“Binge drinking” es la peligrosa moda que arrasa entre los adolescentes, un 30% de los jóvenes de entre 14 y 18 años en España practica
Casi un 30% de los jóvenes de entre 14 y 18 años en España practica el “binge drinking”, o consumo en atracón, un hábito que pone en riesgo su cerebro y su salud.
Es una advertencia clara: el binge drinking se ha consolidado como una práctica común entre adolescentes españoles. Lo que para muchos es una forma de ocio o un “rito social” esconde graves riesgos neurológicos, psicológicos y físicos.
“Cada vez son más los adolescentes que llegan a urgencias con intoxicaciones etílicas graves derivadas del binge drinking. Lo que para ellos empieza como una forma inofensiva de divertirse, puede tener consecuencias reales y muy dañinas para su salud actual y futura”, reconoce Antonio Peña, médico de Esvidas especializado en adicciones.
Atracones de riesgo: Cifras y perfiles
Cerca de un tercio de los estudiantes de entre 14 y 18 años ha participado en esta práctica durante el último mes, según la Encuesta ESTUDES 2025. Aunque los datos muestran una ligera bajada respecto a 2023, los expertos no bajan la guardia.
“Pese a que veamos una curva descendente, el porcentaje de jóvenes (muchos de ellos menores) que llevan a cabo el binge drinking sigue siendo elevadísimo”, advierte Peña.
El especialista señala que los perfiles más vulnerables son “jóvenes con dificultades de aprendizaje, problemas de conducta o una marcada necesidad de socializar, que suelen asumir roles de liderazgo en los botellones, arrastrando a otros compañeros”.
Cerebro adolescente vs. alcohol: una batalla desigual
El cerebro adolescente aún está en desarrollo, lo que lo hace especialmente sensible a los efectos del alcohol. Mientras el aprendizaje y las emociones están hiperactivas, el control de los impulsos aún no se ha consolidado.
El resultado, según los expertos, es una combinación peligrosa: mayor tendencia a asumir riesgos y menor capacidad para detener conductas impulsivas como el binge drinking.
Binge drinking: los riesgos que no se curan con una resaca
Durante un episodio de atracón, los adolescentes sufren desinhibición, pérdida de coordinación e intoxicaciones que pueden requerir atención médica urgente. Pero los efectos van más allá de la resaca: aumenta el riesgo de accidentes, lesiones, conductas impulsivas y desarrollo futuro de adicción.
Los especialistas advierten que la repetición de estos episodios puede alterar el desarrollo cerebral y emocional, comprometiendo la capacidad de aprendizaje y el control de los impulsos.
El alcohol deja huellas invisibles en el cerebro adolescente
Los daños del alcohol en el cerebro adolescente no siempre se ven, pero son profundos. El alcohol altera neurotransmisores esenciales, provoca inflamación y afecta áreas relacionadas con la memoria, la atención y la toma de decisiones.
Tal y como advierte el doctor Antonio Peña, “cuanto más joven se empieza y mayor es la frecuencia de los atracones, más alta es la probabilidad de desarrollar una dependencia al alcohol en el futuro”.
El único consumo sin riesgo es 0
La evidencia científica es clara: no existe una cantidad segura de alcohol, y mucho menos en la adolescencia.
“Cualquier cantidad de alcohol está afectando al correcto funcionamiento de nuestro cerebro. Lo que empieza con una copa diaria puede evolucionar en el desarrollo de problemas cognitivo o dependencia en un futuro”, asegura Margarita Pascual, psicóloga clínica de Esvidas.
La prevención, subrayan los expertos, empieza en casa. Educación, acompañamiento familiar y diálogo son las claves para proteger a una generación que busca intensidad sin medir las consecuencias.


