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EDITORIAL: Reforma constitucional

EDITORIAL: Reforma constitucional

Desde hace años una cosa parece clara en el ordenamiento jurídico/político de este país; que el Estado de las autonomías instaurado en la Constitución de 1978 ha quedado superado.

Las autonomías hoy en día son un lastre para el desarrollo político y económico. 17 formas de concebir una forma de gobierno, 17 maneras de concebir un crecimiento económico y 17 maneras de establecer las relaciones sociales entre los habitantes que las componen, han creado un panorama muy peligroso para la Nación española.

La pretendida reforma constitucional que, ahora se pone encima de la mesa, no debería ser entendida como el primer paso hacia un estado federal, sino debería suponer un reforzamiento de la unidad de la nación española reforzando lo que une a todos sus habitantes y eliminando lo que les hace separarse.

Una potenciación de la cámara territorial por excelencia para la atención de las comunidades autónomas, el Senado, que hoy, tristemente, es un “cementerio de elefantes”, a la que van a parar aquellos políticos que han dejado el primer puesto de la línea política, sería una buena opción; una reforma de la Ley electoral que imposibilitaría a los partidos nacionalistas ser los árbitros de la política nacional, sería también una buena medida.

El hecho actual de la pretendida independencia de Cataluña, debe ser un acicate para que el gobierno de la Nación aplique con garantías la Constitución. Hasta ahora el gobierno solo ha llevado a cabo “fuegos de artificio”; es hora ya de acabar con esta veleidad nacionalista y volver a transitar por los caminos de la razón y de la ley.

La reforma de la Constitución es una oportunidad histórica para reformar lo que ha quedado superado: un buen ejemplo sería también la derogación de la Transitoria Cuarta de la Constitución, por la que La Comunidad Foral de Navarra pudiera llegar a integrarse en la Comunidad Autónoma Vasca sin ningún tipo de contrapartida.  Es una buena ocasión para cumplir promesas electorales caídas en el olvido.

 

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