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Circos granja

Circos granja

Artículo 130

Al salir del circo, a los nietos de José Luis, de entre 5 y 12 años les pregunté: ¿Qué es lo que más os ha gustado de la función? Y todos, incluso el abuelo, con la precisión del mismísimo ejercito chino contestaron a una: ¡Los leones!

Cierto es que estábamos sentados en la primera fila de la pista del circo Quirós, de manera que los leones se encontraban al otro lado de los barrotes, a un par de metros. Su peculiar olor, su tamaño y, en especial su mirada de león cabreado, te hacía sentir como a un cristiano en la arena del circo de Roma. Que de ahí vienen, lo que pasa que nos los hemos exterminado.

Ese circo, el de los fieros leones, tigres y otras especies lo han prohibido recientemente los jóvenes acuartelados en el veganismo, el animalismo, el pacifismo y un par de ismos más.

Se encuentran muy lejos de mi acuartelamiento en el que juramos bandera de España con 20 años y 20 balas en el cargador del cetme, y defenderla hasta la última gota de nuestra sangre.

Son otros tiempos y otras educaciones, pero claro, se nos ha olvidado enseñas a trabajar.

Tengo una idea revolucionaria para que los circos lleven sus propios animales: “El Circo Granja”, tan salvajes como el resto de los animales, solo que a estos nos los podremos comer.

¿Quién mata a un león para comérselo, o a una jirafa, mono, rinoceronte, hipopótamo, leopardo o a un tigre? ¡Nadie!

Pues al igual que el oso panda del zoo de Madrid tenemos que devolverlo a China, nosotros tras hacer el carrusel en la pista del circo, los devolveremos a sus jaulas, consiguiendo estos animales ser los únicos de su especie que no morirán cuando se les ha programado.

El desfile de animales y sus cuidadores adiestradores cual deportistas en las olimpiadas: gansos, ocas, patos uniformados, cabras, terneros, cerdos, vacas (las cuales llegado el descanso podrían salir los chicos a la pista del circo para ordeñarlas)…

En el ambigú del circo podríamos degustar los huevos de pato, los de gallina, panceta a la plancha, etc.

En definitiva, un circo más cercano, grasiento y comestible. Un circo natural y divertido. No me negarán que los niños no lo van a flipar cuando un rebaño de ovejas con sus cabras baje por las gradas.

En este caso las protestas vendrán de los vecinos por los olores producidos. ¿Pero quién y cuando han hecho caso a las protestas vecinales en este país?

Voy más lejos, se podría programar en temporada, la matanza del cerdo en la pista del circo. Verás como los niños dejan de comer carne.

Manolo Royo, humorista www.manolo-royo.com

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