El II Día de Ternera de Navarra – Reyno Gourmet rinde homenaje a las mujeres que hacen posible el futuro del sector
La segunda edición de esta jornada ha reunido en el Valle de Ulzama a profesionales del sector, familias y público en torno al producto local, la ganadería navarra y las personas que forman parte de su cadena de valor.
La IGP Ternera de Navarra – Reyno Gourmet ha celebrado este domingo, 11 de octubre, el Día de la Ternera de Navarra 2026 en Larráinzar, en el Valle de Ulzama. La jornada, organizada por la Indicación Geográfica Protegida con la colaboración de INTIA y el Ayuntamiento de Ulzama, y el patrocinio de Caja Rural de Navarra, ha vuelto a poner en valor la calidad del producto local, su vinculación con el territorio y el trabajo de las personas que lo hacen posible.
Tras la primera edición celebrada el año pasado en Garayoa, en el Valle de Aézcoa, la iniciativa ha llegado a Ulzama con un programa de actividades para todos los públicos y un mensaje centrado en el presente y el futuro del sector. En esta ocasión, la jornada ha querido visibilizar especialmente el papel de las mujeres en la cadena de valor de la Ternera de Navarra, desde la ganadería hasta el consumo, pasando por la comercialización y la carnicería. La jornada ha contado con la presencia del director general de Desarrollo Rural, Rubén Goñi.
Cuatro mujeres, cuatro eslabones de una misma cadena
El acto central de esta edición ha rendido homenaje a cuatro mujeres que representan distintas etapas del recorrido que sigue la Ternera de Navarra desde su origen hasta la mesa: Carmen Arrese, ganadera; Elena Gorospe, vinculada a la comercialización y la gestión; Idoia Irure, de Carnicería Irure, y una cuarta protagonista en representación de las personas consumidoras.
Como primer eslabón de esa cadena, Carmen Arrese, ha explicado que vivió la ganadería desde pequeña, ayudando a la familia en todo, y viviendo tiempos muy duros. Años después, gracias a las mejoras, ayudas y que trasladaron al ganado fuera del casco urbano, se convirtió en una labor más liviana y, a día de hoy, le enorgullece saber que cuenta con relevo generacional.
Cogía el testigo de la historia de Arrese, Elena Gorospe, como representante del eslabón de la comercialización desde Carnes Echegor: Fui muy atrevida en su momento y entré en un trabajo que, aunque duro, para mí fue bonito y satisfactorio terminar trabajando con mi hijo. Para mí fue un acierto muy grande el hacer la IGP Ternera de Navarra porque, con la época de las vacas locas, de unas cosas y otras, el sello daba mucha confianza a la hora de comprobar todo el origen y el proceso, y eso se valora muchísimo.
Continuaba la cadena el relato de Idoia Irure, de Carnicería Irure, que ha explicado sus orígenes, cuando su padre fundó la Carnicería en 1966. Un oficio y un establecimiento con el que su hermano y ella siguen ahora, esforzándose día a día por ofrecer el mejor servicio y el mejor producto posible y, por ello, siempre confían en la IGP Ternera de Navarra.
Y, por último, y también muy importante, ha hablado Mª José Itóiz, que ha representado al eslabón consumidor que, con su elección consciente, opta por carne con sello IGP Ternera de Navarra: En mi familia, la consumimos desde siempre, ahora en Carnicería Juan Carlos. Tienes la confianza de que es una ternera bien tratada, bien alimentada, y es calidad.
Fermín Irigarai, ganadero y presidente de la IGP Ternera de Navarra – Reyno Gourmet ha querido cerrar el acto reafirmando que: No somos cualquier carne, somos una carne diferente, especial, con unos compromisos de crianza y de tratamiento. También somos una carne que, a través de ella, mantenemos el paisaje, nuestros prados y nuestros pueblos tan bonitos. Es consecuencia del bien hacer de las personas que habitamos en ese mundo rural. Y creíamos que era importante resaltar el papel de las mujeres, porque han estado ahí siempre, desde los orígenes, trabajando también para que los jóvenes también tengan ahora esta carne excelente.
