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A buenas horas, mangas verdes. Entre todos la maltrataron y ella sola se rompió

 

No tengo la menor duda de que todo el mundo ha escuchado o utilizado, en alguna ocasión, la frase coloquial con la que titulo la primera parte de mi desahogo de hoy, empleada, según nos dice el Diccionario de la R. A. E., para indicar que “algo no sirve cuando llega fuera de oportunidad”. Y, seguramente también, muchos conocerán el origen de la misma, que data de más de quinientos años, allá por la época de los Reyes Católicos y su Santa Hermandad, una especie de Guardia Civil de la época, pero menos efectiva, parece. Y es que su uniforme tenía las “mangas verdes” y como eran bastante frecuentes sus retrasos en llegar al lugar de los hechos, parece ser que dieron lugar al popular dicho. https://www.larazon.es/cultura/cual-origen-expresion-buenas-horas-mangas-verdes_202304216442342e7f1ecd000199bb46.html.

Me viene a la memoria esta frase desde que hace ya no poco tiempo escucho a buena parte de nuestros “sabios” políticos retirados, hacer certeros “diagnósticos” de la, cada día más, pésima situación política y social (educación incluida de manera principal) de España y lo mal que lo están haciendo los siguientes, especialmente si son de distinto color, si bien es cierto que, en la actualidad, hay cada vez más ex, socialistas, que critican con singular dureza los despropósitos que su secretario general –de los que todavía siguen afiliados– desde su otro yo, el de presimiente del desgobierno. Porque este personaje, como no pocos políticos, por cierto, habla desdoblando su personalidad y dice unas cosas desde una condición (léase cargo) y otras desde la otra (el otro). Incluso hay algunos que, como la corriente eléctrica, se pueden hacer “trifásicos” y además de en esas dos condiciones, cargo y carga, se expresan “a título personal”, con triple tirabuzón y medio, “porque yo lo valgo” y para eso me votan.

Recordé especialmente la frase de marras durante la entrevista que el pasado lunes la poco imparcial Susana Grisó le hacía en su programa Espejo Público a José Mª Aznar. Por supuesto que suscribo prácticamente la totalidad de lo que dijo el que puede que haya sido el menos malo de los presidentes de Gobierno de los últimos cuarenta y cinco años, al menos para los que estamos más cerca del pensamiento conservador y liberal. Obviamente, para la otra España lo fue Felipe González hasta esta última etapa, en la que algunos se inclinan por Pedro Antonio Narciso, a pesar de su consagración como Fray Perico I el Mentiroso, Doctor Plagio cum Fraude Falconeti Felónez –las tres efes en una, como la de su amigo al que acaba de colocar en la EFEMotorista y Humano. Como también lo estoy con buena parte de lo que dijeron en repetidas ocasiones el citado Felipe González y el que fuera su segundo, Alfonso Guerra, que siguen afiliados y votando al que critican, toda una incoherencia, creo yo. Porque si tan barbaridad les parecía lo que estaba haciendo el criticado, no digo que se den de baja del partido, pero al menos no lo voten y absténganse. Ya sé que es pedir demasiado, pero es que no tengo remedio.

Volviendo a la entrevista que comentaba al principio del párrafo anterior, ¿quién no va a estar de acuerdo con el cada día más “rejuvenecido” Aznar? Dice que «España vive probablemente el momento más crítico si uno deja al lado el intento de golpe de 1981 –yo diría que mucho más que el del 23 F, que tiene más sombras que luces, en su origen, corta duración y desenlace–, y vamos a tener dificultades para salir de este momento». Lo suscribo. Como suscribo también, en referencia a lo que se puede estar cociendo en esas reuniones furtivas en Bélgica –desde marzo– y en Ginebra que «encima de la mesa está un proyecto de deconstrucción constitucional y, a partir de eso, si la nación española es una posibilidad o una quimera. Si España sigue siendo una nación o va a ser una confederación de republiquillas ridículas o si su Constitución va a prevalecer». O que «Sus socios son comunistas, son antiguos terroristas encabezados por el señor Otegui, el señor Junqueras y Puigdemont fugado. Quieren acabar con la Constitución del 78 y acabar con la nación española y de eso el PSOE no es prisionero, es lo que ha escogido». Como con su pregunta sobre lo que «pensaríamos en España si en Francia alguien decide que para estar en el Gobierno pacta con un fugado de la justicia y se reúne clandestinamente fuera de Francia», o si «los vemos en la asamblea nacional escuchándose con pinganillos» –en el Senado viene desde 2012, cuando dos andaluces, José Montilla (Iznájar-Córdoba) y Manuel Chaves (Ceuta-Cádiz), lo exigieron para “entenderse”–. Creo que se quedó corto en parte de lo que dijo a modo de conclusión sobre que «No se puede arrastrar más a un país por el fango –yo creo que Sánchez sí puede–, esto no es nada parecido a la política, es un disparate total y es insoportable la vergüenza a la que se está sometiendo a los españoles con este asunto».

