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Sarah Connor, una luchadora

Cuando se piensa en la protagonista de la saga Terminator, no podemos menos que reconocer la evolución que tuvo.

De la muchachita frágil y asustadiza que nos presentan al comienzo de la primera película, observamos hacia el final su empoderamiento. Este empoderamiento se acrecienta en la segunda película, donde su duro semblante ya no guarda nada de la dulzura e ingenuidad de aquella jovencita.

“Empoderamiento” (nombre masculino) es la “adquisición de poder e independencia por parte de un grupo social desfavorecido para mejorar su situación”. Se diferencia de la “potenciación” en la medida en que, en la primera acepción, el poder es adquirido desde un otro, en tanto que en la última, el poder es desarrollado por sí mismo.

Sarah Connor fue empoderada y potenciada, en ambos casos por un hombre. Fue empoderada cuando Kyle la insta a luchar, cuando la saca de sus miedos e inseguridades y le hace ver lo realmente fuerte y valiente que puede ser.

Se potencia luego por la idea transversal de la historia, en la cual debe proteger a su hijo. Un hijo del que no tenía idea de su más remota existencia. Un hijo que nunca planeó. Ni que menos soñó. Ese hijo fue el móvil para su fortalecimiento, para que se convirtiera en arquetipo de la lucha.

No simplemente porque su hijo era importante para la salvación de la humanidad, sino porque era SU hijo, el hijo que no había esperado nunca. Pero que ahora existía. Y era el hijo del hombre que amó. Primero en su vientre. Luego afuera. Independientemente de dónde estuviera, ella decidió protegerlo. Y eso la hizo fuerte.

¿Cuestionó en algún momento si lo que tenía dentro de ella era un ser humano o era alguna vuelta retórica de filósofo argentinoide en bermudas para deshumanizar al ser humano? No.

Sólo hizo lo que tenía que ser: madre.

Ser madre, antes y después, la fortaleció. La convirtió en lo que el destino esperaba de ella, algo que ni ella misma podía esperar de sí.

Lo que el feminismo no logró lo logró la maternidad.

Si Sarah Connor hubiera sido feminista, hoy en lugar de luchar, se estaría quejando de lo injusta que fue la vida con ella.

Pero el lloriqueo no va con Sarah Connor.

Laura Maciel, licenciada en trabajo social y actualmente cursa la carrera de ciencia política.

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