Con este reconocimiento, la IGP ha querido destacar la contribución de las mujeres a un sector construido a partir de la suma de conocimientos, oficios, experiencia y decisiones cotidianas. Una cadena en la que cada eslabón, con su esfuerzo y responsabilidad, resulta esencial para garantizar la calidad del producto, mantener la confianza de quienes lo consumen y asegurar la continuidad de una actividad estrechamente ligada al medio rural navarro.
Una jornada para acercar el producto y el sector a la ciudadanía
La celebración ha combinado el reconocimiento al sector con propuestas gastronómicas, culturales y de ocio. Desde primera hora, el público ha podido acercarse a la Feria de Artesanía de Ulzama y a la exposición de ganado vacuno, que permite conocer de cerca la actividad ganadera, la raza Pirenaica Navarra, y las características de las explotaciones vinculadas a la IGP.
La programación ha incluido también una exhibición de deporte rural, actividades infantiles y música, además del asado tradicional de Ternera de Navarra, cuya degustación popular ha permitido compartir y disfrutar de uno de los productos de referencia de la gastronomía navarra.
La jornada ha contado así con espacios para el encuentro entre profesionales, ganaderos, carniceros, familias y consumidores, acercando a la ciudadanía el trabajo que existe detrás de cada pieza de carne certificada y la importancia de elegir productos de origen local.
Un producto ligado al territorio y a las personas
La IGP Ternera de Navarra identifica y certifica carne de vacuno producida en Navarra conforme a los requisitos establecidos por la Indicación Geográfica Protegida. El sello garantiza el cumplimiento de las condiciones de origen, razas, alimentación y manejo recogidas en su pliego de condiciones, y permite reconocer un producto vinculado a un territorio y a una forma de producción determinada.
Con el lema «De nuestros campos, de nuestras gentes, muy nuestra», la IGP reivindica el valor de una actividad que contribuye a mantener vivos los pueblos, preservar el entorno y sostener la economía rural, al tiempo que ofrece a las personas consumidoras garantías sobre el origen y las características del producto.
El Día de la Ternera de Navarra aspira a consolidarse como una cita anual para reconocer a quienes trabajan en el sector, favorecer el encuentro entre sus diferentes protagonistas y acercar la ganadería navarra a la sociedad. Una celebración que recuerda que detrás de un producto de calidad hay personas, familias y profesionales cuyo trabajo resulta imprescindible para su presente y su futuro.
Las historias de las cuatro mujeres homenajeadas en el Día de la Ternera de Navarra 2026
Carmen Arrese, ganadera. Hiriberri, Villanueva de Aezkoa
M.ª Carmen Arrese es hija de una familia ganadera. Creció viendo cómo se cuidaba el ganado y cómo la familia vivía de ello. En casa tenían vacas, ovejas, cabras y yeguas. También criaban cerdos para vender y para el consumo familiar.
Sus padres y tíos eran mayores y llegó un momento en que no se podía atender todo el ganado. Lo primero que quitaron fueron las yeguas, que eran las menos rentables. Por aquella época tuvieron la posibilidad de producir patata de siembra, que ofrecía una buena rentabilidad y supuso un gran alivio económico. Sin embargo, para ello tuvieron que dejar el ovino, porque necesitaban el local para almacenar la patata, y solamente se quedaron con las vacas. En casa vivía también un tío con una limitación física que, con su perro y su caballo, manejaba las vacas. Por este motivo, y en buena parte por el vínculo emocional, decidieron no desprenderse de ellas.
Cuando la patata dejó de ser rentable, abandonaron su producción. Las vacas también parecían tener los días contados: las tenían en la cuadra de casa y las tareas de limpieza, manejo, almacenamiento de forraje y retirada de nieve hacían que el trabajo resultara muy difícil. Fue una decisión muy emotiva. Su madre y su tío habían fallecido, pero siempre les habían apoyado. Después de pensarlo mucho, decidieron construir una nueva nave para el ganado fuera del casco urbano y aumentar el número de cabezas. Y así han seguido hasta hoy.
