El 71% de la ciudadanía ve la convivencia en Pamplona como buena o muy buena, y para el 53% las personas inmigrantes son las más expuestas a la discriminación
El Ayuntamiento ha presentado esta mañana los resultados del Diagnóstico de la Convivencia en Pamplona, realizado por iniciativa del propio Consistorio, y que ha de servir de base y fundamento para la elaboración del I Plan Municipal de Convivencia. Según este estudio, el 71% de la ciudadanía califica la convivencia actual en Pamplona como buena o muy buena, dato que contrasta fuertemente con otro: el 88% percibe un alto nivel de crispación en el debate político. Ambos indicadores demostrarían lo alejadas de la realidad que estarían las estrategias de polarización de determinadas formaciones políticas que llevan a que el 91% de la ciudadanía perciba que el enfrentamiento es cada vez mayor pese a que en su entorno no lo es. Otros datos de interés de este estudio son que un 82% de la ciudadanía considera necesario que la ciudad tenga un Plan de Convivencia (sólo el 3% no lo ve necesario); que para el 53% el colectivo más expuesto a la discriminación son las personas migrantes o refugiadas o que para el 75% de la población el uso que se hace de las redes sociales empeora la convivencia.
El diagnóstico analiza el estado de la convivencia en Pamplona de forma integral, incorporando la pluralidad de miradas existentes y atendiendo a diferentes dimensiones. Por ello, aborda cuestiones relativas a migración, diversidad, memoria o civismo, sin obviar la falta de consenso en torno a este Plan Municipal de Convivencia o la tensión y crispación política actual. Como aspectos más positivos, un 40% de la ciudadanía destaca la convivencia vecinal en los barrios, un 36% el uso de espacios comunitarios y la participación en actividades culturales y un 27% el respeto a la diversidad. Entre las demandas, la mejora de los servicios públicos (32%) y priorizar la intervención en los barrios (29%). En el polo negativo: un 52% de la población evita hablar de política y un 41% asocia la llegada de personas de otros países con una menor seguridad.
El alcalde de Pamplona, Joseba Asiron Saez, y los concejales delegados y portavoces de los grupos municipales que conforman el equipo de gobierno, Garbiñe Bueno Zabalza (EH Bildu), Mikel Armendáriz Barnechea (Geroa Bai) y Txema Mauleón Echeverría (Contigo-Zurekin), han dado a conocer este Diagnóstico de la Convivencia que concluye que Pamplona convive, pero necesita reforzar los mecanismos que sostienen esa convivencia ante tensiones emergentes. Según ha destacado el alcalde, el futuro plan se deberá configurar como una herramienta de carácter preventivo y de fortalecimiento democrático, en coherencia con el amplio respaldo ciudadano que muestra el diagnóstico: un 82% considera importante que la ciudad cuente con un Plan Municipal de Convivencia y solo un 3% no lo considera necesario.
La metodología del trabajo presentado hoy incluye una encuesta ciudadana a 828 personas, aportaciones de los grupos políticos municipales (UPN y PP declinaron participar), del tejido social y asociativo, del Gobierno de Navarra, de entidades del ámbito de la memoria histórica y reciente, así como del análisis de diferentes fuentes documentales. El proceso ha contado con la asistencia técnica de la Fundación Baketik y con CIES Análisis de Mercado y Opinión, con un presupuesto total de 35.695 euros IVA incluido (18.150 la encuesta y 17.545 el diagnóstico).
El reconocimiento a las víctimas, una prioridad, pero también no instrumentalizarlas
Según este diagnóstico, la memoria histórica y la memoria reciente vinculada a violencias de motivación política se configuran como la dimensión más sensible del futuro plan. Un 70% de la ciudadanía considera prioritario incorporar medidas específicas de reconocimiento y memoria de las víctimas de ETA y de otras violencias políticas. Un 82% coincide en la importancia de evitar su instrumentalización política. Se establece como clave no tanto cerrar debates complejos como articular un marco que permita abordar las tensiones de estos temas de memoria sin comprometer el conjunto del plan, ya que para un 72% de la sociedad pamplonesa persiste una deuda pendiente con las víctimas.
El diagnóstico identifica, asimismo, factores de tensión que, sin traducirse necesariamente en conflicto, sí afectan al clima social y pueden erosionar la convivencia a medio plazo. Entre ellos, destaca la crispación política y el endurecimiento del tono del debate público, especialmente visible en momentos simbólicos como contextos festivos o episodios de alta confrontación institucional. El diagnóstico revela una discordancia entre la percepción sobre el ámbito político y el personal, ya que a pesar del consenso casi total (91%) en que las posiciones políticas están cada vez más enfrentadas y de que se percibe un alto nivel de crispación en el debate político (88%), un 71% de las personas encuestadas califica la convivencia en la ciudad como buena o muy buena y un 59% afirma que en sus relaciones personales y su entorno cotidiano no percibe realmente esa crispación política.
