
Los gobiernos nacionalistas tienen como uno de sus objetivos la imposición lingüística en la creencia de que cuando un pueblo habla un mismo idioma, es más fácil hacerle creer su sentido nacional, hacerle creer que es una nación distinta de la que forma parte.
Para conseguir dicho objetivo tienen que eliminar posibles competidores lingüísticos. Tal es el caso, aquí en Navarra, del inglés, cuyo programa de aprendizaje lleva implantado en esta comunidad foral desde hace varios años y, además, con excelentes resultados.
Desde que llegó al Gobierno de Navarra el nacionalismo vasco, una de sus obsesiones ha sido la eliminación del aquí llamado PAI (Programa de aprendizaje del inglés), al considerarlo un impedimento al hacer elegir, a los padres del alumnado de esta tierra, preferiblemente el inglés frente a su arcadia, el ‘euskera’.
En los primeros momentos de su gobierno ya quiso suprimirlo, pero las protestas de los padres y alumnos lo evitaron. Al tiempo, quiso negar a los centros escolares el permiso para impartir el PAI. Ahora, y según denuncia el Partido Socialista de Navarra, no impide que en los centros escolares lo apliquen incorrectamente, con lo que llegado el momento este pudiera desaparecer. Objetivo, por tanto, conseguido.
Son los padres y los alumnos quienes pueden evitar la desaparición de este sistema de aprendizaje. Bastaría con protestar y, con ello, el Gobierno se vería atado de pies y manos.