No me quiero extender mucho más en lo que es bastante obvio, pero sí quiero recoger un par de afirmaciones que los socialistas antes citados han dicho en las últimas semanas. Felipe González le decía también a Susana Grisó, antes de que se conociera la ley de amnistía que nos quieren colar, que «La crispación en España es de arriba abajo, ¿cuándo vamos a dejar tranquilos a los ciudadanos?». Por su parte, el que durante años fuera su segundo, dejaba el martes en El Mundo que «Si esto no amaina, vamos camino del Caribe». Algo que le gustaría sin duda a otro expresidente socialista, José Luis Rodríguez Zapatero, que defendía que «la amnistía va a ser buena en aras de la reconciliación –no dijo de quién– y a futuro será buena incluso para el PP». Estuvo ocurrente Aznar cuando calificó de influencer al que llegó al gobierno “por Atocha”: «una cosa es ser expresidente y otra influencer y algunos ejercen de influencers pero no de expresidentes». Aunque, en eso, “el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra” (Juan 8, 1-7). Porque no sé si será comparable o no, para muchos, pero creo que a los dos expresidentes populares, sobre todo Mariano Rajoy, sería mejor no exhibirlos demasiado en los mítines del Partido Popular, porque remueven demasiados recuerdos, como después explicaré desde un gráfico en el que resumo los años de nuestra democracia constitucional.

Termino el tema del retraso en llegar de las “mangas verdes políticas”, diciendo que tanto en la entrevista con Aznar, como en las de otros muchos dirigentes políticos, citados hoy o no, que han pasado por el mismo desayuno de Antena 3, eché en falta que la periodista no insistiera un poco con los entrevistados, de uno u otro color, en que hicieran algo de autocrítica, porque todos parecen nuevos y recién llegados al desastre actual cuando hablan de los problemas, supuestamente creados por otros, como si ellos no hubieran estado en similares puestos de responsabilidad y, por acción o por omisión, no tuvieran nada que ver en el desarrollo de unos hechos que han desembocado en la lamentable situación actual. Algo que coincide en los entrevistadores de todos los medios que he escuchado. Desde la mayor o menor sintonía con el entrevistado, falta siempre la pregunta directa: “¿Recuerda que cuando usted era… hizo… o no hizo… o estuvo con… o dijo… y después hizo lo contrario, sin explicar el por qué…?”.

Todo lo anterior me recordó un artículo de octubre de 2020, «Los “Profetas” del pasado siguen “sorprendiéndose” de la “Perversión del sistema”… que ellos contribuyeron a pervertir», https://www.navarrainformacion.es/2020/10/18/los-profetas-del-pasado-siguen-sorprendiendose-de-la-perversion-del-sistema-que-ellos-contribuyeron-a-pervertir/, en el que me retrotraía a otros de diciembre de 2010: “La perversión del sistema”; de octubre de 2015: “PROFETIZANDO EL PASADO. O cómo toparse de bruces con la realidad, ignorada treinta y cinco años” y de octubre de 2017, “¡España despierta!, los profetas del pasado parece que lo olvidaron. Los oportunistas hacen su agosto y los separatistas culminan su patochada”. Si el paciente lector tiene a bien descargar esos enlaces que cito en el anterior, comprobará la triste realidad de que, con mínimas actualizaciones, todo se podría haber escrito hoy. No se deprima.