A este respecto, el diagnóstico concluye que el Plan de Convivencia debería contribuir a reforzar una cultura democrática del respeto que proteja los espacios de cercanía y promueva formas de relación política coherentes con la convivencia normalizada que ya existe.
Preocupación por el crecimiento de los discursos racistas y xenófobos
Uno de los consensos más sólidos del diagnóstico se refiere a la gestión de la diversidad y, en particular, a la convivencia intercultural como eje estratégico de presente y futuro. Existe una preocupación compartida por el crecimiento de discursos hostiles hacia la población migrante. El racismo o la xenofobia se posicionan como la principal problemática que afecta a la convivencia para el 39% de la población. El diagnóstico destaca que el Plan de Convivencia puede desempeñar un papel clave articulando enfoques preventivos (educación, sensibilización, mediación comunitaria, trabajo de barrio) con políticas estructurales que refuercen la inclusión, la igualdad de derechos y la cohesión social.
El diagnóstico evidencia que Pamplona cuenta con una arquitectura amplia de participación, aunque se reitera que la participación efectiva es desigual, sectorial y, en ocasiones, fatigada. La existencia de mecanismos no garantiza, por sí sola, una participación inclusiva ni representativa de la diversidad social de la ciudad, ya que solo un 41% de la ciudadanía considera que los procesos actuales son realmente inclusivos para colectivos vulnerables. Aparece con fuerza la necesidad de repensar la participación como condición de legitimidad democrática no solo como procedimiento administrativo. El Plan Municipal de Convivencia debería de impulsar mecanismos de escucha y corresponsabilidad más flexibles, accesibles y cercanos, ya que el 17% de la población desconoce totalmente si los mecanismos actuales son eficaces.
El reto no es crear nuevas políticas, sino articular y dar coherencia a lo ya existente
Asimismo, el diagnóstico identifica tensiones recurrentes en la convivencia cotidiana vinculadas a ruido, ocio, fiestas, molestias vecinales, turistificación, vivienda y densidad de usos, con especial incidencia en determinados entornos donde el incivismo y la gestión del espacio público son mencionados por el 14% de la ciudadanía como problemas relevantes. Existe un consenso claro en que la respuesta institucional no puede basarse exclusivamente en normativa o sanción, sino que debe apoyarse en instrumentos prácticos de mediación y prevención. Al respecto, la sugerencia es que el Plan de Convivencia debería priorizar la intervención en los barrios (29%) y la mejora de los servicios municipales (32%), ofreciendo, además, herramientas prácticas aplicables para la gestión de conflictos cotidianos.
Un factor externo identificado como riesgo creciente es el papel de las redes sociales, que el 75% de la población considera que empeoran la convivencia, generando situaciones de violencia verbal que el 80% califica como un problema grave que trasciende al mundo físico.
Finalmente, el análisis de la documentación municipal y de las entrevistas a diferentes agentes convergen en el rol coordinador, transversal y coherente que debe asumir el Ayuntamiento de Pamplona en este proceso de elaboración del Plan Municipal de Convivencia. Pamplona cuenta con numerosos planes sectoriales, recursos y servicios que inciden en la convivencia, pero operan de forma dispersa. El reto principal no es crear nuevas políticas, sino articular y dar coherencia a lo ya existente, alineando planes, normativas y recursos municipales. Igualmente se concluye que el futuro plan debería abordar con honestidad los temas sensibles sin convertirlos en tabú para garantizar que las conclusiones técnicas no queden subordinadas a dinámicas coyunturales.
Recomendaciones para el Plan Municipal de Convivencia
De las conclusiones del diagnóstico derivan una serie de recomendaciones para el futuro Plan Municipal de Convivencia de Pamplona. Se recomienda que el plan parta del reconocimiento explícito de que la convivencia es frágil, cambiante y no garantizada, y que su fortalecimiento requiere continuidad, convicción política y recursos sostenidos. El Plan debe concebirse como una herramienta viva, sujeta a evaluación, revisión y adaptación, con mecanismos de seguimiento que permitan medir avances y ajustar prioridades.
Se recomienda también visibilizar las diferencias políticas y sociales existentes en torno a la convivencia, evitando discursos artificialmente unificadores, y explorar vías para ensanchar consensos de manera progresiva, mediante el diálogo, la pedagogía institucional y la generación de confianza. El Ayuntamiento debe ser actor clave y referente en la construcción de la convivencia mediante esquemas estables de trabajo basados en un enfoque transversal entre áreas, un carácter permanente y no coyuntural, una dotación suficiente de recursos y la creación o refuerzo de una figura técnica o área específica de convivencia.