Elena Gorospe, comercialización cárnica
Nacida en Urrechu en 1946, Elena Gorospe tuvo su primer contacto con el mundo de la carne en 1970, en una carnicería de Noáin, donde trabajó durante diez años.
Casada con Jesús Unzu, «Kiko», mayorista de carne, se dedicó a la administración del negocio. Cuando la enfermedad de su marido le impidió volver a trabajar, ella se hizo cargo de la empresa. «Reconozco que fui muy atrevida, pero teníamos tres hijos», recuerda. En 1990 nació Carnes Echegor, empresa que gestionó hasta su jubilación. Fueron años de mucho trabajo, marcados por dificultades como la crisis de las «vacas locas», una huelga del transporte y una subida considerable del precio de la carne.
En 1994 se creó Ternera de Navarra. Para Elena, fue un acierto: suponía una garantía a la hora de comprar carne y una apuesta por el producto local. Fue una época dura, pero muy fructífera para la Denominación de Origen. De aquellos años conserva también el recuerdo del trato con ganaderos y carniceros, con quienes mantuvo una buena relación que sigue recordando con cariño.
Idoia Irure, hija de José Irure. Carnicería Irure (Pamplona)
Carniceía Irure abrió sus puertas en el año 1966 en una esquina de la calle Martín de Azpilcueta, en el pamplonés barrio de San Juan. El protagonista de esta historia es José Irure, mi padre.
Mi padre José, comenzó su aventura comercial apenas cumplidos los 18 años en una Pamplona que poco tiene que ver con la actual. Hace 60 años el barrio era como un pequeño pueblo donde vecinos y comerciantes interactuaban constantemente creando unos lazos de amistad y fidelidad que han perdurado a lo largo de los años.
Poco después mi madre Rosa pasa a formar parte de esta aventura, convirtiéndose en un pilar fundamental para mi padre, en unos momentos muy difíciles tanto en lo personal como en lo profesional. Fueron años de jornadas infinitas, trabajo duro y mucha ilusión, dando servicio y compartiendo amistad con sus clientes y vecinos en general.
Después nos incorporaríamos mi hermano y yo, ya con la lección aprendida. Mamamos el negocio desde que nacimos y nuestros padres nos inculcaron que el esfuerzo y la alegría trabajando no son negociables.
En este día donde se nos da visibilidad a las mujeres carniceras, he de decir que en Carnicería Irure siempre fuimos mayoría. Mi padre siempre apostó por nosotras porque creía que teníamos una sensibilidad con los clientes y una capacidad de trabajo diferente a la de los chicos. Pienso que no hubiéramos podido aguantar todo este tiempo sin nuestro equipazo, tanto en la tienda como fuera con nuestros proveedores que trabajan duro todos los días para suministrarnos la mejor materia prima posible. En este apartado he de hacer una mención especial a Daniel Unzu de Carnes Echegor como nuestro proveedor de toda la vida de Ternera de Navarra y de una manera muy especial a Elena Gorospe, una mujer de bandera que también como nuestro padre, inculcó a Daniel los valores del trabajo bien hecho.
Espero que Carnicería Irure siga abriendo sus puertas cada mañana durante muchos años más porque ese es sin lugar a duda el mejor homenaje que podemos darle a mi padre que tanto amaba este oficio.
M.ª José Itoiz, consumidora
M.ª José compra en la carnicería Juan Carlos, en la calle Íñigo Arista, desde hace cinco o seis años, aunque lleva comprando desde que existe la certificación.
Destaca que es una carne muy jugosa y valora que sea un producto local, la fiabilidad que ofrece el sello de calidad y las buenas recomendaciones de su carnicería, motivos por los que sigue confiando en Ternera de Navarra.


