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No consumir azúcar, alcohol o cafeína es beneficioso

No consumir azúcar, alcohol o cafeína es beneficioso
Angella Johnson, Chris Henry y Antonia Hoyle fueron voluntarios para realizar el reto. (Daily Mail)
Angella Johnson, Chris Henry y Antonia Hoyle fueron voluntarios para realizar el reto. (The Daily Mail)

Tanto el alcohol, cafeína o azúcar tienen efectos sobre el cuerpo y estado de ánimo si elimina de la dieta el consumo de estos alimentos el resultado es beneficioso para la persona

Para algunos, dejar de tomar algo de bollería a diario, abandonar el hábito de beber una simple cerveza o dejar de ingerir cafeína no tiene mayor importancia. Sin embargo, existen también muchas personas que, ya sea por adicción o por hábito, no puede evitar esta práctica –la cual, en exceso, puede llegar a causarles problemas severos de salud-. Por ello, tres escritores han publicado en la versión digital del Daily Mail qué sucede en el cuerpo humano cuando, haciendo un gran esfuerzo, se abandonan estas prácticas durante tres meses.

El denominador común de ambos es que no solo es posible, sino que además vale la pena.

Alcohol

La escritora Angela Johnson, de 40 años, dejó de consumir alcohol.

Contó que los primeros días le fue fácil, pero al quinto, el anhelo por una copa grande de vino blanco, la hizo estremecer y encerrarse en su casa para evitar las tentaciones. A la segunda semana, incorporó en sus actividades nocturnas el agua de coco, el agua mineral y a la tercera semana, aparecieron los chocolates.

Según la propia escritora “después de seis semanas […] mis amigos y colegas empezaron a decirme que tenía los ojos más claros, que la cara se me veía menos hinchada y que había perdido peso. Además, me di cuenta de que me sentía con más energía”.

Algo negativo fue los sustitutos al alcohol puesto que altos índices de colesterol aumentaron porque elevó el consumo de azúcar con el chocolate y el agua de coco. Pero los especialistas sugirieron realizar una investigación médica y controlar los alimentos ricos en grasas saturadas.

Azúcar 

Chris Henry, de 42 años. Los resultados, afirma, fueron sorprendentes.

La experiencia fue para él, increíblemente difícil pues se dio cuenta que el azúcar está en todos los alimentos envasados que se compran en las tiendas, pero además porque los antojos a media mañana y después de la cena eran los peores.

Cuando comenzó el experimento padecía dolores de cabeza y se sentía con poca energía, pero a medida que pasaron los días recobró fuerzas.

En conciencia, optó por comer más ensaladas y vino tinto. Bajó casi tres kilos y medios en 10 días. La falta de energía que sintió en un momento la recuperó por completo y con creces.

Al final del experimento, se compró un pastel y comida china pero que ni tocó. “Siento que mis pupilas gustativas cambiaron, incluso hasta el pan de molde lo encuentro muy dulce”. Asegura que tras el experimento ya no siente ansias por comer dulce.

El tamaño de su cintura, que al principio revelaba un incipiente desarrollo de diabetes, se redujo asombrosamente salvándose de la enfermedad. También su presión arterial mejoró al igual que los índices de colesterol que bajaron con la dieta rica en fibra que siguió. Los especialistas le sugirieron agregar más pescado y frutos secos.

Cafeína

Antonia Hoyle, de 36 años, reconoce que se sintió mal físicamente cuando dejó de consumir cafeína.

La primera semana fue infernal. Se sentía mareada, irritable y olas de cansancio. La terapia le ayudó a recordar que esos estados eran los efectos secundarios normales debido a la ausencia de cafeína en su cuerpo. Con el pasar de las semanas, los dolores de cabeza cesaron y recuperó el sueño, bajó la ansiedad y sus estados de ánimo fueron cada vez más estables.

Al igual que Henry, el reto se hizo más fácil con el paso del tiempo y su estado de ánimo mejoró considerablemente. Su presión arterial se redujo, al igual que el colesterol.

De tomar cuatro cafés, tres tazas de té y dos refrescos al día, Antonia ha pasado a consumir únicamente una taza de café y de té diariamente.

Un efecto negativo fue que engordó, aunque solo poco más de un kilo. Por eso destaca “me siento más tranquila, pero estoy más gorda”.

El resultado a su experimento fue que disminuyó su presión arterial a pesar de haber usado más azúcar como estimulante y también bajaron los niveles de colesterol. No obstante, se le aconsejó consumir una dieta más balanceada y con suficientes carbohidratos para mantener sus niveles de energía.

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