Asimismo, se recomienda que el plan actúe como marco integrador de las políticas de diversidad, igualdad e inclusión. De esta forma, se podrá responder tanto a realidades ya conocidas como a nuevas dinámicas emergentes derivadas de la transformación constante de la ciudad. En la misma línea, la participación debe ser entendida como un elemento incidente en la toma de decisiones, no solo como consulta.
El diagnóstico identifica una debilidad en el trabajo municipal sostenido de reconocimiento a las víctimas de violencias de motivación política. Se recomienda abordar este ámbito desde una lógica de avances progresivos, claridad de enfoque y coherencia institucional. Asimismo, se considera clave coordinar este trabajo con el Gobierno de Navarra, evitando duplicidades. En materia de memoria histórica, el plan debe reconocer explícitamente la existencia de tensiones entre institución, asociaciones y parte de la ciudadanía. Se recomienda generar cauces estables de trabajo y diálogo, capaces de sostener discrepancias sin que bloqueen el conjunto del plan.
El futuro Plan tendrá 12 ejes estratégicos de trabajo
El futuro Plan Municipal de Convivencia debe convertirse en un instrumento clave para traducir valores compartidos en medidas concretas, articular políticas dispersas, reforzar la gestión comunitaria de conflictos cotidianos, abordar la diversidad desde un enfoque inclusivo y tratar la memoria desde una metodología cuidadosa y constructiva, sentando las bases para una ciudad más cohesionada, inclusiva y democrática. Los principios operativos del plan deberían ser la transversalidad real, una hoja de ruta aplicable, la proximidad comunitaria, los derechos y la inclusión y la memoria y el reconocimiento de las violencias vividas.
Para ello, el diagnóstico propone 12 ejes estratégicos de trabajo con acciones concretas que se puedan llevar a cabo. Esos ejes son: diseñar el Plan como marco transversal; consolidar una hoja de ruta realista; establecer una estructura mínima municipal; reforzar la participación y vínculo con el tejido social; priorizar la intervención comunitaria en barrios: convivencia cotidiana y mediación; abordar la desigualdad y la exclusión como retos estructurales de convivencia; desarrollar una estrategia clara contra discursos de odio y discriminación; integrar educación, sensibilización y cultura democrática como pilar estable; incorporar memoria y víctimas con metodología prudente y enfoque de derechos humanos; reconocer el contexto político real y construir legitimidad pública del plan; impulsar un sistema de indicadores y seguimiento y, por último, visibilización, comunicación y proyección.
Este diagnóstico será la base principal para la elaboración del futuro Plan. La idea es lanzar esta misma semana invitaciones a varias empresas para asumir su redacción a través de un contrato menor (hasta 15.000 euros). La adjudicación se prevé para junio y la entrega del Plan definitivo para mediados de noviembre de cara a que en el debate presupuestario se puedan incluir las partidas pertinentes para desarrollarlo ya en 2027.
PROPUESTA DE EJES ESTRATÉGICOS PARA LA ELABORACIÓN DEL PLAN MUNICIPAL DE CONVIVENCIA
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Diseñar el Plan como marco transversal: un ‘plan de planes’ municipal
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Consolidar una hoja de ruta realista: fases, prioridades y continuidad
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Establecer una estructura mínima municipal: responsables, recursos y presupuesto
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Reforzar la participación y vínculo con el tejido social: inclusión real y confianza
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Priorizar la intervención comunitaria en barrios: convivencia cotidiana y mediación
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Abordar la desigualdad y la exclusión como retos estructurales de convivencia
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Desarrollar una estrategia clara contra discursos de odio y discriminación
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Integrar educación, sensibilización y cultura democrática como pilar estable
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Incorporar memoria y víctimas con metodología prudente y enfoque de derechos humanos
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Reconocer el contexto político real y construir legitimidad pública del Plan
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Impulsar un sistema de indicadores y seguimiento: convivencia medible y evaluable
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Visibilización, comunicación y proyección: un Plan que se entienda y se vivaÇ+
FICHA TÉCNICA DE LA ENCUESTA CIUDADANA
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Universo: 186.113 personas de 16 y más años.
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Muestra: 828 encuestas
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Nivel de Confianza: 95%
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Ámbito de la encuesta: Barrios de Pamplona
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Margen de error: +/- 3,4%
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Metodología: encuesta telefónica.
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Duración del trabajo de campo: del 25 de febrero al 12 de marzo de 2026
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Número de encuestadores: 12

