es el percherón que relincha, es la guadaña de mondadientes, la boca de cepo y la piel de púas… es el gafe que solo es incompetente, el matón que solo es cobarde, es el torpe que solo es vago… Es el ministro con menos ministerio de todo este Gobierno sin responsabilidades… es el político tercermundista con arboladura tercermundista de matarife trepa en la España tercermundista de la corrupción y la propaganda, en la que solo funciona lo que va bajo mordida… nunca tuvo que estar en un gobierno. Y ahora no puede seguir ni de ministro ni a la vista”.

Por su parte, el que todavía deshoja la margarita del posible cese del principal responsable de la cadena de errores, convenientemente disfrazado para la foto con un chaleco de Protección Civil –no sé si para aparentar una mayor implicación con la desgracia– tenía la poca vergüenza de anunciar lo que repetidamente ha incumplido en las anteriores desgracias que tampoco le son ajenas https://www.youtube.com/watch?v=cW_fAJYKcBs: “Y vamos a llegar hasta el final –esperemos que el suyo esté próximo y lo lleve al banquillo–. Y si ha habido negligencias se sabrá –¿cómo las de la DANA, el apagón, el accidente de Adamuz o la invasión de Ceuta?, por citar algunas cuyo conocimiento se demora–. Y si ha habido fallos en el sistema de seguridad se responderá con total contundencia –¿la misma que ha demostrado con los imputados de las cloacas? ¿O se referiría a las que esa banda sí estaba dispuesta a utilizar contra la juez Beatriz Biedma, que instruía la causa de su hermano?–. Y, como si no fuera con él la responsabilidad de lo ocurrido y se tratara de un mero y desgraciado accidente, fruto del azar, se atrevía a expresar, cual avezado showman, su sorpresa e indignación: Porque lo que no es asumible para un país como España es sufrir dos accidentes ferroviarios de alta velocidad en un mismo año, como hemos sufrido” –sobre todo las víctimas–. Definitivamente, Sánchez/Puente o Puente/Sánchez sí que son dos auténticos fallos humanos –errores democráticos, sin duda– inasumibles para una España que se precie, hoy en la UCI.

No cabe duda de que en un sistema complejo como el que pueda ser el del control de los 4.000 kilómetros de vías de Alta Velocidad, se pueden dar fallos, pero para eso tienen no menos de cuatro fases de seguridad antes de dejar la decisión final en manos de un controlador, lo que el propio sistema evita, porque no sería de recibo. Tomo prestado parte del editorial que Ana Rosa Quintana nos dejaba el jueves 29, apenas veinticuatro horas después de la tragedia y después de manifestar la evidencia de que “No puede ser que los trenes se hayan convertido en una ruleta rusa” y de recordar al todavía ministro “víctima” que, tras el anterior accidente de Adamuz, dijo “la posibilidad de otro accidente era limitadísima”. Decía la prestigiosa periodista que “Si hubo un fallo humano es porque antes hubo fallos técnicos. Y si hubo fallos técnicos es porque hubo falta de mantenimiento. Y si hubo falta de mantenimiento es porque no ha habido inversión. Y si no ha habido inversión es porque ha habido una mala gestión. Y si ha habido una mala gestión es porque ha habido una negligencia del ministro y si ha habido una negligencia del ministro es porque el presidente lo ha mantenido en su puesto”. Está claro que los fallos de nuestro sistema, no precisamente informático sino político, vienen  de lejos como ya decía en un artículo anterior https://lapaseata.net/2026/10/18/lo-que-mal-empieza/, pero en este caso empiezan por el engendro de un mentiroso sin escrúpulos ni principios, como Pedro Sánchez, siguen con los nombramientos por éste de amiguetes https://www.eldebate.com/economia/20261031/cambio-tecnicos-politicos-falta-inversion-claves-desastre-ministerio-oscar-puente_475550.html de la misma calaña y sin preparación para el desempeño se esas responsabilidades o que se han sometido al autócrata por encima de sus antiguas trayectorias profesionales en algunos pocos casos, y terminan por mantener en sus puestos a los que han demostrado con creces su incapacidad o su falta de honradez, cuando no ambas cosas, lo que hace pensar que el que mueve los peones es igual de incapaz y corrupto que el resto de la tropa.

