25 de febrero de 2024.VILLA GUERRERO (MEXICO). Lleno.
Salvador Santoyo (silencio tras tres avisos); Pablo Hermoso de Mendoza (dos orejas y rabo y oreja); Octavio García “El Payo” (silencio y oreja); Luis Ignacio Escobero (silencio y silencio); y Héctor Daza “El Teziuteco” (silencio tras aviso).
Novillos de Cerro Gordo (1) y Progreso San Mateo (7) y toros de Marrón (2 y 4), Jaral de Peñas (3) y Progreso de San Mateo (5 y 6). Pablo Hermoso de Mendoza quedó inmortalizado en la plaza, antes del festejo, con una placa colocada por el Ayuntamiento.
Después consiguió ese número redondo tras una faena de belleza y emoción en la que, a pesar de lo reducido del ruedo, los caballos brillaron a un extraordinario nivel de la mano del jinete, quien por otra parte estuvo acertado en todas las acciones, embroques y reuniones. Una labor que comenzó a cimentar con Portobelo, quien fue dejó al toro templado y suave para que Navegante galopase a dos pistas y aguantase una barbaridad en dos banderillas al quiebro que levantaron al público. Ilusión puso el remate al tercio central galopando con el toro cosido al estribo, siempre metiendo la cara y dando verdad a cada uno de los embroques. Con Generoso, Pablo colocó una rueda de cortas, en los escasos terreros que el toro dejaba entre él y tablas, que alargó con una rosa. Cuando el rejonazo final entró hasta la bola y este buen Floricultor rodó sin puntilla, el público se entregó en la petición del rabo para el de Estella.
El segundo toro que lidió Hermoso de Mendoza resultó áspero y con un peligro más sordo que su hermano. Pablo lo lidió de salida a lomos del novato Pachuli con quien dejó dos buenos rejones de castigo. En banderillas lució Nairobi, pero ajustó demasiado y en la segunda resultó con un corte en la piel. Aún así el caballo estuvo torero y llevó a la res de costado en varias facetas de la lidia. Orfeo citó con vistosas elevadas para llegar hasta la misma cara del toro y salir airoso de las reuniones. Muy cerrado se quedó el toro para el tercio final, donde Justiciero arriesgó muchísimo en cortas y en un par a dos manos sin espacio. Igual sucedió con el rejón de muerte que entró pero no partió la madera, aunque sí acabó con el toro al primer intento.
Jesús Javier Corpas-Mauleón








