Más allá del número, uno de los retos en los trasplantes es conseguir que el organismo del paciente no reconozca el órgano como extraño o que no exista pérdida de su función debido a la toxicidad de los immunosupresivos. Ahora, un grupo de científicos ha desarrollado una nanoterapia para evitarlo.
Dibujo de un hombre y una mujer que comparten el trasplante de corazón dentro de una nanopartícula. Jordi Cano.
Su descripción se publica en la revista Immunity, en un artículo liderado por Jordi Cano Ochando, del grupo de Inmunología del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII), y según sus autores supondrá un gran avance en el tratamiento de los pacientes trasplantados.