De la pregunta siempre ausente en las entrevistas que dejaba al final del párrafo anterior al de las autocitas –mis disculpas por hacerlas–, viene la segunda parte del título, con el que parafraseo un conocido refrán: “Entre todos la maltrataron y ella sola se rompió”. Que se puede referir a la propia Constitución o a España, puesto que si una se rompe se rompe la otra y ese maltrato continuado, evidente o en la sombra, lleva indefectiblemente a la ruptura, si el Tribunal Supremo y esa feble Europa no lo impiden. Una Europa de la que el propio Aznar decía el lunes que, «aunque es garante de los tratados y los tratados exigen el cumplimiento del Estado de derecho y si eso se pone en cuestión la comisión europea puede actuar», decía también que «no puede impedir que un país haga cosas que quiere hacer». Todo un aviso a navegantes europeístas.

Y paso, brevemente –una imagen vale más que mil palabras–, a comentar lo que adelantaba un poco más arriba sobre cómo resumo yo la evolución de estos cuarenta y cinco años de nuestra “democracia” constitucional. Por supuesto que merecería bastantes matices y que no voy a poner en duda que los gobiernos de Aznar y Rajoy, especialmente el primero, hicieron una gestión económica y de relaciones exteriores infinitamente mejor que los que les precedieron de González y Zapatero. Ya sabemos que socialismo = miseria y que con los socialistas la imagen de España queda bastante deteriorada. Lo que verdaderamente quiero reflejar en el gráfico es que los dos presidentes populares descartaron la batalla cultural e ideológica y no hicieron casi nada en el campo de la educación, clave al final en el desarrollo social y en la que actuaron los socialistas con la LODE de 1985, la LOGSE de 1990, la LOPEG de 1995, la LOE de 2006 y la LOMLOE de 2020. Porque el intento de Aznar con la LOCE, aprobada en diciembre de 2002 y supuestamente en vigor al año siguiente, fue derogada por decreto a la llegada de Zapatero en 2004 y la posterior LOMCE, de agosto de 2013, no tuvo prácticamente recorrido en su descafeinada implantación, con no pocos “matices” en algunas regiones, en las que se cumplió bastante poco. Hay que tener en cuenta que los efectos de una ley de educación no se empiezan a ver hasta por lo menos una o dos generaciones. Exactamente lo que desde hace 15-20 años es una triste realidad en las nuevas generaciones, “víctimas de la LOGSE”, como las vengo llamando desde entonces.

Lo que trato de resumir en mi gráfico es que González, en la degradación sociocultural (además de en la judicial), llegó hasta donde pudo, teniendo en cuenta su “proximidad” con las anteriores autoridades y generaciones, cercanas, todavía, al franquismo. Cuando llegó Zapatero, como vio que en los ocho años de Aznar no se había hecho nada en esas materias, cogió el testigo donde lo dejo su antecesor socialista e impulsó la pendiente degenerativa. Y como el citado Rajoy, que decepcionó a propios y a extraños, hizo menos todavía en esas áreas, el que gobernó con el que “no lo dejaría dormir”, dejó el gobierno “en manos de los que querían acabar con  la Constitución” y está ahora vendido a los nacionalistas de uno y otro extremo para continuar en Moncloa, recibió el testigo en el nivel que lo había dejado el asesor de Nicolás Maduro y ha imprimido un crecimiento exponencial y asintótico que lo acerca al precipicio  que puede acabar con España –puede que hubiera sido aún más gráfico hacerlo hacia abajo– y que en el extremo del “adorno prepotente” se permitía el jueves, en el mismo escenario de sus antecesores citados, el sillón de Susana Grisó, decir que «Estoy persuadido de que el Partido Popular, si no hubiera dependido de los votos de VOX para poder sacar adelante su investidura, y solamente del nacionalismo periférico, hubiera aprobado la ley de amnistía». No se puede ser más chulo, en poco más de dos líneas, desafío a Núñez Feijoo y favor a Santiago Abascal, su socio preferente en la sombra, para hacer cuña en el PP, al que tanto le debe desde que llegó con aquella moción de censura, precocinada con “morcilla”, y en la que el presidente saliente se transmutó en bolso mientras se debatía su sustitución. ¡Ejemplar, don Mariano!

Por supuesto que lo expresado en ese gráfico y en unas pocas líneas requeriría una mayor explicación y casi ser objeto de un largo artículo o incluso de un libro o dos, pero la posible rotundidad de mis comentarios, apoyados en lo que se representa en el cuadro anterior, creo que resumen lo que nos ha traído al momento actual. Al menos, así lo veo yo.

Antonio De la Torre,  licenciado en Geología, técnico y directivo de empresa. Analista de opinión.

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