
La «colaboración fructífera» de la que habla el gobierno vasco con el nuevo ejecutivo navarro, me suena «al abordaje» que decían los piratas, cuando veían un barco, muchas veces español, cargado de riquezas.
Que el gobierno vasco siempre ha querido para sí mismo a Navarra, es un hecho que nadie pone en duda. Es su joya de la corona, aunque ahora muchos defiendan una bandera de Navarra sin corona real -como hace BILDU- socio de gobierno del PNV en Navarra.
Navarra les aumentaría significativamente su espacio geográfico vasco, su riqueza económica, social y cultural. Les daría el sello de calidad y denominación de origen que les falta.
Navarra después de más de 1000 años de historia singular, no puede quedar al arbitrio de una equivocada ley electoral que permite y posibilita el gobierno de las minorías ante las mayorías. Además en el caso navarro, sería su desaparición como entidad diferenciada. Mucho me temo que Navarra se encontrará sola ante el peligro, puesto que el gobierno de Rajoy también sigue la hoja de ruta.
