

Hay días como este 21 de noviembre de 2014 en que un consumidor habitual de la Prensa diaria no tiene tiempo de asimilar una noticia cuando ya le está sorprendiendo otra con un nivel mayor de asombro. Las redacciones periodísticas están que echan humo. Los redactores no paran de ir de un lado a otro tratando de confirmar informaciones, localizar fotografías, contrastarlo todo y sustituir unas por otras según van avanzando las horas.
La capilla ardiente de la Duquesa de Alba (una Grande de España) y su funeral ha quedado eclipsada por las informaciones y fotografías de la tonadillera Isabel Pantoja caminando a su nueva residencia en la prisión de Alcalá de Guadaira. Pero en unos segundos, la llegada del avión con la médico cooperante navarra de Médicos Sin Fronteras al aeropuerto de Torrejón de Ardoz y su posterior traslado al hospital Carlos III de Madrid para ser analizada por un supuesto contagio de ébola, ha dejado a las anteriores en un segundo plano. Poco después, conocíamos más datos sobre el caso de pederastia en la Archidiócesis de Granada, y de la querella presentada por la Fiscalía contra Artur Mas por sus cuatro delitos el 9 de noviembre.
Sin embargo, y al margen de otras noticias sorprendentes de menor calado, todas ellas han quedado ya en el olvido al conocer a medio día los resultados del ‘Navarrómetro’ por los que la ciudadanía de esta comunidad ha dado un vuelco a sus intenciones de voto para las próximas elecciones forales. Según este informe “Podemos irrumpiría en Navarra en las próximas elecciones forales como primera fuerza de la Comunidad, al obtener 18 de los 50 escaños del Parlamento navarro, mientras que UPN caería de sus 19 actuales a 8 escaños. Por su parte, el PSN bajaría de 9 a 5 escaños”.
Se trata de un batacazo tremendo para las tradicionales cifras al uso en Navarra. Una irrupción meteórica de Podemos ha dado al traste con el liderazgo de UPN rompiendo un equilibrio de fuerzas pocas veces inquietado por la izquierda radical o nacionalista. Los datos suponen un vuelco de lo ‘establecido’, un ‘romper con todo’ de consecuencias impredecibles y un aviso de lo que puede ser el futuro cercano en Navarra, algo de lo que ya se estaba apuntando a nivel nacional. Los sondeos son sólo sondeos y el verdadero resultado será después del recuento electoral, pero el aviso está dado, y el susto producido hoy puede tener muchas consecuencias.
El hartazgo contenido, la crisis enquistada y la corrupción galopante habrán influido en este resultado, sin ninguna duda. Pero los datos son los datos, aunque estemos todavía a seis meses de las elecciones, y una simple suma a vista de esas cifras podría dar con un arco parlamentario foral de clarísimo signo izquierdista-nacionalista, algo que no podría frenar el últimamente sugerido pacto de las fuerzas no nacionalistas.
Lo dicho, hay días en los que no te da la vida para digerir la vorágine informativa.
