El Ayuntamiento de Pamplona fue condenado en su día al abono de una multa como consecuencia de la colocación de una ikurriña en la fachada consistorial en los Sanfermines.
Era y es una bandera ilegal en Navarra y, como tal, las instituciones públicas que ponen una bandera que no es la oficial, son sancionadas.
A los ayuntamientos gobernados por nacionalistas vascos, les suele dar la tentación de colocar banderas que no son las oficiales y que una gran mayoría de los navarros rechaza por, precisamente, un carácter impositivo del nacionalismo vasco.
Ahora, por lo visto, el alcalde pamplonés y sus seguidores, quieren volver a colocar su bandera en el ayuntamiento capitalino y, para ello, para evitar ser sancionados, han recurrido la sentencia anterior. Así, como no hay sentencia firme, quieren colocarla mientras nadie les diga lo contrario.
Este año 2018 se cumplen 40 años de los sucesos de 1978 en plenos Sanfermines. Está por ver los disturbios que se provocaran para conmemorar lo sucedido. Está visto que no parece que vaya a haber tranquilidad.
Acalde y concejales del equipo de Gobierno deberían hacer un llamamiento a la tranquilidad y a la no politización de las fiestas. La ikurriña genera tensiones, ¿Por lo tanto, para qué utilizarla? .