No se explica que el Gobierno que ha dispuesto de más dinero de la historia, entre su despiadada y abusiva recaudación fiscal y los fondos europeos, haya sido incapaz de gestionar el preceptivo mantenimiento de sistemas e infraestructuras ferroviarias –por no hablar de las carreteras– que presentan un déficit de 3.600 millones de euros. Y es evidente la pregunta para la que el desgobierno no tiene respuesta sin incurrir en delito, ¿en qué se ha gastado nuestro dinero recaudado y esos generosos Fondos Next Generation con los que se comprometieron precisamente a la actualización del sistema LBZ, de 1992, al más moderno ERTMS que ya tienen el resto de las vías de Alta Velocidad, excepto la de Andalucía, que debía ser renovado desde 2020? Pero según se ha sabido, ADIF aceptó prorrogar la sustitución del sistema de frenado automático para ahorrarse 37.000.000 de euros. Mientras, según manifestaba el ingeniero de caminos Ramiro Aurin, “Francia, Alemania, Italia, tienen entre el doble y el triple de inversión, y en algún caso más. Inversión de mantenimiento, estamos hablando. De renovaciones estamos muy, muy, muy por debajo. Estamos fuera de órbita, no falla porque sí”. Pero qué se puede esperar de un desgobierno que lleva más de tres años de legislatura sin haber aprobado unos Presupuestos Generales del Estado y prorrogados los de la legislatura anterior.

Y no podrán decir, uno y otro, Puente y Sánchez, que no estaban avisados de la precaria situación de la línea Madrid-Sevilla https://gaceta.es/espana/dos-operadores-y-la-expresidenta-de-la-agencia-estatal-de-seguridad-ferroviaria-pidieron-sustituir-el-sistema-lzb-en-la-comision-de-investigacion-de-adamuz-20261030-0947/. La exdirectora general de Seguridad Ferroviaria Rocío Báguena, decía el pasado 21 de septiembre en la comisión del Senado que investiga los accidentes de Adamuz y Gélida que “Había fallos constantes” y que “el sistema LBZ está obsoleto”. El propio ministro reconocía la caída del sistema hasta 170 veces en 2026. Días después, el 24 del mismo mes, la directora general de la francesa Ouigo España, Amandine Thomas-Commins, manifestaba que el sistema LBZ «Es un sistema que se puso en marcha en 1992. Es un sistema alemán, muy fiable, muy seguro, pero un poco antiguo» y que “Quitar LZB en el Sur va a mejorar la calidad del servicio para Andalucía, que realmente es necesario”. Y también el consejero delegado de Iryo, Fabrizio Favara, exponía que el LBZ “es un sistema seguro, pero bastante antiguo, que cada vez que la señalización del tren tiene desconexión de la señalización de tierra, se para, no se puede mover y toma bastante tiempo para reconectarse”. Esto explica que una vez que se da la orden de marcha al tren AVE de RENFE, el de Iryo permanezca parado los quince minutos en los que el otro alcanza una velocidad de entre 160 y 200 Km/h, según un reciente informe, y se empotra literalmente en el vagón 1 del tren italiano, muriendo el maquinista, otro en prácticas y el interventor que en ese momento estaba en cabina.

En definitiva, 69 nuevos fallecidos por el momento y más de un centenar de heridos de diversa consideración, 15 de ellos en estado crítico, de los que uno ya ha muerto y nuestro país con tres de los cinco peores accidentes ferroviarios de las dos últimas décadas en la Unión Europea. Entre los fallecidos se encontraba la que probablemente haya sido una de las mejores ministras de Empleo y Seguridad Social, Fátima Báñez, que lo fue con Mariano Rajoy entre 2011 y 2018, y que nos dejó entre otras una frase que deberían grabarse a fuego los veintidós ministros actuales y no pocos anteriores: “Que esa y no otra debería ser siempre la misión de la política, construir entre todos un futuro mejor para competir España con lo mejor que tiene, con ese gran activo estratégico que son las personas y que es el talento”.

