El apoyo del partido socialista a la aplicación por parte del gobierno del 155 en Cataluña no fue gratuita. Pedro Sánchez pidió y consiguió una comisión autonómica en el Congreso de los Diputados.
En pocos meses dicha comisión deberá revisar el modelo autonómico y proponer una reforma constitucional que para el PSOE debe ser la antesala de un Estado Federal y que para el partido del gobierno (PP) debe dar encaje legal a la situación de Cataluña.
Una vez abierto el debate, se pueden abrir todas las posibilidades. Posibilidades que pueden hacer desaparecer el actual modelo unitario de España. Algo, que salvo el partido del señor Rivera, Ciudadanos, nadie parece hacer ascos a que cambie, o a que, incluso, desaparezca.
Y ese es el mayor peligro. El Gobierno de Rajoy es un gobierno débil. Gobierno que para mantenerse necesita hacer concesiones. Concesiones que hasta ahora ha ido cediendo sin dudarlo. Rajoy sabe que su Gobierno, incluso su carrera política, penden de un hilo. Un hilo que hasta ahora no se ha roto porque la crisis catalana ha hecho desviar la atención y ha hecho que se haya producido cierta unión entre los partidos de ámbito nacional.
Es de esperar que el partido del gobierno no caiga en la sinrazón de, por mantener el poder, conceder la desmembración de España. Hecho que hoy quieren muchos. O ¿el PP también lo quiere?

