

La Unión Europea quiere luchar contra las mafias, se nos anuncia una gran operación naval, que controlan la llegada de inmigrantes al Viejo continente. El negocio para ellas es muy lucrativo. Juegan con la ilusión de los desesperados y con la permisibilidad de los gobiernos de Europa.
El caso de nuestro país es sangrante. Desde la época del presidente Zapatero, la llamada ley de extranjería, es papel mojado. Las fronteras del sur de la península son un coladero para la inmigración ilegal y la Guardia Civil y resto Fuerzas de Seguridad del Estado cuando actúan, son increpadas y desautorizadas.
Queda «muy progre» la defensa del inmigrante ilegal.
Simplemente con aplicar las leyes, el número de «sin papeles» disminuiría notablemente y la cantidad de recursos que deben emplearse para atenderlos también.
No debería permitirse que se considerara a este país, una inmensa puerta de entrada a la inmigración ilegal. Todos saben, mafias e inmigrantes, que pisar suelo español es la panacea.