Lo cierto e incomprensible es que, cinco días después del alcance ferroviario del que ya veremos el tiempo que tardamos en saber toda la verdad y en depurarse responsabilidades, Óscar Puente sigue siendo ministro de Transportes y encabezando la lista por Valladolid para las próximas elecciones generales. Pedro Sánchez sabe que la posición de este ministro catastrófico es insostenible, aunque puede que no le convenga dejarle caer ahora porque es su salvaguarda para que no le pidan cuentas a él, último responsable como presidente del gobierno. Pero puede que las cosa cambie después de la comparecencia del pucelano el próximo martes, día 3, ante la Diputación Permanente del Congreso, ya veremos si para dar explicaciones o para embestir de nuevo contra periodistas y técnicos. Preguntado en su segunda comparecencia sobre si se había planteado dimitir, respondía con una pregunta “¿Confortaría a las víctimas?” y se respondía él mismo: “Pues mire, no lo sé, no lo sé. Es una pregunta muy delicada. No sé qué nivel de confort le puede proporcionar a una víctima que yo dimita –le puedo decir que, por supuesto, a mí me reconfortaría–, en qué medida de cero a cien, cuánto le reconforta si ha perdido un hijo, si ha perdido a su padre, si ha perdido a un hermano, si ha perdido una pierna”. Impresentable que este miserable, que hace tiempo que debería haber sido cesado, y que lo hubiera sido en cualquier país decente, en el que posiblemente nunca hubiera sido ministro, se atreva a llevar a porcentaje el posible grado de satisfacción de ver pagar al responsable de su desgracia.

Y aunque sea breve, merece un comentario la solidaridad de los 2.500 habitantes del pequeño pueblo de Urda y de los de otras localidades próximas, como Los Yébenes o Consuegra, con colas para donar sangre y vecinos llevando alimentos y enseres a las víctimas. Destacó especialmente el farmacéutico Antonio García, que se ha hecho tristemente famoso. En cuanto se enteró del accidente, cogió el coche, se fue al lugar del siniestro y fue uno de los primeros en llegar poniendo a disposición todo el material que tenía en la farmacia y contaba la anécdota de haber grabado a un moribundo que se despedía de su mujer: “Maite, te quiero mucho, cuida de los niños, el Señor es bueno”. Al día siguiente recibía la llamada de la mujer que le comunicaba que finalmente se había salvado y le pasaba con él por teléfono. Y termino recogiendo una frase del periodista cordobés de COPE, Antonio Agredano, muy oportuna para esos ciudadanos solidarios “España es un gran nosotros”, que matizaba su compañero Jorge Bustos con “Y a veces un pequeño ellos”.

No me voy a extender en el desliz de Felipe VI, que corrigió tras el aviso oportuno https://www.hola.com/realeza/casa_espanola/20261030932235/experto-comunicacion-no-verbal-analiza-felipe-vi-lapsus-toledo/ de la siempre atenta Letizia. Su Majestad pidió “unidad, dignidad y rigor, que algunos interpretan como un aviso a Moncloa que ha tensionado un poco más si cabe la ya casi inexistente relación con Zarzuela y terminó diciendo que “Hay evidentemente una investigación en marcha. Esta investigación debe determinar cómo y por qué ha sucedido esta catástrofe. Tendrán que estudiarse medidas que hay que adoptar para que esto no vuelva a suceder”. Que así sea y no vuelva a ocurrir algo parecido.

Descansen en Paz nuestros fieles difuntos.

Antonio De la Torre,  licenciado en Geología, técnico y directivo de empresa. Analista de opinión.

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