Últimas noticias

El exilio de Europa

 

Después de la intensa lluvia, llegó la calma. Entre bromelias, jacarandás y orquídeas, las tejas de cerámica rojiza devolvían color al ambiente húmedo y gris que empezaba a disiparse. En el interior de la casa, un haz de luz atravesaba unas cortinas de lino y algodón y caía sobre un papel encabezado con unas palabras sencillas: «A todos mis amigos». Era febrero de 1942.

Allí, en Petrópolis, Brasil, Stefan Zweig escribió su despedida. Europa, su patria espiritual, se desmoronaba bajo el peso de la guerra y el totalitarismo. Su carta concluía con unas palabras que aún hoy conmueven: «(…) ahora que el mundo de mi propia lengua se ha perdido para mí y que mi patria espiritual, Europa, se destruye a sí misma. ¡Ojalá puedan ver aún el alba después de esta larga noche! Yo, demasiado impaciente, me adelanto».

No era solo el adiós de un hombre. También el de un europeo que veía desaparecer la cultura y la convivencia que habían dado sentido a su vida. Ojalá no tengamos que esperar otra larga noche para comprenderlo.

Alex Tiraplegui Garjón

 

About The Author

Responder

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *