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Miguel de Cervantes y la Batalla de Lepanto

Miguel de Cervantes y la Batalla de Lepanto

NÚMERO 56

Miguel de Cervantes y la Batalla de Lepanto

Hace 450 años la Europa de la Edad Moderna luchaba contra la invasión musulmana, contra el enemigo turco, contra los piratas berberiscos; luchaba por su supervivencia frente a un enemigo que quería “barrerla del mapa”.

Es el momento de la batalla de Lepanto, donde la Liga Santa derrota estrepitosamente y sin paliativos al “turco”.

En ella va a participar nuestro protagonista de hoy, D. Miguel de Cervantes y Saavedra, autor de nuestro ingenioso hidalgo, D. Quijote de la Mancha. El caso es que D. Miguel nace un 29 de septiembre de 1547, siendo bautizado un 8 de octubre, tal día como hoy, de ese mismo año.

Poco sabemos de su infancia; sí que sabemos que se encontraba durante su juventud en Italia cuando decide embarcarse en el buque la Marquesa y combatir en la armada cristiana liderada por Juan de Austría (hijo de Carlos V). Al alba del 7 de octubre de 1571, las dos armadas enemigas se avistaron. Cada escuadra contaba de unos 300 navíos, pero el armamento de los cristianos era más apto para este tipo de batalla, y los turcos regresaban cansados del mar Adriático.

Tras el abordaje y el sangriento combate, las pérdidas turcas se elevaban a más de 200 embarcaciones hundidas o apresadas.

Pero los cristianos pagaban cara su victoria: 8.000 muertos y 21.000 heridos. Entre estos, el héroe de la jornada, don Juan de Austria, y un combatiente más desconocido: Miguel de Cervantes, quien sufrió una herida (no tan grave) en su mano izquierda que luego le daría el apodo de “el manco de Lepanto”. Luego de recuperarse de sus heridas en Italia y permanecer en Nápoles hasta 1575, inició su regreso a España, pero fue capturado por un navío otomano durante 5 largos años en los que intentó escapar más de una vez de su prisión en Argel (África del norte).

Cuando finalmente se pagó su rescate, Cervantes volvió a España en 1581, donde intentó emplearse en diversas tareas administrativas. Como recaudador de impuestos fue acusado de apropiarse del dinero del Estado, por lo que fue encarcelado temporalmente. Fue durante este encierro cuando comenzó a idear El Quijote, la gran novela clásica española. Con el pretexto de fustigar los libros de caballería, Miguel de Cervantes nos presenta el enfrentamiento del ideal caballeresco, asumido por el Don Quijote, con un mundo regido por normas ya muy diferentes. Ante el idealismo de su señor, Sancho representa el realismo.

Andrés Valencia, profesor e historiador

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