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Cultura inicia en Tafalla los trabajos de restauración del sepulcro de los Mencos, destruido en un acto vandálico

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Cultura inicia en Tafalla los trabajos de restauración del sepulcro de los Mencos, destruido en un acto vandálico

La Dirección General de Cultura – Institución Príncipe de Viana, en colaboración con el ayuntamiento de Tafalla, ha iniciado los trabajos de restauración del sepulcro de Don Martín Carlos de Mencos y Doña María Turrillos, situado en la iglesia desacralizada del Convento de las Recoletas, que fue completamente destruido por un grupo de jóvenes en 2015.

Este acto vandálico dejó el conjunto funerario fragmentado en catorce piezas reconocibles y numerosos trozos de pequeño tamaño como un puzle que los trabajos de restauración iniciados en octubre por el Servicio de Patrimonio Histórico, del Departamento de Cultura, en colaboración con el ayuntamiento de Tafalla, propietario del edificio, están tratando de recomponer.

En este proceso, en un conjunto que está considerado como una de obras maestras de escultura funeraria de Navarra, se ha descubierto, además, que la Guerra de la Independencia Española, las guerras carlistas y otros sucesos más recientes, dejaron también su huella en él.

El trabajo conjunto del Servicio de Patrimonio Histórico, el Archivo de Navarra, la Fundación Mencos y el ayuntamiento de Tafalla, permite conocer, a la vez que se desarrollan estas labores, los daños sufridos a lo largo de la historia por el conjunto funerario. Su recuperación servirá para concienciar a la juventud sobre la importancia de la protección y respeto del patrimonio histórico y artístico.

Las paredes, relieves y esculturas del sepulcro de Martín Carlos de Mencos y María Turrillos, fundadores del convento, relatan los sucesos acaecidos en Tafalla desde su creación, en el siglo XVIII, hasta nuestros días.

Gracias a los análisis de muestras realizados sobre las piezas que lo componen en laboratorios especializados, se han conocido los materiales presentes en la obra, sus técnicas de ejecución y los acabados pictóricos que tuvieron, en su época, las esculturas.

También se ha descubierto que el sepulcro tiene zonas reconstruidas o sustituidas fruto de daños anteriores a los de 2015. Pudieron ser provocados por la ocupación militar del convento en los conflictos bélicos del siglo XIX, como la Guerra de la Independencia Española o las guerras carlistas, según ha constatado un proceso de investigación llevado a cabo en colaboración con la Fundación Mencos y el Archivo General de Navarra.

Mucho más cercanos a nuestros días, se han encontrado datos en las paredes del arcosolio, que recogen momentos puntuales de la historia en forma de grafitos, actualmente en fase de análisis, de la mano del especialista en este campo, Pablo Ozcáriz.

Restauración y difusión

Durante este mes se desarrollan los trabajos de restauración del sepulcro, iniciados con la clasificación de los fragmentos, el estudio de las fracturas y la recomposición de las zonas que se rompieron en numerosas piezas.

Los fragmentos de mayor tamaño conllevan una complicación técnica a la hora de devolverlos a su lugar debido su envergadura y peso, por lo que es necesaria la ayuda de medios auxiliares específicos como un puente grúa, polipastos y una elevadora.

El equipo de la empresa Artus realiza tratamientos de estabilización del soporte, como el cierre de fisuras, el tratamiento de las zonas fracturadas, la unión de los fragmentos y la reconstrucción volumétrica de aquellos puntos que lo necesiten para asegurar su estabilidad.

Cuenta para ello con la colaboración puntual de TransportaArte, especialistas en manipulación de obras de arte. El presupuesto del análisis del sepulcro asciende a 6.927,75 euros y el de restauración a 34.057,86 euros. Los trabajos finalizarán a finales de este mes.

Como acciones complementarias, la Dirección General de Cultura – Institución Príncipe de Viana va a realizar un programa de difusión, que se inició en las Jornadas Europeas de Patrimonio, con explicaciones in situ a grupos reducidos.

Una vez finalizados los trabajos de restauración, se programarán visitas de centros escolares para darles a conocer esta importante obra y las vicisitudes que ha sufrido a lo largo de la historia como la mejor manera de evitar que un acto como el ocurrido en 2015 vuelva a repetirse. Para ello se han diseñado paneles explicativos que explican la historia del monumento, los destrozos sufridos y el minucioso proceso de restauración.

El sepulcro, una obra maestra de escultura funeraria

En 1667 Carlos Martín de Mencos, alcalde perpetuo de los Reales Alcázares de Tafalla, siguiendo la disposición testamentaria de su esposa María Turrillas, fundó en la localidad un convento de concepcionistas franciscanas, comúnmente denominado de Recoletas.

Levantó la fábrica a partir de 1674 Domingo de Aguirre, si bien las obras por diversos motivos se demoraron largo tiempo, hasta bien entrado el siglo XVIII. Para emplazamiento del monasterio eligió un solar limítrofe con su palacio, con el que todavía se comunica por un monumental arco.

El sepulcro de los fundadores, ubicado en la iglesia, fue realizado en piedra de Azcona por el escultor de Estella Francisco Sanz Barona en 1738 y se considera una de las obras maestras de escultura funeraria de Navarra. En ella se puso especial cuidado en los detalles decorativos alusivos a las hazañas militares y categoría del fundador del convento Martín Carlos de Mencos, almirante general del Mar Océano y general de la Armada de Nápoles.

En el gran arco entre pilastras se observan relieves de guerreros a manera de atlantes y bajo complejos cortinajes recogidos por desnudos infantiles que dejan ver en la clave un escudo donde se repite el primer cuartel de los Mencos. El fondo de la hornacina se decora con motivos y trofeos militares -lanzas, pendones, yelmo, cañones, navíos y otras armas- que aluden a la actividad del fundador.

En el interior del medio punto se encuentran las estatuas orantes de los fundadores sobre almohadas decoradas entre dos leones y ante un reclinatorio con cuerpo y patas de águila cubierto también por rico paño rameado. En él descansan el sable, bastón de mando y el sombrero, atributos de la condición de don Carlos.

Ambos personajes aparecen con rica indumentaria, Martín Carlos de Mencos viste todavía a la usanza del siglo XVII, con una banda, y su mujer luce un vestido más complicado con ampulosas y rasgadas mangas.

 

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