La Plaza de la Revolución de La Habana acogió hoy, abarrotada, el funeral del dictador Fidel Castro, marcado por la lealtad incondicional de los mandatarios de países «amigos» y ausencias que, sin embargo, apenas se sintieron entre el entusiasmo de los cubanos hacia el líder de la Revolución.
Encabezado por el presidente cubano, Raúl Castro, y diseñado para servir de último adiós de la comunidad internacional a Fidel, participaron en el homenaje unas 50 delegaciones oficiales. Todas ellas latinoamericanos, fundamentalmente, y africanos.
Hubo muy escasa representación de mandatarios con ausencias de alto nivel como EEUU o Europa, a excepción de Grecia o España, e incluso de países latinoamericanos como Chile, Brasil (uno de los principales socios comerciales, representado solo por el canciller José Serra) y Argentina.
Cabe recordar que Don Juan Carlos, Rey emérito, acompañado por el secretario de Estado de Cooperación Internacional y para Iberoamérica, Jesús Gracia, también han estado en el funeral en representación de España. Siendo el Rey la figura más «alta» de Europa.


