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Farmacia

Artículo 74

En 1983 comenzaba mi barrio a crecer a las afueras de Madrid y del primer pueblo de la Sierra. Lo más cercano eran las tapias de la Casa de Campo.

Según marchaban las máquinas, grúas, contenedores y plumas aparecían los camiones de las mudanzas.

Una urbanización donde aprendimos a vivir sin comodidades puesto que no éramos los suficientes vecinos como para tener iglesia y nos faltaban más de dos mil para iniciar los tramites para contar con una farmacia y no tener que desplazarnos hasta una pedanía próxima a buscar los medicamentos.

Años más tarde se abrió la farmacia en el centro comercial del barrio con un par de oficinas bancarias y otros pequeños negocios.

Unos treinta años más tarde, la farmacia se movió unos sesenta metros dentro del mismo pasillo para ocupar el local que el banco había dejado en mano de sus clientes tras enseñarles a hacer sus gestiones desde el ordenador de su casa.

En su nueva ubicación estuvo una semana, hasta que pasó el inspector y la cerró. ¡Cerró la farmacia porque le faltaba un papel!

¡Hombre! Si hubiera sido un medicamento, no te digo, pero un papel… Y no debe tratarse de una receta médica, no, de un papel. De manera que el señor inspector consideró aquello lo insuficientemente grave como para precintar el establecimiento a prisa y corriendo a juzgar por cómo quedó la farmacia. Cartones de leche, en ambos lados del rotulo FARMACIA y en la cruz verde colocada en lo alto de un poste cartones de una caja de bicicleta atadas en ambos por una cinta del ancho de la camiseta de RCD del Español de Barcelona.

Patético señor inspector, que los miles de vecinos, los que ustedes exigieron para colocar una farmacia, tengamos que volver a la pedanía a por medicamentos.

Patético y carnavalesco le ha quedado el cerramiento. Y hablando de papeles y documentos oficiales ¿Por qué no cierra la Moncloa que ni el presidente encuentra palabras, y ya no digo papeles, para responder por lo de Argelia?

¡Ojo, todo esto en el pueblo más rico de España!

Manolo Royo, humorista www.manolo-royo.com

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